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miércoles, septiembre 06, 2023

Poe3ía y Opinión: ACASO por ERNESTO LOBO

Poe3ía y Opinión: ACASO por ERNESTO LOBO:     Cuando pido que cantes surge un seco silencio sobran todas las palabras como todos aquellos curiosos requiebros…            ...
 
ACASO por ERNESTO LOBO

 

 ACASO por ERNESTO LOBO

Cuando pido que cantes

surge un seco silencio

sobran todas las palabras

como todos aquellos curiosos requiebros…

entonces espero se quiebre

la verde pradera cual cristal…

 

espero el eco devolviendo tu voz

en dulces formas de caricias

sueltas en aquel canto encapsulado

de tu intensa pasión…

 

cuán lejos me parece ahora

el continuo golpe de las olas

sintiendo que la tarde ya en retirada

abandonó toda ilusión

acaso después

de tu última tonada...

jueves, agosto 31, 2023

Poe3ía y Opinión: TIEMPOS DE AUSENCIA por ERNESTO LOBO

Poe3ía y Opinión: TIEMPOS DE AUSENCIA por ERNESTO LOBO:     El tiempo aquel de efímera existencia es irrelevante ya tan solo un escollo un breve tropiezo bajo cristal enmohecido

 


TIEMPOS DE AUSENCIA por ERNESTO LOBO


TIEMPOS DE AUSENCIA por ERNESTO LOBO


El tiempo aquel de efímera existencia

es irrelevante ya

tan solo un escollo

un breve tropiezo

bajo cristal enmohecido…



aquel tiempo se ha esfumado

perdido sin resplandor

ni brillo

queda el recuerdo de aquel entonces

cuando el amanecer era rojo celeste

de intensos tonos al atardecer…



bajo la nívea tintura de la luna

solté un suspiro

miré rodar las nubes

sentí el viento rozarme la espalda

es ahí cuando entendí que todo

se había extinguido ya…



con ese espacio para mi

ahora sé que el rocío

las gotas de lluvia

o el blasón relampagueando los cerros

son artificios del tiempo

adustas compañías

en las que puedo envolver

un viejo pasado

o un fresco porvenir

aquello que hoy me toca beber libre y sin apuro…

jueves, agosto 11, 2022

Poemas de Anna Ajmatova

Poemas de Anna Ajmatova

 
Dedicatoria Poema de Anna Ajmatova

Dedicatoria Poema de Anna Ajmatova

Las montañas se doblan ante tamaña pena
Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
Detrás de ellos sólo «mazmorras de la trena»
Y una melancolía que es la muerte.
Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del ocaso –
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el pesado paso.
Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por la ciudad incierta,
Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…
La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,
Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha… vacila… aislada…
¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
Traducción de Jorge Bustamante García
 
 
 

El poeta de Anna Ajmatova


El poeta de Anna Ajmatova

Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada
Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.
Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos
Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.
Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver
Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno
Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.
Traducción de Rafael Alberti
 
Estamos tan intoxicados uno del otro Poema de Anna Ajmatova

 
 

Estamos tan intoxicados uno del otro Poema de Anna Ajmatova

Estamos tan intoxicados uno del otro
Que de improviso podríamos naufragar,
Este paraíso incomparable
Podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
Dios nos ha de perdonar
A pesar de la paciencia infinita
Los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
Miramos en él, como en un aljibe insondable,
Más profundo que los libros admirables
Que surgen de pronto y lo contienen todo.
Traducción de Jorge Bustamante García
 
 
La musa Poema de Anna Ajmatova

 

La musa Poema de Anna Ajmatova

Cuando en la noche oscura espero su llegada,
Se me antoja que todo pende de un hilo.
¿Qué valen los honores, la libertad incluso,
cuando ella acude presta y toca el caramillo?
Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo
Y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo:
«¿Has sido tú la que le dictó a Dante las páginas sobre el infierno?»
Y ella responde: «Yo soy aquella.»
Traducción de María Teresa León
 
 
Para muchos Poema de Anna Ajmatova

 

Para muchos Poema de Anna Ajmatova

Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,
El reflejo de todos vuestros rostros,
Es inútil el batir del ala inútil:
Estaré con vosotros hasta el mismo final.
Y por eso me amáis ávidamente,
Con todos mis pecados y flaquezas,
Y por eso me entregasteis sin mirar
Al mejor de todos vuestros hijos,
Y por eso no me preguntasteis
Por ese hijo ni una sola vez,
Y llenásteis con el humo de alabanzas
Mi casa ya vacía para siempre.
Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse
Y que más irreversiblemente ya no se puede amar…
Como la sombra quiere separarse del cuerpo,
Como la carne quiere separarse del alma,
Así deseo yo que me olvidéis vosotros.
Traducción de María Teresa León

 

viernes, septiembre 25, 2020

BARRET, ELIZABETH

 


 

BARRET, ELIZABETH 



Poeta inglesa nacida en marzo de 1806 en Coxhoe Hall, Durham.Hija de un rico terrateniente, recibió una esmerada educación, gracias a la cual, se interesó desde muy pequeña por la lectura de los clásicos.

En 1920 publicó su primer poema “La batalla de Maratón”, seguida por “Ensayo sobre el hombre y otros poemas” en 1826,  “El serafín y otros poemas” en 1838 -publicación ésta que la elevó a la fama internacional-, “El lamento de los niños” en 1841 y  “El galanteo de Lady Geraldine” en 1844.

Una vieja lesión de columna vertebral debilitó su salud obligándola a usar opio para calmar los dolores. En 1846,  a pesar de la oposición de su padre, contrajo matrimonio con el poeta Robert Browning, con quien se radicó en Paris y posteriormente en Italia. De esta época son sus publicaciones “Sonetos de la portuguesa” en 1850, “Las ventanas de la casa Guidi” en 1851, “Aurora Leigh” en 1856 y “Poemas antes del Congreso” en 1860.

Falleció en Florencia en 1861. Después de su muerte, en 1863,  se editó su última producción poética: “Últimos poemas”. 



  ALÉJATE DE MÍ…BARRET, ELIZABETH

 
Aléjate de mí. Mas sé que, para siempre,
he de estar en tu sombra. Ya nunca, solitaria,
irguiéndome en los mismos umbrales de mi vida
recóndita, podré gobernar los impulsos

de mi alma, ni alzar la mano como antaño,
l sol, serenamente, sin que perciba en ella
o que intenté hasta ahora apartar: el contacto
e tu mano en la mía. Esta anchurosa tierra 

con que quiso alejarnos el destino, en el mío
deja tu corazón, con latir doble. En todo
lo que hiciere o soñare estás presente, como 

 en el vino el sabor de las uvas. Y cuando
por mí rezo al Señor, en mis ruegos tu nombre
escucha y ve en mis ojos mezclarse nuestras lágrimas.
Versión de Màrie Manent

 





  ALMAS DE FLORES DE BARRET, ELIZABETH

 
Nos quedamos contigo, rezagadas,
las últimas de aquella muchedumbre,
como voz de quien canta
y sus propias canciones le enamoran.
Somos perfume y alma
de la flor y el capullo.
Tus pensamientos nos llevamos, cuando
nuestro aliento respiras,
hacia los amarantos de esplendores,
que en las colinas arden,
hacia tiernas campanas de los lirios
y grises heliotropos;
hacia llanos cubiertos de amapolas, que guardan
tal aliento de sueño y tal sonrojo,
que, al cruzarlas, los ángeles
habrán de parecerte más blancos todavía;
hacia el sesgo del río, de ajo silvestre orlado,
donde te solazaste un día entero,
hasta que tu sonrisa trocábase en devota
y el rezo florecía;
hacia la rosa oculta en el boscaje,
que vertía sus gotas de rocío en tu sueño;
y hacia aquellos asfódelos floridos
donde tu paso hundiste.
Tiramos de tu ropa
y tu pelo alisamos;
desfallecemos entre nuestras quejas
y sufrimos, perdidas por los aires. 

 Versión de Màrie Manent
 



CATALINA A CAMOENS DE BARRET, ELIZABETH

 
 Al morir mientras él se encuentra en el extranjero
y aludiendo a los versos en los que el poeta
se refería a su dulce mirar. 

 No entrarás por esta puerta
que contemplo sin cesar.
¡Adiós! Se va la esperanza,
viene la muerte, no tú.
Ven, amor mío,
ven a cerrar
estos ojos que llamaste
los de más dulce mirar. 

 Cuando oía tu canción
en antiguas primaveras,
olvidando otros elogios
sólo escuchaba los tuyos,
y repetía
el corazón:
Benditos sean mis ojos
si le parecen tan dulces. 

 Todo cambia y esta tarde
baña un sol frío la puerta.
¿Susurrarías ahora
igual que antes: Te amo mucho…
cuando la muerte
nubla triunfal
los ojos que ayer llamaste
los de más dulce mirar? 

 Si estuvieras a mi lado
junto a la cama en que muero,
aunque antaño desdeñaste
su hermosura, sé que ahora
los llamarías
siendo veraz,
por el amor que hay en ellos,
los de más dulce mirar. 

 Y si entonces los mirases
y ellos te viesen a ti,
todo su brillo perdido
volverían a tener.
Por el amor
y de verdad
fueran belleza radiante
los de más dulce mirar. 

 Pero, ay, que sólo me ves
con ojos de enamorado
como una leve sonrisa
soñando tras abanicos;
y así repites
sin saber más
en tus serenos ensueños:
los de más dulce mirar. 

 Mientras el alma se sale
de mi cuerpo lento y pálido,
siempre ansioso por oír
estas palabras de amor,
¡oh, mi poeta,
ven a mí ya!
Tardío amor, ven, son tuyos
los de más dulce mirar. 

 Poeta mío, profeta,
al alabar su dulzura,
¿es que no viste que está
apagándose su luz?
¿Es que no viste
que ya jamás
devolvería la tumba
los de más dulce mirar? 

 Silencio. Sólo se escucha
el surtidor en el patio,
cae el agua sobre el mármol
como cae el corazón
desde el suspiro
hasta la muerte,
muerte que anuncia su triunfo
sobre los ojos más dulces. 

 ¿Vendrás? Me siento muy sola,
todo es amargo a mi lado,
y tu voz, amado mío,
no me despierta los párpados.
Ha muerto amor,
llorad, llorad,
junto al ciprés si es que fuisteis
los de más dulce mirar. 

 Sonaba el ángelus, cerca
de aquel convento paseábamos
y los coros atraían
los ángeles al coloquio.
Veía el cielo
el alma audaz.
Sonreíste. ¿Es eso impuro,
los de más dulce mirar? 

 Al pasar en tu caballo
y ver tras la celosía
de aquel palacio otro rostro
que no es el rostro de siempre,
¿en un murmullo
repetirás:
Desde aquí me contemplasteis,
los de más dulce mirar? 

 Cuando las damas en torno
de tu guitarra te digan:
Canta, poeta, los versos
de la dama que murió,
¿entre las lágrimas,
no fingirás
entonando la canción
de la del dulce mirar? 

 ¡Oh, melodiosas palabras
muchas veces repetidas!
Entre todas tus canciones
la mejor ésta será,
la escucha el alma
una vez más
entre el ruido de este mundo…
Los de más dulce mirar. 

 El clérigo va a rezar,
el coro está de rodillas,
otras músicas solemnes
el alma pronto oirá.
¡Oh, miserere,
oh, ten piedad!
Ya no será Catalina
la de más dulce mirar. 

 Guarda esta cinta que es mía
(me la quité del cabello),
y cuando llores sobre ella
no te sentirás tan solo,
pues desde el cielo
yo sin cesar
en ti posaré estos ojos,
los de más dulce mirar. 

 Pero ahora, cuando aún
estoy aquí, brillan más;
tú, amor mío, echa en olvido
todo lo que es mi pasado:
estas palabras
dedicarás
a otra más bella que yo:
la de más dulce mirar. 

 Pero, ¿qué hacéis, ojos míos?
Sois desleales si el llanto
dejáis caer por el bien
de su esperanza y su vida.
Sería indigno
para el mortal
que un llanto ruin enturbiara
los de más dulce mirar. 

 Velaré por su futuro,
bendeciré su esplendor;
quiero que cante a otros ojos
de mirar mucho más dulce.
Que los proteja
su ángel guardián,
y que sean para él
los de más dulce mirar. 

 Versión de Carlos Pujol

 





  DE MI CABELLO NUNCA DI UN RIZO… BARRET, ELIZABETH

 
 De mi cabello nunca di un rizo a ningún hombre,
amado mío, salvo el que te ofrezco ahora
y, pensativamente, en toda su largura
sombría, voy ciñendo en torno de mis dedos. 

 Tómalo. Ya mis días de juventud pasaron;
ya al paso alborozado no tiembla mi cabello,
ni prendo en él la rosa o los brotes del mirto,
como las chicas suelen: ya sólo puede, en pálidas 

 mejillas, sombrear las huellas de mi llanto,
y se avezó a soltarse cuando a la frente inclina
con su arte el dolor. Temí que las tijeras 

 fúnebres lo cortaran primero, y ha vencido
tu amor. Tómalo. Puro como antaño, hallarás
el beso que, al morir, en él dejó mi madre. 

 Versión de Màrie Manent
 




  ¿DE QUÉ MODO TE QUIERO?  DE BARRET, ELIZABETH

 
 ¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal. 

 Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria. 

 Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder 

 al perder a mis santos… Con las lágrimas
y el sonreír de mi vida… Y si Dios quiere,
te querré mucho más tras de la muerte. 

 Versión de Carlos Pujol
 




  DILO, DILO OTRA VEZ… BARRET, ELIZABETH

 
 Dilo, dilo otra vez, y repite de nuevo
que me quieres, aunque esta palabra repetida,
en tus labios, el canto del cuclillo recuerde.
Y no olvides que nunca la fresca primavera 

 llegó al monte o al llano, al valle o a los bosques,
en su entero verdor, sin la voz del cuclillo.
Me saluda en las sombras, amado mío, incierta,
esa voz de un espíritu, y en mi duda angustiosa, 

 clamo: «¡Vuelve a decir que me quieres!» ¿Quién
teme un exceso de estrellas, aunque los cielos colmen,
o un exceso de flores ciñendo todo el año? 

 Di que me quieres, di que me quieres: renueva
el tañido de plata ; mas piensa, amado mío,
en quererme también con el alma, en silencio. 

 Versión de Màrie Manent
 




  ES VERDAD QUE DE ESTAR MUERTA… BARRET, ELIZABETH

 
 ¿Es verdad que de estar muerta sintieras
menos vida en ti mismo sin la mía?
¿Que no brillara el sol lo mismo que antes
sabiéndome en la noche del sepulcro? 

 ¡Qué estupor, amor mío, cuando vi
en tu carta todo eso! Yo soy tuya…
Pero… ¿tanto te importo? ¿Cómo puedo
servirte vino con mi mano trémula? 

 Renunciaré a los sueños de la muerte
volviendo a las miserias del vivir.
¡Ámame, amor, tu soplo resucita! 

 Otras cambiaron por amor su rango,
y yo por ti el sepulcro, la dulzura
celestial por la tierra aquí contigo. 

 Versión de Carlos Pujol

 





  ¡MIS CARTAS! BARRET, ELIZABETH

 
 ¡Mis cartas! Papel muerto… mudo y blanco…
Y no obstante palpitan esta noche
en mis trémulas manos cuando aflojo
la cinta y caen sobre mis rodillas. 

 Ésta decía: Dame tu amistad…
Ésta fijaba un día en primavera
para tocar mi mano… casi nada,
¡pero cuánto lloré! Ésta… un papel… 

 decía: Te amo, y yo me estremecí
como si Dios rasgase mi pasado.
Ésta, Soy tuyo… pálida la tinta 

 por estar junto a un pecho tumultuoso.
Y esta última… ¡oh, amor!, no fuese digna
de lo que dices si lo repitiera. 

 Versión de Carlos Pujol
 




  NO ME ACUSES, TE RUEGO…BARRET, ELIZABETH

 
 No me acuses, te ruego, por la excesiva calma
o tristeza del rostro, cuando estoy a tu vera,
que hacia opuestos lugares miramos, y dorarnos
no puede un mismo sol la frente y el cabello. 

 Sin angustia ni duda me miras siempre, como
a una abeja encerrada en urna de cristales,
pues en templo de amor me tiene el sufrimiento
y tender yo mis alas y volar por el aire 

 sería un imposible fracaso, si probarlo
quisiera. Pero cuando yo te miro, ya veo
el fin de todo amor junto al amor de ahora, 

 más allá del recuerdo escucho ya el olvido;
como quien, en lo alto reposando, contempla
más allá de los ríos, tenderse el mar amargo. 

 Versión de Màrie Manent
 




  OH, AMOR MÍO, AMOR MÍO… BARRET, ELIZABETH

 
 Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso
que existías ya entonces, hace un año,
cuando yo estaba sola aquí en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché
tu voz en el silencio… Mi cadena,
eslabón a eslabón, iba midiendo
como si no pudiese verme libre
por tu posible mano… ¡Hasta beber
la prodigiosa copa de la vida!
¡Qué extraño no sentirte en el temblor
del día o de la noche, voz, presencia,
ni adivinarte en esas flores blancas!
Yo era ciega lo mismo que el ateo
que no descubre a Dios al que no ve. 

 Versión de Màrie Manent
 



  QUE HA CAMBIADO, DIJERA…BARRET, ELIZABETH 

 
 Que ha cambiado, dijera, toda la faz del mundo,
desde que oí los pasos de tu alma moverse
levemente, ¡oh, muy leves!, junto a mí, deslizándose
entre mí y aquel borde terrible de la muerte 

 tan clara, donde hundirme creí; mas fuí elevada
hasta el amor y pude saber un nuevo ritmo
para mecer la vida. La copa de amarguras
que Dios nos da al nacer, apuraré gustosa, 

 loando su dulzura, amor mío, a tu lado.
El nombre de las tierras y el del cielo se mudan
según donde estés tú o hayas de estar un día. 

 Y este laúd y el canto mío, que quise antaño
(los ángeles canoros bien lo saben), los quiero
sólo porque tu nombre se mezcla en lo que dicen. 

 Versión de Màrie Manent

 




  SI HAS DE AMARME…BARRET, ELIZABETH

 
 Si has de amarme que sea solamente
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter 

 que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices…
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere. 

 No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro…
¡Porque puedo olvidarme de llorar 

 gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente. 

 Versión de Carlos Pujol

 




 Y NO OBSTANTE EL AMOR POR SER AMOR…
BARRET, ELIZABETH

 
 Y no obstante el amor por ser amor
es bello. Igual llamea reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
arde quemando el cedro y la cizaña. 

 Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en esplendor y siento
mi cara centelleante que deslumbra. 

 En el amor no puede haber ruindad
aunque amen los más ruines de los seres,
que cuando aman a Dios Él los acepta. 

 Y en la apariencia ruin de lo que soy
refulge el sentimiento y purifica
por ser fruto de amor lo que es de carne. 

Versión de Carlos Pujol

martes, octubre 16, 2018

Facundo Cabral Los Mejores Pensamientos y Reflexiones


Facundo Cabral

Facundo Cabral  Los Mejores Pensamientos y Reflexiones



 1990: Facundo Cabral canta estrofas de “Si el hombre es lo que ama”. El poeta y cantautor argentino fue entrevistado por Jesús Quintero. [Programa “Qué sabe nadie” 3 de mayo de 1990. Canal Sur Televisión] Facundo Cabral (La Plata, Buenos Aires, 22 de mayo de 1937​ - Ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011) fue cantautor, poeta, escritor y filósofo. Facundo Cabral fue declarado en 1996 "Mensajero mundial de la paz" por la UNESCO y en 2008 fue propuesto al premio Nobel de la Paz en 2008.


Las viejas voces de tu interior no te dejan oír las voces nuevas que te llegan del exterior en el presente, que es todo lo que hay. Sólo cuando hay silencio interior se pueden oír las voces del exterior. Sólo en la quietud se puede sentir al eterno movimiento que nos rodea. Sólo en la quietud comprobarás que la hierba, es decir, la vida, crece constantemente y tú eres parte de esa evolución aunque no hagas nada, y sólo tienes que entregarte para tener conciencia de este hacer sin
hacedor, entonces te refrescará la espontaneidad. 
F A C U N D O C A B R A L


SILENCIOS QUE POR TI PALPITAN POR FANNY JEM WONG



SILENCIOS QUE POR TI PALPITAN 
POR FANNY JEM WONG

Cuando el negro manto caiga sobre nosotros
Vibrante ¡Ámame! Sin tiempo, sin tasa, sin medida
Cuando las nubes se detengan en el firmamento
Adora y venera los silencios que por ti palpitan.

Dibuja incansable sobre la piel con ardorosas manos
Las formas sinuosas que exaltan todos los sentidos
Y aunque sintieras que se te escapa el aliento y la vida
Después de extinguida su flama, transfigurado ¡Gózame!

Tómame ahora amor, viaja veloz, se imagen divina
Que la pasión no espera, no razona, ni se equivoca
Cuando el deseo eleva con fuerza las hojas sonoras
Por donde la cabeza de la serpiente húmeda se asoma.

Desborda entre los senos tempestuoso río de espuma
Lustra el vientre, recórrelo enfebrecido poco a poco
Penetra todos los caminos desesperado y sediento
Empújame la cerca, incéndiate y sal de ellos consolado.

Colonizador de praderas, cavernas, montes y ríos
Recorre entre gemidos y contracciones placenteras
Desde la punta del cabello hasta la punta de los dedos
Dibújame afanoso la boca y los pliegues del vestido.

Se dentro de la piel loca e infinita cadena de repeticiones
Miradas lascivas sobre los labios rosados encendidos
Falanges que pellizcan el botón de la flor que llora mieles
Mientas te pintas en el rostro la sonrisa del color del fuego.

Cuando el negro manto caiga sobre nosotros
Arráncame la piel que asfixia y encierra mi alma
Se entonces la antorcha que inflama el surco que palpita
Y la lengua afanosa que susurra lenguajes extraños.

Embiste lobo salvaje el colmillo de golpe y sin aviso
En loca carrera recórreme los bosques florecidos
Vigorosos silencios que gritan verdades y no sueños
Nuestra pasión es lienzo inmortal nunca será historia.

JEM WONG
24.10.05





sábado, mayo 19, 2018

LORD BYRON Londres-Inglaterra, 1788 - Messolonghi-Grecia, 1824

LORD BYRON
Londres-Inglaterra, 1788 - Messolonghi-Grecia, 1824

 




CUANDO NOS SEPARAMOS...

Cuando nos separamos
en silencio y con lágrimas,
con el corazón medio roto,
para apartarnos por años,
tu mejilla se tornó pálida y fría
y tu beso aún más frío...
Aquella hora predijo
en verdad todo este dolor.
El rocío de la mañana
resbaló frío por mi frente
y fue como un anuncio
de lo que ahora siento.

Tus juramentos se han roto
y tu fama ya es muy frágil;
cuando escucho tu nombre
comparto su vergüenza.
Cuando te nombran delante de mí,
un toque lúgubre llega a mi oído
y un estremecimiento me sacude.
¿Por qué te quise tanto?
Aquellos que te conocen bien
no saben que te conocí:
Por mucho, mucho tiempo
habré de arrepentirme de ti
tan hondamente,
que no puedo expresarlo.

En secreto nos encontramos,
y en silencio me lamento
de que tu corazón pueda olvidar
y tu espíritu engañarme.
Si llegara a encontrarte
tras largos años,
¿cómo habría de saludarte?
¡Con silencio y con lágrimas!

Versión de Arturo Rizzi



ACUÉRDATE DE MÍ

Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando está mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual lumbrera,
que brilla en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna...
ni la muerte la puede aniquilar.

¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
no pases, no, sin darme una oración;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que olvidaste mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que vengas a mi tumba a sollozar.

Versión de Enrique Álvarez Bonilla

lunes, enero 09, 2017

CAMPANA POR MARCO MARTOS


CAMPANA POR MARCO MARTOS
Hay una campana en el centro de mi corazón
que ha perdido su badajo en alguna olvidada batalla.
Muda campana del sufrimiento.
Suena cuando llega el viento
y se pasea por sus concavidades.
Ese ulular es ajeno, parece venido de muy lejos,
algo que va más al fondo del metal y de las ráfagas.
Sonido de una deidad casi inaudible,
semejante al más profundo silencio.
¿Para qué sirve una campana que no llama a la gente?

sábado, mayo 07, 2016

NOSOTROS POR KYDIA MATEOS


NOSOTROS POR KYDIA MATEOS

Sólo un instante
que apagó el crepúsculo.
Nosotros nada más
y el acto único de prender la llama,
la eterna llama.

Ya está cerrado el mundo
y han dejado de existir
las cosas que nos miran.
Nosotros nada más.
El pájaro callado
y la rama vacía.

Y la noche cubriéndonos
sin saber hasta dónde.
Nos dejamos caer
en un profundo pozo de silencios.

Nosotros nada más.

Y el aire que apaga su latir
para este instante
de cuerpos que se hablan,
de manos que se buscan,
de bocas sorprendidas.

Ha estallado un amor que duele,
canta,
oprime.
Es una muerte dulce,
una pasión que corta el aire
de las rosas amargas.

Y este vaho caliente
que va esculpiendo
palmas divinas
en mi mármol.

KYDIA MATEOS
( URUGUAY )


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RICARDO GONZÁLEZ VIGIL , PILAR GONZÁLES VIGIL Y FANNY JEM WONG

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La fiesta de KIKÍN, EL SALTARÍN , se celebró en el Club Social Miraflores , con CUENTACUENTOS , canciones , ricos bocaditos y mucha alegría. Una historia en rima que fomenta los valores de la alegría, la amistad y el compromiso.

Alfonsina Storni

“Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?”

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.
“Los recuerdos son los tesoros que se mantienen atrapados en el almacén de nuestras almas, para mantener el corazón caliente cuando estamos solos.” Becky Aligada

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
entre bocados / al final se escucha / gochisousama

CON MI FAMILIA

CON MI FAMILIA
Confucio veía la familia como el cimiento de la sociedad y sostenía que el respeto y la armonía dentro de ella eran esenciales para el bienestar de todos sus miembros. Consideraba que la familia era el lugar donde se debían aprender los valores morales y éticos, y donde se debían forjar los lazos familiares fuertes y duraderos. Además, destacaba la importancia de los roles y las responsabilidades dentro de la familia, así como la educación como herramienta para mejorar la sociedad. En definitiva, Confucio nos dejó un legado que enfatiza la importancia de la familia como pilar fundamental en nuestras vidas. FUENTE : https://filosofiaoriental.info/que-dice-confucio-de-la-familia/

INQUEBRANTABLES

INQUEBRANTABLES
"Uno pertenece a dónde se le quiere, se le ama, se le desea, se le siente.... y en repetidas ocasiones se le extraña, pero sobretodo dónde se le demuestra"