Friday, September 28, 2018

Sobre Mikhail Ivanovich Chigorin y Caissa "La Diosa del Ajedrez"



Mikhail Ivanovich Chigorin
Autor: Javier Cordero Fernández - © Ajedrez de ataque )




Mikhail Ivanovich Chigorin nació el 12 de Noviembre de 1850, en Gatschina (Rusia), cerca de San Petersburgo. Falleció el 25 de Enero de 1908, en Lublin, de diabetes.


Muchos ajedrecistas de finales del XIX tuvieron vidas complicadas, Chigorin fue uno de ellos, al menos durante sus primeros pasos ya que se quedó huérfano a los 10 años, por lo que tuvo que vivir su adolescencia en un orfanato. 



Fue un genio tardío, ya que no aprendió a jugar al ajedrez hasta los 16 años (enseñado por su profesor de la escuela). Tras completar su educación, estableció su residencia en San Petersburgo y comenzó a trabajar como oficinista para una institución estatal. 

Su progreso en el ajedrez fue lento, aunque firme, con 20 años todavía recibía un peón de ventaja de sus rivales. 

En 1873 llegó el momento de tomar la decisión más importante para un ajedrecista: dedicarse al ajedrez profesionalmente o no... creo que todos conocéis el camino que eligió nuestro protagonista. No eran tiempos fáciles para la práctica del ajedrez, no había muchos torneos ni lugares donde jugar, por fortuna Chigorin disponía de la cafetería Dominika, en su ciudad natal, donde se reunían multitud de jugadores. 

En 1875 abandonó su trabajo para dedicarse plenamente al ajedrez (decisión tomada gracias al asesoramiento de Szimon Winawer, que vio el gran potencial de su compañero). El trabajo dio sus fruto y sólo 3 años después ya era considerado el mejor jugador de Rusia, sus resultados en matches individuales contra sus compatriotas le avalaban.

Ganó su primer torneo en 1879, en San Petersburgo. Su primera salida al extranjero se produjo dos años después, en el torneo de Berlín, donde logró clasificarse en tercer lugar. Los buenos resultados siguieron llegando y sus triunfos ante jugadores como Alapin, Schiffers y De Rivieré (en la modalidad de match) le dieron una gran fama. Este reconocimiento le proporcionó el pasaporte para poder disputar el trono mundial en el que se sentaba, impasible, Wilhelm Steinitz. 

Steinitz no dudó en aceptar el desafío de Chigorin, no en vano le consideraba uno de sus rivales más fuertes y el austriaco siempre se caracterizó por su valentía a la hora de elegir a sus adversarios en el campeonato del mundo (algo que otros campeones del mundo se negaron a hacer). Además quería demostrar que sus ideas posicionales debían imponerse al juego de ataque y combinaciones del ruso, sin olvidar un cierto aire de revancha ya que Chigorin le había derrotado en 3 de las 4 partidas que habían disputado.
 
El encuentro por el campeonato del mundo tuvo lugar en La Habana, en 1889, y levantó una gran expectación entre la comunidad ajedrecística. Aunque no debe servir de excusa, hay que resaltar que el match comenzó apenas 48 horas después de la llegada de Chigorin, tras 32 días de viaje (26 de ellos por mar). El encuentro estuvo muy igualado en su inicio y sólo a partir de la decimotercera partida Steinitz consiguió imponerse. 

Durante las 20 partidas de que constó el desafío sólo una terminó en tablas, eran tiempos donde en el tablero se desencadenaban luchas sin cuartel y no se especulaba con tablas rápidas para ahorrar energía. Steinitz era más regular y su juego se adaptaba mejor a las condiciones de un match de varias partidas, por lo que al final se terminó imponiendo por 10'5-6'5 (10 victorias, 1 en tablas y 6 derrotas).

El encuentro por el campeonato del mundo tuvo lugar en La Habana, en 1889, y levantó una gran expectación entre la comunidad ajedrecística. Aunque no debe servir de excusa, hay que resaltar que el match comenzó apenas 48 horas después de la llegada de Chigorin, tras 32 días de viaje (26 de ellos por mar). El encuentro estuvo muy igualado en su inicio y sólo a partir de la decimotercera partida Steinitz consiguió imponerse. 

Durante las 20 partidas de que constó el desafío sólo una terminó en tablas, eran tiempos donde en el tablero se desencadenaban luchas sin cuartel y no se especulaba con tablas rápidas para ahorrar energía. 

Steinitz era más regular y su juego se adaptaba mejor a las condiciones de un match de varias partidas, por lo que al final se terminó imponiendo por 10'5-6'5 (10 victorias, 1 en tablas y 6 derrotas).

Muchos jugadores quedan muy afectados por derrotas tan importantes como la pérdida de un campeonato del mundo, sin embargo, Chigorin demostró una gran capacidad de recuperación y apenas dio muestras de flaqueza, ya que unos meses después consiguió vencer (empatado con Weiss) en el Torneo de New York, una competición fortísima donde sumó 27 victorias en 38 partidas. 

También demostró no estar demasiado intimidado por Steinitz, ya que criticó las variantes del Gambito Evans y la apertura de los 2 caballos recomendadas por Steinitz en su libro "Modern Chess instructor". Esto enfureció a Steinitz, que criticó con dureza a su rival. La trifulca se resolvió con la disputa de un match por telégrafo, a 2 partidas en las que se jugarían esas dos variantes. 

El resultado se decantó con claridad del lado del ruso, que obtuvo el triunfo en ambas partidas. Chigorin era un virtuoso de estas dos variantes y eso era algo que tenía que haber aceptado el malhumorado Steinitz. De hecho las aperturas abiertas eran sus preferidas (como buen jugador romántico), siendo su otro fuerte el Gambito de Rey.

Tras éste último acontecimiento, el público pedía a gritos un nuevo match entre los dos grandes jugadores del momento, el cual se produjo otra vez en La Habana, en 1892. La capital cubana se convertía de esta forma en la capital mundial del ajedrez.

El match respondió a todas las expectativas creadas, mucha igualdad y lucha titánica en cada partida. En la 23ª partida el resultado era 11'5-10'5 a favor de Steinitz, en esa partida Chigorin jugó con brillantez y logró una ventaja decisiva. Pero inesperadamente apareció el Chigorin irregular y cometió un error incomprensible que dio la victoria al austriaco por mate en 2 jugadas. 

Esta partida supuso el final del match, ya que estaba programado a 24 partidas. En caso de empate el campeón retenía el título y sólo si se empataba a 9 victorias el match podía continuar hasta que alguno de los oponentes llegase a 12 triunfos.

Esto demuestra que no todo se puede lograr a base de talento, Chigorin era traicionado por sus nervios en los momentos importantes y esto mermaba su capacidad competitiva. El ruso es uno de los jugadores con más talento de la historia, pero se vio lastrado por no haber conseguido el título mundial, ya que la historia reserva un espacio único a aquellos que han logrado ocupar su trono y pueden de ese modo gobernar el reino del ajedrez.

De hecho Richard Reti 'se olvidó' de Chigorin en su fabuloso libro 'Los grandes maestros del tablero', algo difícil de comprender. El error garrafal de la penúltima partida le marcaría para el resto de su vida, tanto, que tomó la decisión de no volver a pelear por ser campeón del mundo.

A pesar de que su confianza se había visto resentida, su juego siguió siendo fuerte y consiguió grandes resultados en muchos torneos. De hecho, tras la retirada de Steinitz, Chigorin seguía siendo considerado el 2º mejor jugador del mundo, pero en esta ocasión a la sombra de Emanuel Lasker. 

Los desafíos siguieron llegando, en este caso bajo la forma de nuevos matches, todos ellos victoriosos: contra Schiffers, Charousek e incluso llegando a derrotar a Lasker en un desempate por el Torneo de Budapest de 1896, con un resultado de 3'5-2'5. También empató en un espectacular match con Tarrasch, en 1893, con un resultado de 11-11 (9 victorias para cada jugador y sólo 4 partidas finalizadas en tablas).

Hay que hacer una reseña especial a su participación en el famoso Torneo de Hastings (1895), donde consiguió ser segundo a sólo medio punto del ganador Pillsbury y por delante de Lasker, Steinitz, Tarrasch, Schlechter, Janowski... Además ganó el premio al jugador de estilo más espectacular del torneo, recibiendo por ello un anillo de oro y piedras preciosas y un ejemplar de 4 tomos del libro de Salvioli "Teoría y práctica del ajedrez". Una muestra más de su fuerza en el tablero.

Chigorin fue un genio del ajedrez, original y creativo, pero su increíble irregularidad le impidió tener un lugar preferente en la historia. En sus partidas era capaz de crear una obra de arte (como muchas que podéis encontrar en esta web) o de cometer errores garrafales que le conducían a la derrota. También es necesario recordar las numerosas ideas innovadoras que aportó al ajedrez, su dominio del gambito Evans no ha podido ser igualado por nadie y ha alcanzado el rango de legendario. 

Chigorin fue de los pocos que osaron rechazar parte de las ideas de Steinitz, su opinión era clara: "Las mejores normas de juego están lejos de conocerse". Para Mikhail lo más importante era un rápido y correcto desarrollo de las piezas, lo que permitía lanzar ataques contra el enroque del rival con garantías de éxito. En realidad estas ideas se anticiparon a lo que sería la época del Hipermodernismo, a principios del Siglo XX, con Richard Reti a la cabeza .

Chigorin era partidario del juego abierto que tanto predominó en la época de Morphy, y ante la nueva ola de aperturas cerradas, promulgadas por Steinitz, el ruso reaccionó con rebeldía. A dichas aperturas contestaba con jugadas que no estaban en la teoría y que parecían absurdas, pero que degeneraban en partidas cuyas posiciones se abrían como por arte de magia. Estudios posteriores han demostrado que estas jugadas no eran tan absurdas como parecían, de hecho supusieron un gran avance en la teoría de aperturas y fueron utilizadas por muchos teóricos de la escuela soviética. Algunas de estas ideas se siguen utilizando en la actualidad.

Como muchos de los jugadores de esa época, colaboró en varias revistas de ajedrez, como "El heraldo de ajedrez" y "La hoja de ajedrez". Estas colaboraciones eran muy habituales entre los maestros, la falta de torneos hacía que los ajedrecistas desarrollasen su creatividad por otras vías.

Su aportación al ajedrez fue determinante para que este deporte se hiciese popular en su tierra de origen, Rusia, ideas que sirvieron como base sobre la que se desarrolló la posterior escuela soviética. Por ejemplo, Chigorin organizó el primer torneo por correspondencia en Rusia, también el primer torneo sólo para jugadores rusos (con sus ganancias fundó un periódico dedicado exclusivamente al ajedrez). Gracias a todo esto gozaba de gran popularidad entre sus compatriotas, como por ejemplo el gran escritor Leon Tolstoi, que confesó ser un enamorado de su juego.

Chigorin Influyó en el juego de muchos jugadores de distintas épocas. Por ejemplo, el campeón del mundo Alekhine comentó: "Chigorin parece hallarse fuera de la serie de los maestros del pasado; ha sido una gran figura y su enorme talento posiblemente le sitúe entre los genios, pues la profundidad de sus ideas es a veces inescrutable para el simple mortal. No se si alcanzaré el nivel del pensamiento de Chigorin".

Pero sobre todo es admirado por rebelarse contra las ideas posicionales que empezaban a predominar en su época, Chigorin demostró gran valentía al optar por la belleza como medio de obtener la victoria, un camino siempre más arriesgado y difícil de encontrar. Es una pena que tuviese sus famosos despistes que le llevaron a la perdición en demasiadas ocasiones.

Como muchos jugadores, Chigorin tenía su lado oscuro y éste eran sus problemas con el alcohol que le acompañaron durante toda su carrera. Al final de su vida estos problemas se fueron acentuando mermando mucho su juego. Aun así logró estar entre los 10 mejores del mundo durante 27 años!!, desde 1880 hasta 1907.

Chigorin ha conseguido permanecer en el tiempo, hoy en día es recordado con cariño y admiración, y no sólo por sus compatriotas. En 1958 se emitió un sello conmemorativo de este jugador en Rusia y en 2000 se emitió un nuevo sello conmemorando el 150 aniversario de su nacimiento (se reconoce su excelente trabajo siglo y medio después).

Las estadísticas de Chigorin son : victorias 409, tablas 136 y derrotas 244; con un promedio de 60'5 % (el promedio se saca de sumar victorias y tablas, y dividirlo por las partidas totales). Calculando su rating, con las partidas que nos han llegado hasta hoy, obtuvo un ELO máximo de 2695 y un ELO medio de 2600 a lo largo de toda su carrera. 

El colofón a este artículo llega con 5 partidas de ataque del fundador de la Escuela rusa, un dechado de virtudes ajedrecísticas, en definitiva, un jugador irrepetible.

FUENTE :
ARTÍCULO DE JAVIER CORDERO FERNÁNDEZ
27 Marzo 2005


CAISSA "La Diosa del Ajedrez"
 

Caissa como aparece en el libro de Sir Williams Jones, ediciòn publicada en Londres en 1810 Los jugadores y aficionados del ajedrez son afortunados, están protegidos por una diosa griega: Caissa.

El mito de esta diosa fue creado en el Siglo XVIII.

El británico Sir William Jones escribió, en 1763, un poema cuyo título era el nombre de esta divinidad. El poema se dio a conocer en una de sus obras publicadas en Oxford, en 1772. 





POEMA ORIGINAL DE CAISSA

Pronto cobró popularidad en Francia y el poema fue publicado en La Palaméde, la primera revista de ajedrez, editada por Labourdonnais, en París en 1836.

Hoy dìa, en todos los confines veneramos a Caissa, que es la forma poética de decir ajedrez.

Leyendas de Caissa

El poema de Sir William Jones trata de las proposiciones amorosas que Ares, el dios de la guerra, hizo a la musa Caissa. Ésta no mostró el más mínimo interés por Ares, que desesperado pidió ayuda a Apolo, dios del deporte (y de la medicina, la luz, la música, etc...). Apolo creó el ajedrez para que Ares se lo ofreciese a Caissa como regalo.

Filatelia del Paraguay 
en homenaje a Caissa
Caissa era una joven diosa que hacía predicciones sobre el porvenir. Viendo cómo serían los ejércitos del futuro decidió crear un juego en el que para ganar fuese necesaria la inteligencia y el valor. 

En el juego participarían dos ejércitos, uno blanco y otro negro, que intentaban matarse unos a otros; y se jugaría sobre un tablero dividido en ocho casillas por lado y alternativamente de color blanco y negro. Cada ejército estaba compuesto por ocho peones, dos torres, dos caballos, dos alfiles, una reina y un rey.

Los peones tenían la habilidad de andar dos casillas en su primera jugada, pero recibían una maldición que les impedía matar a los soldados enemigos que estuvieran enfrente suyo. Sólo podrían capturar a los que estuviesen en la casilla más próxima en diagonal.
Las torres tenían la habilidad de enrocar con el rey, pero sólo podrían mover en horizontal. En el enroque el rey pide defensa. Anda dos casillas en dirección a la torre y esta salta por encima para ponerse a su lado.

Los caballos tienen la habilidad de saltar por encima de las murallas enemigas, pero sólo podrían mover una casilla como la torre y una casilla en diagonal, y siempre alejándose.

Los alfiles representan obispos y que no matan en nombre de la religión sino del rey. Por su gran crueldad reciben la maldición de poder moverse sólo por las casillas de un mismo color, en diagonal.

La dama, o reina, fue hecha a imagen de una diosa, por lo que se convirtió en la pieza más poderosa del tablero.

Y el rey fue creado a imagen de los grandes guerreros que habrían de surgir. El rey recibió la maldición de no poder acercarse a una casilla del rey adversario.

Tras crear el juego Caissa resolvió esconderlo para que no lo viesen y se lo destruyesen. Como no sabía cuál sería un buen lugar para esconderlo decidió elegir cualquier lugar de la Tierra. Lanzó el juego y fue a caer en la India.

Cuando los indios descubrieron el juego quedaron impresionados. Intentaron jugarlo de varias maneras, pero siempre había desacuerdos entre los jugadores. Cierto día decidieron hacer algunas reglas que debían se respetadas por todos los jugadores. 

La belleza de Caissa
Pasaron muchos años desde que Caissa había lanzado el ajedrez a la Tierra, y decidió recuperar su juego para mostrarlo en su país, pero cuando supo que el juego ya era muy conocido y jugado decidió protegerlo, convirtiéndose en su musa y dejándolo definitivamente en la Tierra.

Sobre Caissa: el ex-campeòn mundial Miguel Tal escribió:

"Al igual que todas las diosas mitológicas, ésta también exige sus sacrificios. Sus servidores son generosos: ¡cuántos de ellos le ofrecieron toda su vida!... 

pero los sacrificios que con más frecuencia se ofrecen a Caissa son sus propios bienes: alfiles, peones, caballos.

¡Cuántos de ellos son sacrificados para mayor gloria de la diosa! ¡Incluso las propias reinas, a veces, son entregadas voluntariamente! Naturalmente, la suerte de estas ofrendas es muy distinta.

Unas cuantas son aceptadas por Caissa y entonces el ajedrecista alcanza la gloria y el reconocimiento de sus contemporáneos. Pero no siempre, ni mucho menos, estos sacrificios complacen a la diosa. Entonces, qué se le va a hacer, hay que esperar a otra ocasión..." 


La imagen màs popular de Caissa


Sus enamorados

Wilhem Steinitz: ella le enseñò los secretos de la estrategia ajedrecìstica. El nunca dejò el amor por Caissa. Es màs desafiò al Dios Supremo a darle peòn y salida. La Diosa lo miraba y sonreìa, su amado habìa sufrido trastornos mentales, y con un suave jaque lo llevò consigo.

Alexander Alekhine: Todo por el ajedrez. Preparaciòn y psicologìa. Ella lo premiò susurràndole al oìdo como derrotar a Josè Raùl, cuando nadie lo creìa posible. Èl le dedicò su vida a Caissa y fue Campeòn del Mundo hasta que la Diosa lo invitò a reunirse con ella.

Harry Nelson Pillsbury: Pactò amor eterno con Caissa. En 12 años de competencia arrasò incluso hasta con el propio Campeòn del Mundo. Ella era su consejera y su ajedrez fue tan brillante que la Diosa lo invitò rapidamente a su lado. 

Rudolph Charousek: En 4 años de pasiòn por Caissa, aprendiò los mas secretos misterios del ajedrez. Destrozaba a sus rivales con hermosas combinaciones.

Cuando amenazaba con ser el nuevo Campeon del Mundo, ella considerò que era mucho mejor llevarlo lejos del mundo terrenal para que su gloria sea un mito para siempre en la memoria de todos los ajedrecìstas. 



Hoy su mayor amor es Vìctor Korchnoi 
"el terrible".


CAISSA

 Los amores que rompieron con Caissa:

Paul Morphy: Ella le entregò casi toda su sabidurìa y èl aplastaba a sus rivales, sin que nadie le hiciera verdadera sombra. Sin embargo este romance solo durò unos 5 años, ya que èl la abandonò inesperadamente.

Josè Raùl Capablanca: fue quizàs el amor màs grande de Caissa. Ella lo dotò con todos los conocimientos capaces de ser retenidos por el cerebro humano.

El en principio correspondiò ese acto de amor a la perfecciòn, hasta llegar a tener el mote de "maquina del ajedrez". Pero cuando obtuvo el Tìtulo terrenal Supremo, en 1921, èl dejò de sentir esa pasiòn por la Diosa y el fuego entre ambos se fue apagando hasta llegar a desaparecer.

Sin embargo Capablanca retomò ese amor entre 1934 y 1936 pero ella dudaba de que èl volverìa a hacer lo mismo que en 1921 y su corazòn partido decidiò poner fin al mayor romance de la historia de nuestro juego.

Bobby Fischer: Otro gran amor. Ella ofreciò su corazòn, èl su alma y su pasiòn. Eran una pareja perfecta.

El llegò a lo màximo del ajedrez, ella lo acompañaba hasta en sus sueños.Pero èl comenzò a quejarse de cosas mundanas y la Diosa se desilusionò. Caissa hablò con Bobby y dijo que su amor ya no era tal y que lo iba a abandonar.

El genial Bobby decidiò dejar el ajedrez para siempre en 1972. En su retorno de 1992, èl pudo demostrar algo de lo que aprendiò con la Diosa, pero se notaba que el romance ya no existìa.

Hoy su triste desengaño amoroso es Gary Kasparov.
FUENTE : https://cadarosario.es.tl/diosa-del-ajedrez.htm