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domingo, octubre 27, 2024

El terraplén, el agua y la luna por Walter Faila

El terraplén, el agua y la luna  por Walter Faila

 

El terraplén, el agua y la luna 

Serenamente cae la tarde,
el terraplén sediento lame las patas del agua
que como animal salvaje lo traspasa sin miradas.
En la tierra de mis antojos crece como hierba nueva
tu eterno nombre de saudades y esperanzas.
Todo está escrito en los libros del tiempo.
todo lo añejo, lo inmaculado, lo etéreo.
.
Y a dónde vas ahora? …me pregunto…te preguntas.

La respuesta llega sobre la palabra adjunta,
el verbo come la carne que en su garra muerde
sofocada entre lavas,
de volcanes negros y ansiedad difunta.

Serenamente, sobre los calicantos caen brumas,
señalando escenas de sátiras quebradas de milenios,
y en el frasco mortal de mis venenos,
el agua, como animal salvaje
traspasa sin miradas al terraplén sediento.

Tu nombre de páramo y blancura es un jugo espeso
que embaraza mis anhelos en los cantos de tu pluma..
Es nácar sin perlas, rodando mis paredes húmedas.
Es grito de espanto, mordiscos de sal y espuma.

Inquieta cae la tarde
El alma del terraplén, es una piedra dura,
cuando el agua lo traspasa con su vaivén de singladura.

Y adonde estas ahora?…te pregunto, me preguntas.

Mujer de agua y de fuego, légamo de fronteras sin caricias.
Entiérrame en el crepúsculo de tus ojos rubios
en la hilera de los broches con que prendes tu camisa.
Embriaga mis rincones hasta quedar encinta
de mi lujuria de trigo en tus espigas íntimas.

Mujer de letras doradas, poción de llamas oscuras,
Invéntate un mar,
donde las sirenas canten sin prisiones, una canción de cuna,
y deja al terraplén ,solitario,... llorar bajo luna.-

viernes, septiembre 25, 2020

BARRET, ELIZABETH

 


 

BARRET, ELIZABETH 



Poeta inglesa nacida en marzo de 1806 en Coxhoe Hall, Durham.Hija de un rico terrateniente, recibió una esmerada educación, gracias a la cual, se interesó desde muy pequeña por la lectura de los clásicos.

En 1920 publicó su primer poema “La batalla de Maratón”, seguida por “Ensayo sobre el hombre y otros poemas” en 1826,  “El serafín y otros poemas” en 1838 -publicación ésta que la elevó a la fama internacional-, “El lamento de los niños” en 1841 y  “El galanteo de Lady Geraldine” en 1844.

Una vieja lesión de columna vertebral debilitó su salud obligándola a usar opio para calmar los dolores. En 1846,  a pesar de la oposición de su padre, contrajo matrimonio con el poeta Robert Browning, con quien se radicó en Paris y posteriormente en Italia. De esta época son sus publicaciones “Sonetos de la portuguesa” en 1850, “Las ventanas de la casa Guidi” en 1851, “Aurora Leigh” en 1856 y “Poemas antes del Congreso” en 1860.

Falleció en Florencia en 1861. Después de su muerte, en 1863,  se editó su última producción poética: “Últimos poemas”. 



  ALÉJATE DE MÍ…BARRET, ELIZABETH

 
Aléjate de mí. Mas sé que, para siempre,
he de estar en tu sombra. Ya nunca, solitaria,
irguiéndome en los mismos umbrales de mi vida
recóndita, podré gobernar los impulsos

de mi alma, ni alzar la mano como antaño,
l sol, serenamente, sin que perciba en ella
o que intenté hasta ahora apartar: el contacto
e tu mano en la mía. Esta anchurosa tierra 

con que quiso alejarnos el destino, en el mío
deja tu corazón, con latir doble. En todo
lo que hiciere o soñare estás presente, como 

 en el vino el sabor de las uvas. Y cuando
por mí rezo al Señor, en mis ruegos tu nombre
escucha y ve en mis ojos mezclarse nuestras lágrimas.
Versión de Màrie Manent

 





  ALMAS DE FLORES DE BARRET, ELIZABETH

 
Nos quedamos contigo, rezagadas,
las últimas de aquella muchedumbre,
como voz de quien canta
y sus propias canciones le enamoran.
Somos perfume y alma
de la flor y el capullo.
Tus pensamientos nos llevamos, cuando
nuestro aliento respiras,
hacia los amarantos de esplendores,
que en las colinas arden,
hacia tiernas campanas de los lirios
y grises heliotropos;
hacia llanos cubiertos de amapolas, que guardan
tal aliento de sueño y tal sonrojo,
que, al cruzarlas, los ángeles
habrán de parecerte más blancos todavía;
hacia el sesgo del río, de ajo silvestre orlado,
donde te solazaste un día entero,
hasta que tu sonrisa trocábase en devota
y el rezo florecía;
hacia la rosa oculta en el boscaje,
que vertía sus gotas de rocío en tu sueño;
y hacia aquellos asfódelos floridos
donde tu paso hundiste.
Tiramos de tu ropa
y tu pelo alisamos;
desfallecemos entre nuestras quejas
y sufrimos, perdidas por los aires. 

 Versión de Màrie Manent
 



CATALINA A CAMOENS DE BARRET, ELIZABETH

 
 Al morir mientras él se encuentra en el extranjero
y aludiendo a los versos en los que el poeta
se refería a su dulce mirar. 

 No entrarás por esta puerta
que contemplo sin cesar.
¡Adiós! Se va la esperanza,
viene la muerte, no tú.
Ven, amor mío,
ven a cerrar
estos ojos que llamaste
los de más dulce mirar. 

 Cuando oía tu canción
en antiguas primaveras,
olvidando otros elogios
sólo escuchaba los tuyos,
y repetía
el corazón:
Benditos sean mis ojos
si le parecen tan dulces. 

 Todo cambia y esta tarde
baña un sol frío la puerta.
¿Susurrarías ahora
igual que antes: Te amo mucho…
cuando la muerte
nubla triunfal
los ojos que ayer llamaste
los de más dulce mirar? 

 Si estuvieras a mi lado
junto a la cama en que muero,
aunque antaño desdeñaste
su hermosura, sé que ahora
los llamarías
siendo veraz,
por el amor que hay en ellos,
los de más dulce mirar. 

 Y si entonces los mirases
y ellos te viesen a ti,
todo su brillo perdido
volverían a tener.
Por el amor
y de verdad
fueran belleza radiante
los de más dulce mirar. 

 Pero, ay, que sólo me ves
con ojos de enamorado
como una leve sonrisa
soñando tras abanicos;
y así repites
sin saber más
en tus serenos ensueños:
los de más dulce mirar. 

 Mientras el alma se sale
de mi cuerpo lento y pálido,
siempre ansioso por oír
estas palabras de amor,
¡oh, mi poeta,
ven a mí ya!
Tardío amor, ven, son tuyos
los de más dulce mirar. 

 Poeta mío, profeta,
al alabar su dulzura,
¿es que no viste que está
apagándose su luz?
¿Es que no viste
que ya jamás
devolvería la tumba
los de más dulce mirar? 

 Silencio. Sólo se escucha
el surtidor en el patio,
cae el agua sobre el mármol
como cae el corazón
desde el suspiro
hasta la muerte,
muerte que anuncia su triunfo
sobre los ojos más dulces. 

 ¿Vendrás? Me siento muy sola,
todo es amargo a mi lado,
y tu voz, amado mío,
no me despierta los párpados.
Ha muerto amor,
llorad, llorad,
junto al ciprés si es que fuisteis
los de más dulce mirar. 

 Sonaba el ángelus, cerca
de aquel convento paseábamos
y los coros atraían
los ángeles al coloquio.
Veía el cielo
el alma audaz.
Sonreíste. ¿Es eso impuro,
los de más dulce mirar? 

 Al pasar en tu caballo
y ver tras la celosía
de aquel palacio otro rostro
que no es el rostro de siempre,
¿en un murmullo
repetirás:
Desde aquí me contemplasteis,
los de más dulce mirar? 

 Cuando las damas en torno
de tu guitarra te digan:
Canta, poeta, los versos
de la dama que murió,
¿entre las lágrimas,
no fingirás
entonando la canción
de la del dulce mirar? 

 ¡Oh, melodiosas palabras
muchas veces repetidas!
Entre todas tus canciones
la mejor ésta será,
la escucha el alma
una vez más
entre el ruido de este mundo…
Los de más dulce mirar. 

 El clérigo va a rezar,
el coro está de rodillas,
otras músicas solemnes
el alma pronto oirá.
¡Oh, miserere,
oh, ten piedad!
Ya no será Catalina
la de más dulce mirar. 

 Guarda esta cinta que es mía
(me la quité del cabello),
y cuando llores sobre ella
no te sentirás tan solo,
pues desde el cielo
yo sin cesar
en ti posaré estos ojos,
los de más dulce mirar. 

 Pero ahora, cuando aún
estoy aquí, brillan más;
tú, amor mío, echa en olvido
todo lo que es mi pasado:
estas palabras
dedicarás
a otra más bella que yo:
la de más dulce mirar. 

 Pero, ¿qué hacéis, ojos míos?
Sois desleales si el llanto
dejáis caer por el bien
de su esperanza y su vida.
Sería indigno
para el mortal
que un llanto ruin enturbiara
los de más dulce mirar. 

 Velaré por su futuro,
bendeciré su esplendor;
quiero que cante a otros ojos
de mirar mucho más dulce.
Que los proteja
su ángel guardián,
y que sean para él
los de más dulce mirar. 

 Versión de Carlos Pujol

 





  DE MI CABELLO NUNCA DI UN RIZO… BARRET, ELIZABETH

 
 De mi cabello nunca di un rizo a ningún hombre,
amado mío, salvo el que te ofrezco ahora
y, pensativamente, en toda su largura
sombría, voy ciñendo en torno de mis dedos. 

 Tómalo. Ya mis días de juventud pasaron;
ya al paso alborozado no tiembla mi cabello,
ni prendo en él la rosa o los brotes del mirto,
como las chicas suelen: ya sólo puede, en pálidas 

 mejillas, sombrear las huellas de mi llanto,
y se avezó a soltarse cuando a la frente inclina
con su arte el dolor. Temí que las tijeras 

 fúnebres lo cortaran primero, y ha vencido
tu amor. Tómalo. Puro como antaño, hallarás
el beso que, al morir, en él dejó mi madre. 

 Versión de Màrie Manent
 




  ¿DE QUÉ MODO TE QUIERO?  DE BARRET, ELIZABETH

 
 ¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal. 

 Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria. 

 Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder 

 al perder a mis santos… Con las lágrimas
y el sonreír de mi vida… Y si Dios quiere,
te querré mucho más tras de la muerte. 

 Versión de Carlos Pujol
 




  DILO, DILO OTRA VEZ… BARRET, ELIZABETH

 
 Dilo, dilo otra vez, y repite de nuevo
que me quieres, aunque esta palabra repetida,
en tus labios, el canto del cuclillo recuerde.
Y no olvides que nunca la fresca primavera 

 llegó al monte o al llano, al valle o a los bosques,
en su entero verdor, sin la voz del cuclillo.
Me saluda en las sombras, amado mío, incierta,
esa voz de un espíritu, y en mi duda angustiosa, 

 clamo: «¡Vuelve a decir que me quieres!» ¿Quién
teme un exceso de estrellas, aunque los cielos colmen,
o un exceso de flores ciñendo todo el año? 

 Di que me quieres, di que me quieres: renueva
el tañido de plata ; mas piensa, amado mío,
en quererme también con el alma, en silencio. 

 Versión de Màrie Manent
 




  ES VERDAD QUE DE ESTAR MUERTA… BARRET, ELIZABETH

 
 ¿Es verdad que de estar muerta sintieras
menos vida en ti mismo sin la mía?
¿Que no brillara el sol lo mismo que antes
sabiéndome en la noche del sepulcro? 

 ¡Qué estupor, amor mío, cuando vi
en tu carta todo eso! Yo soy tuya…
Pero… ¿tanto te importo? ¿Cómo puedo
servirte vino con mi mano trémula? 

 Renunciaré a los sueños de la muerte
volviendo a las miserias del vivir.
¡Ámame, amor, tu soplo resucita! 

 Otras cambiaron por amor su rango,
y yo por ti el sepulcro, la dulzura
celestial por la tierra aquí contigo. 

 Versión de Carlos Pujol

 





  ¡MIS CARTAS! BARRET, ELIZABETH

 
 ¡Mis cartas! Papel muerto… mudo y blanco…
Y no obstante palpitan esta noche
en mis trémulas manos cuando aflojo
la cinta y caen sobre mis rodillas. 

 Ésta decía: Dame tu amistad…
Ésta fijaba un día en primavera
para tocar mi mano… casi nada,
¡pero cuánto lloré! Ésta… un papel… 

 decía: Te amo, y yo me estremecí
como si Dios rasgase mi pasado.
Ésta, Soy tuyo… pálida la tinta 

 por estar junto a un pecho tumultuoso.
Y esta última… ¡oh, amor!, no fuese digna
de lo que dices si lo repitiera. 

 Versión de Carlos Pujol
 




  NO ME ACUSES, TE RUEGO…BARRET, ELIZABETH

 
 No me acuses, te ruego, por la excesiva calma
o tristeza del rostro, cuando estoy a tu vera,
que hacia opuestos lugares miramos, y dorarnos
no puede un mismo sol la frente y el cabello. 

 Sin angustia ni duda me miras siempre, como
a una abeja encerrada en urna de cristales,
pues en templo de amor me tiene el sufrimiento
y tender yo mis alas y volar por el aire 

 sería un imposible fracaso, si probarlo
quisiera. Pero cuando yo te miro, ya veo
el fin de todo amor junto al amor de ahora, 

 más allá del recuerdo escucho ya el olvido;
como quien, en lo alto reposando, contempla
más allá de los ríos, tenderse el mar amargo. 

 Versión de Màrie Manent
 




  OH, AMOR MÍO, AMOR MÍO… BARRET, ELIZABETH

 
 Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso
que existías ya entonces, hace un año,
cuando yo estaba sola aquí en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché
tu voz en el silencio… Mi cadena,
eslabón a eslabón, iba midiendo
como si no pudiese verme libre
por tu posible mano… ¡Hasta beber
la prodigiosa copa de la vida!
¡Qué extraño no sentirte en el temblor
del día o de la noche, voz, presencia,
ni adivinarte en esas flores blancas!
Yo era ciega lo mismo que el ateo
que no descubre a Dios al que no ve. 

 Versión de Màrie Manent
 



  QUE HA CAMBIADO, DIJERA…BARRET, ELIZABETH 

 
 Que ha cambiado, dijera, toda la faz del mundo,
desde que oí los pasos de tu alma moverse
levemente, ¡oh, muy leves!, junto a mí, deslizándose
entre mí y aquel borde terrible de la muerte 

 tan clara, donde hundirme creí; mas fuí elevada
hasta el amor y pude saber un nuevo ritmo
para mecer la vida. La copa de amarguras
que Dios nos da al nacer, apuraré gustosa, 

 loando su dulzura, amor mío, a tu lado.
El nombre de las tierras y el del cielo se mudan
según donde estés tú o hayas de estar un día. 

 Y este laúd y el canto mío, que quise antaño
(los ángeles canoros bien lo saben), los quiero
sólo porque tu nombre se mezcla en lo que dicen. 

 Versión de Màrie Manent

 




  SI HAS DE AMARME…BARRET, ELIZABETH

 
 Si has de amarme que sea solamente
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter 

 que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices…
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere. 

 No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro…
¡Porque puedo olvidarme de llorar 

 gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente. 

 Versión de Carlos Pujol

 




 Y NO OBSTANTE EL AMOR POR SER AMOR…
BARRET, ELIZABETH

 
 Y no obstante el amor por ser amor
es bello. Igual llamea reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
arde quemando el cedro y la cizaña. 

 Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en esplendor y siento
mi cara centelleante que deslumbra. 

 En el amor no puede haber ruindad
aunque amen los más ruines de los seres,
que cuando aman a Dios Él los acepta. 

 Y en la apariencia ruin de lo que soy
refulge el sentimiento y purifica
por ser fruto de amor lo que es de carne. 

Versión de Carlos Pujol

martes, julio 09, 2019

Carrusel por Walter Faila


Carrusel por Walter Faila


Carrusel por Walter Faila


Hubiera mirado el horizonte por sus ojos
aquella tarde,
cuando los lapachos lloraban
sus lágrimas violetas,
en un carrusel arremolinado
de verbos silvestres y quejidos etéreos.
Hubiese sembrado
en el jardín de su obligo,
el desparpajo de un pétalo rebelde,
soñando con otoños de hogueras y de tálamos.
Era la primara vez que la paz y la batalla
se liaban en los besos.
Era quizá la última ocasión de observar,
cuando algo parecido al universo,
confundía en dioses vegetales
su sexo de abeja, crisálida y ameba.
Entonces… lo hubiese logrado.
Hubiese podido observar
la piel senil de la aurora,
masticando cardos y margaritas
entre los tules tenues de la vida.
Tal vez lograba que nazca
desde su pezón herido,
el maná para aquél pájaro
que se murió en la nieve,
reclamando su morada a los árboles blancos.
Pero ya ves,
en éste carrusel sigo girando,
sin que nadie me diga que el tiempo es viejo
y que la mañana vomita putrefacta
sus relojes de soles y de nubes.
Nunca me avisaron que la noche no era virgen,
que engendrando fantasmas paría sus saudades
en el hueco oscuro de mi cráneo,
taladrando gestas de infantes,
en los campos ambiguos
de la heredad condicional de mis auroras.
Perdóname, amor mío, de haberlo sabido
no hubiese bebido la sangre del odio,
ni hubiere roto mi palabra en un verso.
Perdóname, vida, de haberlo imaginado,
no habría arrancado los lirios de tu pecho.

Walter Faila



miércoles, junio 26, 2019

Naufragios por Walter Faila






Naufragios por Walter Faila


No era necesario encender la luz
para poder reconocerte
Ni escuchar tu voz
o rozar tus labios
Me bastaba percibirte entre las sombras
Oler el jazmín de tu piel
a dos metros de distancia
No debiste perderte en el camino
Marcharte detrás de los brillos
fugaces de la noche
Ya no hace falta hurgar
el diccionario de la mente
No es preciso preguntar
lo que jamás tendrá respuesta
¿Como explicarle al tiempo
que las horas son suyas?
¿Como contarle al mar
que cada grano de arena le pertenece?
Te fuiste navegando hacia tu exilio
en busca de horizontes libertarios
Arañaste los muros de los muelles
Te sangraron mis poemas en la boca.
Y ahora, que mi llanto ya no es tuyo
ni son largos mis desvelos en tu nombre
Quieres regresar a mis caminos
a mi alma de ramas y de adobe
Pero nada tengo para ti
en éste océano de sueños destruidos
Solo queda un adiós sin percepciones
en el largo silencio de mis días
Solo queda tu naufragio
en la orilla izquierda
de mis viejas costillas.-


viernes, abril 12, 2019

Signos de amor ( de espaldas al mar) por Walter Faila

Signos de amor ( de espaldas al mar) por Walter Faila 


Signos de amor ( de espaldas al mar) por Walter Faila


Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa.
pero su llanto atraviesa las ventanas del aire,
y se mezcla entre los rayos del sol.
Aun yace pegado a su placenta,
pero su cuerpo sucio de sangre
se lava con la lágrima del tiempo no surgido.
Aun no ha llegado la hora en que la brisa
seque sus cantaros vacíos en medio de la tarde prometida
sin embargo es mas veloz que la sombra del águila,
mas notorio que la luz de los espejos,
mas augusto que las huestes supremas del caudillo.

Y mueve el mar como envuelto en un chaleco de fuerzas,
queriendo explorar la osadía de la dicha venidera.-

Pero todos corren, nadie lo mira, nadie lo toca,
huyen de espaldas al faro en busca de sus signos.
Creen que sus pupilas son los ojos de la historia,
que sus aleteos convictos son horizontes de pájaros,
que en la luna amanecen las nimiedades de sus huellas.

Huyen distraídos en medio de la bruma
Sin advertir la desesperación rutinaria de sus pasos

Se cuelgan de una almeja, de un Chandon o de un guiso de lentejas.
Devoran tiempo y precipicio en autobuses de dos pisos
o automóviles importados con energía nuclear.

Ya no hay horas disponibles para decir te quiero
Ni limpiar los mocos de los niños
o las heridas intangibles de las almas.-

Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa
Acorralado de luciérnagas observa pasar la tormenta
entre gritos mutilados de relojes y de ruedas.

El agua vuelve a ser virgen, la noche vuelve a ser casta.

El mar espera con su vientre de espumas,
para parir el sereno esplendor de la paz que esquivan,
los hombres que corren entre sus páginas blancas
esquivando anatemas de sollozos y conjuros.

Mientras tanto, mujer mía,
es el momento de excavar en tu cuerpo
De extraer de tus labios el polen de la aurora,
cerrando con candados las ventanas del cuarto
para que nada perturbe tu gemido de ángel.



viernes, marzo 15, 2019

QUIETUD POR WALTER FAILA

QUIETUD POR WALTER FAILA


QUIETUD POR WALTER FAILA


Tal vez te miré demasiado a los ojos
Quizá no te hacían falta tantos besos.
Tal vez la tristeza de mi alma
te manchó la piel a través de mis dedos.
No lo se y ya no quiero saberlo.
Me quedé sin ver al cóndor
que se llevaba mis ojos en su vuelo.
Me quedé dibujando redondeles
en el recinto encadenado de mis sueños.
¿Quién eres tú?
¿Quién, para ti, he sido yo?
Deja que te devore el viento
que seas solo un fantasma
en la enciclopedia triste de mis tiempos.
Que te mezan mis olvidos
en la insoslayable inquietud de los recuerdos.
¿Quién eres tú?... deja, deja,
que ya no quiero saberlo.
Se me ha caído una luz
que confundí con una estrella.
¡ Que quietas están ahora las cosas,
y que bien, estoy a solas con ellas!.


 

martes, marzo 05, 2019

Remembranzas (2) Walter Faila



Remembranzas (2) Walter Faila 

Remembranzas (2) Walter Faila


No aprendieron mis ojos a olvidar tu mirada,
Ni mis manos supieron derrumbar tus recuerdos.
Palmo a palmo se cayeron los sueños
y en el cristal del mundo se rompieron mis alas.-

Fueron los desdenes la materia y la sustancia
que labraron las rutinas de todos los empeños.
Y a la flácida greda de tu alma puso velos
la polvareda de la vida con telones a dos aguas.

Han sido mis desvelos como platos de balanzas
inclinando la osadía a las huellas de tu cuerpo,
y asistieron con cordura a la hora de tu entierro
sin cargar entre mis manos un racimo de palabras

Nunca pudo ni podrá ésta célula de hierro
detener tus nenúfares en medio de la nada,
vistiendo tu memoria en piélagos azules
desnudando tu nombre en bajeles de esperanzas.

Estás escrita con mi sangre sobre el tiempo
estás adjunta a los guiones de ésta fábula,
no podrán tus madreselvas navegar en el leteo
ni mi boca lisonjera esquivar tanta nostalgia





jueves, febrero 28, 2019

No sé qué pensar por Walter Faila

No sé qué pensar  por Walter Faila


No sé qué pensar  por Walter Faila

Hay cosas en el mundo que son definitivas
Para algunos, la guerra, el hambre, la fobia
Para otros, el pan, el queso, el vino
El odio que jamás se vence
El amor que nace con fecha de caducidad
No sé qué pensar
ni tampoco si vale la pena hacerlo
hay hábitos en el mundo que son definitivos
cada noche el titilar de las estrellas
(cuando no las llamas del infierno)
El mar, un niño, una patera, la muerte
un buen libro, una botella de ron.
Distancias que no son distancias
solo fronteras de alambre y de bolsillo
de pecado concebido, de razón y sin razón
A veces me cansa mirar amaneceres
Siempre el sol sobre las aguas estancadas
Siempre las huellas sobre el barro desangrado
Purificado el hombre por el hombre
en una cueva costosa de oro y de ladrillo
donde el cuerpo de Cristo se pudriría de dolor
A veces me cansa mirar atardeceres
siempre el sol a medio luto
siempre el lodo sobre las manos de Dios
No sé qué pensar…me duele la vida.
No encuentro el perdón.


jueves, enero 17, 2019

Posdata por Walter Faila

Posdata por Walter Faila 


Posdata por Walter Faila


Es tiempo muerto en la ciudad,
el sol acaricia las verdes hojas
de los árboles serenos y gozosos.
Una que otra paloma se acerca
buscando las migajas en la vereda de un bar.
Camino sin rumbo por las calles vacías
en un martes extraño de fiesta patria.
Miro las paredes aun húmedas
donde una araña teje su esperanza
y el colibrí ignora los musgos
para darle besos de amor a una margarita.
Todo me sabe a primavera
en éste otoño que niega su presencia.
Esquivo mis escombros y mi sombra
vulnerando los motivos de ésta estancia
que carcome la mente por las noches.
Dejo que la brisa acaricie mi rostro
y los senderos que marcan mis arrugas.
¡No me pregunto!, no quiero preguntarme,
es un día necesario para esconderme
del dolor y la desdicha.
Mirar en la hierba como duermen
las gotas de rocío
extasiadas de placeres y de sueños.
Pensar en tus manos blancas
en tus ojos de luz y de esmeraldas.
Recordar tus gemidos y susurros
tu piel nacarada, tu beso indestructible.
¡No me pregunto!, no quiero preguntarme.
No me detengo ante el paso del mendigo
No miro los pies de los niños de la calle
Dejo que me abrace el ruido de mis pasos
sin otro pensamiento que las hiedras de la nada.
No rezo ni blasfemo, ni me hago cargo
de los burdeles enllamados del infierno.
Hoy es un buen día para pensar en ti
para escapar de los muros de mi cárcel
para escribirle una carta a mi destino
para agregar una posdata a mi existencia.-



martes, enero 01, 2019

Estás por Walter Faila



 Estás por Walter Faila

Estás por Walter Faila

Me angustia pensar en tus ojos de ébano
bajo el topacio de la tarde, a minutos de la noche
En la alquimia de tu boca transformando las palabras,
en mansas golondrinas que se posan en un beso

Me inquieta pensar en tus senos pequeños,
dormidos en mis manos como rosa fecunda
En tus muslos de malva, sometiendo a la luna,
en tus dedos delgados, en tus labios rojizos.
En tu voz semejante a la lira de Apolo
en tu iris serenos, en tu vientre bendito.

Como ves, no estoy solo
Invisible y etérea, estás tú…y te pronuncias…

Cuando llego a la casa, y la siento vacía,
Cuando choco las sillas por llegar a mi cuarto
Y del vaso se cae el licor de tu savia
Y en la cama ya late otro cuerpo distinto
Otro cuerpo que ensucia el quejido del viento
Otro cuerpo sin alma, otro cuerpo sin nombre

Estás tú, y te pronuncias…
habitando orfanatos en mi mente compleja
restaurando los vicios de dos pieles sin tacto.

Y al mirar en el mapa, de la edad y los ciclos,
la distancia tan larga que no mide pasiones,
Yo te siento tan cerca y sin embargo me asusta
pensar que te tengas contenida e inmóvil.

Que se quede en ceniza la ansiedad del instante
Que tu piel se congele en la luz de tu rostro
que su eclipse se hunda en la nada del tiempo.

Como ves, no estoy solo
invisible y etérea, en un vaso de savia,
en la silla tirada por mi torpe apatía,
en un cuerpo que ensucia el gemido del viento,
en el mapa lejano, en un sueño inconcluso
estás tu…, siempre tu…y te pronuncias…





miércoles, agosto 15, 2018

Romance para mi muerte Walter Faila

Romance para mi muerte  Walter Faila


Romance para mi muerte  Walter Faila


.¿Será que tu cuando nazcas,
me traerás rosas frescas?
Petunias lilas y blancas
un gran balcón con adelfas
¿Vendrás con tus ojos pardos
sobre alguna piel morena
con tus fogatas de talas
y con una urna alfarera?
¿Será que me traigas patrias
que carezcan de fronteras
y un pasaporte de lunas
con un visado de estrellas?
Acaso cuando tu nazcas
un día de primavera
pretendas traerme versos
para mirar hacia fuera
por la ventana infinita
donde escapa la tristeza.
¿Será que tu cuando nazcas
muy junto a la luna llena
para mi, traigas en bálsamo
una muerte mas serena
mas razonable y mas justa
que ésta muerte que me apena?
¿Será que cuando tu nazcas
me traerás azucenas?
¿Un campo sin espinillas
y un mundo sin tanta guerra?
Ojos cargados de dicha
Un amor sin tanta espera.
¡Ay, al fin cuando tu nazcas!
Como musgos en la piedra
trepando para taparme
la palidez de la idea
no te olvides de traerme
petunias lilas y blancas
algún balcón con adelfas
Una fogata de talas,
y una urna alfarera.
Una cubierta para mi alma
un umbral y una escalera
Muchos sueños cargando hadas
mi lapicera de pluma
mi manantial de tristeza
¡Ay, si a lo mejor pudieras!
traerme cuando tu nazcas
alivio para mis penas.-


domingo, agosto 05, 2018

Duermen los pájaros por Walter Faila

 

 Duermen los pájaros por Walter Faila


 

 Duermen los pájaros por Walter Faila

Los pájaros diurnos duermen en la piel de la noche
Quizá en la cúpula redonda de una sinagoga
o en los bronceados y católicos campanarios
de Luján, de Cáceres, o de Castilla
Lo cierto es que no hay cantos,
más que aquellos que la oscuridad descifra
entre las sombras esquivas de la luna
Frente a mi frente: un buey de pueblo, un poeta de letra chica
un vampiro, un elefante, una doncella, o cualquier loca figura
que a la mente se le antoja en su intransigente tiranía.
Duermen, en la piel de la noche
Quizá sueñan con mis sueños de plebeyo
Quizá callan por no contagiarme el grito
Duele el pecho y no es metáfora,
Duele el ciclo y no es el tiempo
Duele como duelen los silencios cuando callan
y son como ovejas pastoreando en Orihuela
Duermen los pájaros en la noche
En la piel de una mezquita, en un templo Inca
En los tejados del Louvre, en los árboles de Collserola,
en el seno inflamado de “La Atalaya”, allá en Cieza.
Todo es ahora, oscuridad y mutismo
Duele tu palabra ausente, tu gemir sombrío
Duele como duelen los silencios cuando callan
y son como posdata detrás de un sello de reserva.
(Yo prefiero los silencios cuando dicen
Porque ellos saben entender a las voces más desiertas).
Duermen… los pájaros duermen
y esta vida finita, con el tic tac de un reloj,
abrazada a un poema, se acuna y adormece.-


martes, julio 31, 2018

Rumbos por Walter Faila




Rumbos por Walter Faila

Rumbos por Walter Faila

Hoy he decidido corregir mi rumbo, porque veo
que la gente ha perdido los colores del mediodía.
Ya casi no escuchan el canto de los pájaros
ni observan amaneceres desde los balcones del sueño.
Marchan por las calles apurados,
pisando sendas peatonales con sus coches,
insultándose unos a otros,
llenando las veredas de botellas de plástico
Y papeles de caramelos.
Lo espontaneo se juzga en insurgente,
lo romántico es estúpido, lo moral es moraleja,
lo divino es relativo, lo político es la guerra.
Por eso voy a corregir mi rumbo,
aunque aún no se qué debo corregir y cuanto pueda durar.
Algo debe andar muy mal para que yo siga escribiendo
Quizá deba estar con los colorados o con los blancos,
haciendo contrapeso a un lado de la balanza
Orando o combatiendo, degollando infieles en Irak,
o haciendo sanaciones en la India.
Tal vez deba programar, un viaje a la luna,
O como todos, unas vacaciones al Caribe,
un coche de último modelo
(en cuotas fijas hasta el final del universo).
Una casa con piedras y terrazas,
un traje de Dustin, un perfume de Armani,
un después, un quizá, un beso apurado, un adiós, un lamento.
No lo sé. En cada rincón de este cuarto
hay algo de mí que no encuentro,
una sombra conspirando con mi sombra
miles de máscaras, como un maldito halloween,
viniendo hacia mí a través del tiempo,
un niño sin voz, el ladrido de un perro,
el llanto del río, otro oxidado sueño.
Es la hora de corregir caminos,
duele demasiado el mundo,
estoy cansado…tengo miedo.


lunes, junio 25, 2018

Nívea Pena por Walter Faila

 Nívea Pena por Walter Faila


 Nívea Pena por Walter Faila


Es Junio, casi julio,
los árboles se miran solitarios e impávidos,
heridos y desnudos de hojas y de frutos.
La noche se sienta en las faldas de la tarde,
mientras los chispazos del sol
agonizan entre las nubes negras.

Me sabe el aire a triste ausencia,
a piedra fría, a humo y llanto, a greda y polvo.

Nada que me muestre su mirada de espiga
nada que me traiga su palabra yerta.-
Nada que me quite mi ceniza blanca,
mi brasero frío, mi añoranza inquieta.

Nada que me arrastre al circuito
de su lívida sonrisa,
nada que me guarde
los flancos ignorados de su vida.

Augusta y melancólica la noche se sienta
en las faldas opacas de la tenue tarde.
¿Acaso juega en sus hondos nichos
con el espectro mudo que amarra a sus cadenas?
¿Acaso siembra en su piel de luna
la savia agreste de su nívea pena?

¿Por qué me habla sin tener palabras?
¿Por qué se queda en la ansiedad del beso?
¿Por qué se muestra como una sombra mustia?
¿Por qué me sigue sin marcar la huella?

Me sabe el tiempo a colmena antigua,
a baldío infame, a desierto y tierra.


domingo, mayo 27, 2018

La última playa Walter Faila



La última playa Walter Faila 



La última playa Walter Faila


A veces me pregunto, sospechando la respuesta,
si el fantasma que me habita,
es el espectro de mi savia.

Me quedo por las noches mirando el infinito,
sin nada que en mis ojos forje el paisaje de la espera.

Me cuestionan los lirismos olvidados en la mesa
detrás de cuatro copas rebasadas de relojes.

¿Acaso en mis barrancos silenciosos y profundos
yacen apagadas las vidas que cupieron en mi vida?

Traspaso las barreras del negro firmamento,
cabalgo inclinado montado en remembranzas.
Depredando en sus auroras una añeja juventud,
como un tigre que defiende su último cachorro.

Caminando por la luna con epítetos inertes,
abdicando en una oda la vorágine nocturna.
Subastando en una pena los últimos suspiros.

Me sé conmovido por la huella que termina,
me siento gaviota en la última playa del faro,
observando como aumenta amenazante la marea.

Soy la hoja de árbol que ha cumplido con su ciclo.
y cae borracha de otoño en el umbral de la vereda.

¿Acaso la balanza que pesa mis eventos
se inclina sin estorbos condenando mi tristeza ?

A veces me pregunto si valió el atrevimiento,
la osadía de vivir sujeto a mis saudades.

Si el amor ha sido solamente fantasía
apresado a las causas de un manojo de torpezas.

Acaricio con mis dedos la cabeza de algún niño,
como queriendo penetrar en los días de la infancia.

Miro en los espejos que demarcan mi angostura,
me descuelgo en una lágrima como un fugaz lucero.


lunes, marzo 26, 2018

Amor...por Walter Faila

Amor...por Walter Faila 

 

Amor...por Walter Faila 


Amor, inclaudicable amor, impenetrable, irrevocable
adolescente, pertinaz, desordenado, asesino amor.
Las flores de Frida decoran tu inconsciencia
el vino de Omar, su Rubaiyat, su ajedrez , su borrachera
Amor, incorregible amor, que vienes y que vas,
que paseas entre Cristos y Magdalenas
que te sumerges en imperios y en ambiciones.
Amor que eres de ella, como un hielo bajo el sol
Que eres de él, como una mancha en el cristal
Amor, no me hace falta una espada
ni un cañón, ni una frontera.
No necesito del pan ni del mendrugo
No requiero tus muertes ni tus celos
Amor, hereje amor, que palpitas en la Torath
como en la biblia, como en el hombre sin fe.
Que te mueves sigiloso entre las sombras
y dinamitas corazones y cuerpos y codicias.
Amor, te desprecio, te juzgo, te condeno.
Ve con los niños que levantan sus fusiles
para salvar sus mutiladas ruinas
Ve con los niños que hambrientos mueren
detrás del bobadal de la vida miserable.
Amor, desquiciado amor,
tus labios queman en cada poro del alma,
emborráchate conmigo, con Omar, con Horacio
emborráchate en esta maldita noche,
no me riñas, no te quedes, no te ocultes,
no me conmuevas, no me acorrales,
no me hieras amor, no me mates.


lunes, octubre 23, 2017

Isla invisible por Walter Faila

Isla invisible por Walter Faila 


Isla invisible por Walter Faila 


Volteas para ver, y el camino
se estrecha allá a lo lejos.
Ya no distingues tus huellas,
el polvo de la vida ha tapado las pisadas
Volteo para ver
y el corazón se estrecha allá a lo lejos
uniendo en una isla invisible
las idioteces absurdas
de los pecados concebidos.
Estas cosas tiene el tiempo,
todo lo muda, todo la cambia
Solo la memoria indeleble se refleja,
como esos tatuajes inservibles
que hoy en día lucen
los muchachos y muchachas.
Volteamos para ver
y sin pensarlo,
vemos que todos los ejemplos eran pocos
cuando una sola realidad bastaba.


sábado, julio 29, 2017

Ángeles de Papel Maché por Walter Faila (Libro: Naufragios de un hombre sin mar)

Ángeles de Papel Maché por Walter Faila (Libro: Naufragios de un hombre sin mar)

  

Ángeles de Papel Maché por Walter Faila


Huyo de las alturas y de la turba,
entre pájaros flautistas, por la senda de los lobos.
Huyo de nadie, por los caminos siniestros,
donde abundan las promesas no cumplidas,
y una niña, arma ángeles de papel maché
a la orilla de una fogata helada.
Busco refugio en las barrancas del tiempo
mientras un excitado sol se mete
bajo las polleras de las tinieblas
para lamer el cálido semen del crepúsculo.
Tú me observas sorprendida, incrédula,
esperado que el ocaso cuestione
las lujurias de la luz y la neblina.
Me observas… a mí,
que te bajé las últimas estrellas
mientras jugabas a borrar con tus dedos
las hojas amarillas de la luna.
¿Quién te dijo, mujer, que la noche no dormía?
¿Quién te contó la fábula del amor eterno,
de la paz inclaudicable,
de la igualdad y de la justicia?
Huyo de ti que no me encuentras
Huyo de mí que no me hallo
Huyo del mundo que me duele más que nunca
que nunca me dolió más que ahora.
Escapo de las várices que sangran en la tierra
por los contornos del caos y la violencia.
Huyo de las aves, que nunca me enseñaron a volar,
y del vuelo que me estrelló tantas veces
en las alcantarillas nauseabundas de la realidad.
Huyo de un dios que se olvidó de decirme que existía
y de la existencia de un dios que no deseo conocer.
Huyo de la voz y de la espina…es decir
de la palabra y de la flor
porque no tengo nada que decir ni a quien amar
Porque ya no quiero decir ni amar
Porque Eros quitó el gemido del Olimpo
y Thánatos beso mi corazón encrucijado.
Huyo de Eros y de Thánatos,
porque se que aún me miras
escondida detrás de todos los relojes
inyectada de vértigo y misterio
oculta en una niña de sangre y seda
armando y desarmando
ángeles de papel maché
a la orilla de una fogata helada.


Libro: Naufragios de un hombre sin mar (2013)

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La fiesta de KIKÍN, EL SALTARÍN , se celebró en el Club Social Miraflores , con CUENTACUENTOS , canciones , ricos bocaditos y mucha alegría. Una historia en rima que fomenta los valores de la alegría, la amistad y el compromiso.

Alfonsina Storni

“Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?”

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.
“Los recuerdos son los tesoros que se mantienen atrapados en el almacén de nuestras almas, para mantener el corazón caliente cuando estamos solos.” Becky Aligada

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
entre bocados / al final se escucha / gochisousama

CON MI FAMILIA

CON MI FAMILIA
Confucio veía la familia como el cimiento de la sociedad y sostenía que el respeto y la armonía dentro de ella eran esenciales para el bienestar de todos sus miembros. Consideraba que la familia era el lugar donde se debían aprender los valores morales y éticos, y donde se debían forjar los lazos familiares fuertes y duraderos. Además, destacaba la importancia de los roles y las responsabilidades dentro de la familia, así como la educación como herramienta para mejorar la sociedad. En definitiva, Confucio nos dejó un legado que enfatiza la importancia de la familia como pilar fundamental en nuestras vidas. FUENTE : https://filosofiaoriental.info/que-dice-confucio-de-la-familia/

INQUEBRANTABLES

INQUEBRANTABLES
"Uno pertenece a dónde se le quiere, se le ama, se le desea, se le siente.... y en repetidas ocasiones se le extraña, pero sobretodo dónde se le demuestra"