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sábado, febrero 15, 2025

HAIKU 1 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

HAIKU 1 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

 

Violeta salvaje.

Incluso antes de florecer

se distingue.

 


 

 

HAIKU 1 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

 

Violeta salvaje.

Incluso antes de florecer

se distingue.

 



miércoles, marzo 20, 2024

HAIKU 4 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

HAIKU 4 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Visité su tumba en Kiso.
De abrir la puerta mostraría al Buda
Brote de flores

HAIKU 4 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Visité su tumba en Kiso.
De abrir la puerta mostraría al Buda
Brote de flores

 

 

 

lunes, marzo 04, 2024

HAIKU 2 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

HAIKU 2 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Vienen los niños -
me sacan de la cama
y los años se van.

 

HAIKU 2 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Vienen los niños -
me sacan de la cama
y los años se van.


domingo, febrero 18, 2024

HAIKU 2 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

 

HAIKU 2 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

 

Descontentas

Las violetas han muerto

También las colinas

 


HAIKU 2 : Sono-jo (Shiba Sonome. 1664-1726)

 

Descontentas

Las violetas han muerto

También las colinas

 


miércoles, mayo 17, 2023

Susurro y altavoz III: Matsuo Basho - Canal Encuentro

 

Susurro y altavoz III: Matsuo Basho - Canal Encuentro

Un taller de escritura de poesía es el lugar donde todo empieza, pero la obra no quedará ahí. Bicicletas parlantes recorren las calles de la ciudad pregonando las poesías escritas por los/las chicos/as, convirtiéndolos en protagonistas de nuestras historias. Videopoemas, grafitis y canciones anuncian una nueva mirada sobre los jóvenes de hoy.

HAIKU 4 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

HAIKU 4 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

 

HAIKU 4 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

Ni una sola hoja
No duerme ni la luna
En este sauce

 

miércoles, marzo 01, 2023

viernes, noviembre 18, 2022

domingo, octubre 02, 2022

HAIKU : Sugita Hisajo (杉田久女)

 

Atravesando
la seda de mis prendas:
la luna en mi piel (arropándose).

HAIKU :  Sugita Hisajo (杉田久女)
 

Atravesando
la seda de mis prendas:
la luna en mi piel (arropándose).

HAIKU :  Sugita Hisajo (杉田久女)
 

martes, diciembre 31, 2019

FANNY JEM WONG: UNA EXPRESIÓN EN UN UNIVERSO DE CONCRESIÓN Y BELLEZA. Escribe: TEODORO J. MORALES.

FANNY JEM WONG: UNA EXPRESIÓN EN UN UNIVERSO DE CONCRESIÓN Y BELLEZA. Escribe: TEODORO J. MORALES.


FANNY JEM WONG: UNA EXPRESIÓN EN UN UNIVERSO
DE CONCRESIÓN Y BELLEZA.
Escribe: TEODORO J. MORALES.

“PÉNDULO AMARILLO” HAIKUS” DE FANNY JEM WONG



Fanny Jem Wong (1) publicó “PÉNDULO AMARILLO” HAIKUS” (2); es el segundo poemario que publica.

El HAIKU, es un tipo de poesía japonesa, (poema breve), que está más allá de la palabra, no es solo forma. Tiene una estructura de diecisiete sílabas, escrito en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente); al decir sílaba, se está hablando de “moras” o “jion”, como unidades para medir la duración de los segmentos fonológicos, pero comúnmente se sustituyen por sílabas cuando se traducen o se escriben haikus en otras lenguas; en definitiva (el haiku) es una expresión poética con estructura de expresión muy propia, que tiene una concepción filosófica que le da sustento,

El Haiku, “se basa en el asombro y la emoción que produce en el poeta la contemplación ante la realidad (tradicionalmente es un espacio de pura naturaleza). Siguiendo el régimen tradicional japonés, la composición suele contener alguna referencia directa o indirecta a la estación del año, mediante el uso de un kigo o palabra que evoca las estaciones. Los saijiki son listas extensas de palabras kigo en japonés, que el poeta puede utilizar. Originalmente la esencia del haiku es una escena “cortada” mediante la conexión de dos imágenes separadas por un kireji que es el término cortante o separador.

La expresión poética viene a ser “la materialización de la palabra sacra, de lo sagrado; que, recae en la totalidad del universo. Y el universo lo conforma todo aquello que es natural y no está corrompido por la mano del hombre”. (…) “El poeta “intenta aprehender aquello que no puede tocarse, que no puede entenderse, que no tiene nombre, que es el soplo y principio de la vida natural. El poeta se afana por atrapar la esencia divina que se encuentra en la naturaleza, lo sagrado que permanece en lo ´primigenio, en la energía pura no manipulada por el hombre; para ello, el poeta despoja a la palabra de cualquier artificio, de toda manipulación, y pretende reducir su decir a la más elemental expresión, a aquella que no presenta retoque ni transformaciones posteriores. El poeta, mediante el uso de cualquier forma poética a su alcance, y especialmente, en el haiku, intenta, así, atrapar lo sagrado”.

El haiku en su esencia es espíritu de vida, verdad de tiempo, existencia en mágica presencia. Fanny Jem Wong, en su expresión poética, se alza desde las profundidades del espíritu mismo de esa eterna búsqueda de verdad y belleza- en lo que existe, de lo que es vida y de lo que existe más allá de ella; eso, le da un sello de identidad y personalidad propia, a lo que escribe. Ella, dice “cada poema es único e irremplazable por las connotaciones emocionales que encierra, y como una expresión del alma y del arte”.

“mis emociones
péndulo amarillo
deshojándose”

*
“mis emociones
péndulo amarillo
deshojándose”

La poesía viaja, las alas que tiene le permite llegar a todas partes; ella, lleva su encanto y su verdad, y se hace alimento de todos. El haiku, no es simple malabarismo verbal para distraer la mente de un lector; es búsqueda, de verdades que están más allá de lo tangible y expresable- en ese intento, un poeta llega al corazón de lo sagrado- a su mística significación; podría decir: el logro, es fruto de todo un rito de realización espiritual.

José Beltrán Peña, en la PRESENTACIÓN, que escribe para el libro, dice: “Péndulo Amarillo”, tiene el sentir de lo oriental entrecruzado por lo de nuestro país, y sus variados colores, sentimientos y estaciones haciendo una simbiosis rica y muy especial” (…) “es un canto a la vida, al arte, al hombre, a sus orígenes, a la naturaleza, a su presente, el amor en todos sus lados, experimentados con sus cinco sentidos y sensibilidades con cultura y filosofía recreadas e inclusive catárticamente pero en forma libre”. Refiriéndose a los ochenta y ocho haikus, del libro, dice, en ellos, Fanny, “construye sus versos en diversos estilos, abordando temáticas con fino erotismo, existencialismo de gran profundidad, coloquiales con una delicada y abierta comunicación, surrealistas a plenitud”; en los que, encuentra una “elevada sensibilidad humana, femenina y artística, haciendo destellar la belleza de la oscuridad y la brillantez oscura de la luz con aura libre y arrebatadora”.
“radiante vivaz
apagando sus fuegos
mueres de amor”

*

“radiante vivaz
apagando sus fuegos
mueres de amor”

En PÉNDULO AMARILLO, Fanny Jem Wong, trae a nuestra realidad cultural una expresión japonesa, al hacerlo, la enriquece, le insufla la riqueza de la cultura nuestra, y consigue una comunicación excelsa de la belleza con la palabra con una temática diversa, de excelente calidad y solidez artística.
 
“bella y blanca
naces en primavera
amorosa flor”.

*

“bella y blanca
naces en primavera
amorosa flor”.

En los HAIKUS, de “Péndulo Amarillo”, Fanny Jem Wong, consigue sintetizar la expresión poética en grado sumo, hasta hacerla florecer- en ese cruce que se da entre la expresión japonesa y la riqueza vivencial de nuestra cultura, y consigue entregar una versión enriquecida- en lo suyo. Por lo mismo, ese aporte que se da a la expresión poética, con ese mestizaje, hay que estudiarlo. No se trata de esa expresión propia del haiku concebida dentro de los cánones de sus orígenes propios de la cultura oriental, es una nueva- a la que se suma aportes de la cultura peruana, descendiendo de ese universo supremo y divino- para incorporarlo a esa realidad humana de eterna contienda (vida y muerte; principio y fin; realidad y sueño), desde donde se nos habla en un lenguaje que todos conocen- porque lo vivimos.
 
“el universo
es valiente estrella
marca tu tiempo”.

*

“el universo
es valiente estrella
marca tu tiempo”.

NOTAS:
(1).- Fanny Jem Wong, es seudónimo de Fanny Wong Miñán (Escritora, gestora cultural, y miembro de la SOCIEDAD LITERARIA AMANTES del PAÍS - Perú). Nació en Lima el 29 de julio de 1964. Hija de Julio Víctor Wong Espinoza y de Esther Miñán Soliz. Es Magister en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Licenciada en Psicología en la Universidad Inca Garcilazo de la Vega. 

(2).- “PÉNDULO AMARILLO” (HAIKUS). Gaviota Azul Editores. Primera Edición, julio 2019, 123 pp. Lima. Carátula: Fotografía de Fanny Jem Wong Formato: 14.5 x 20.5 cm.

 

domingo, noviembre 04, 2018

sábado, julio 09, 2016

HAIKU 2 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

HAIKU 2 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

Mañana nevada.
Por todas partes
huellas de zuecos.

HAIKU 2 : Den Sute-jo (1633-1698) Discípula de Basho.

Mañana nevada.
Por todas partes
huellas de zuecos.



sábado, mayo 07, 2016

HAIKU 5 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

 

HAIKU 5 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Señalan con la mano
En puntillas los niños
la luna admiran.

HAIKU 5 : Hawai Chigetsu (1632-1718)

Señalan con la mano
En puntillas los niños
la luna admiran.

 

martes, febrero 04, 2014

SOBRE LOS HAIKUS



Enviado por Melacio Castro, escritor peruano residente en Alemania.
Tres en raya

Corto como un tuit y rotundo como un aforismo, el haiku ha sido una gran influencia en el siglo XX.Varios libros demuestran la fortuna de esta estrofa de origen japonés en la poesía actual
LUIS BAGUÉ QUÍLEZ
EL PAÍS, 1 FEB 2014



A menudo se ha dicho que el haiku es el soneto de los vagos. También podría  considerarse el terceto de los pobres, donde se demuestra por la vía de los hechos el lema arquitectónico de Mies van der Rohe: “Menos es más”. Amarrado al duro banco de una galera de cinco, siete y cinco sílabas, el autor de haikus ha aprendido a remar a contracorriente de lo consabido. En tiempos de austeridad y minima moralia, este recipiente lírico reúne la economía de medios del tuit, la sentenciosa rotundidad del aforismo y la proverbial sabiduría del refrán. Todo haiku aspira a dejar su impronta en la sensibilidad del lector y a noquearlo con un puñetazo en los ojos. Lo sabía Matsuo Basho, que en el siglo XVII reformuló el haikai no renga y popularizó la forma volandera que conocemos en la actualidad. Atalanta acaba de reeditar el diario de viaje de Basho (Sendas de Oku),en la versión de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya.



La reciente publicación de Un viejo estanque. Antología de haiku contemporáneo en español, en la colección La Veleta (Granada, Comares, 2013), confirma la permanencia de un molde compositivo que es antiguo y moderno al mismo tiempo. En el prólogo del volumen, Fernando Rodríguez-Izquierdo define el haiku como un “breve poema sensitivo” en el que se conjugan el ojo avizor, la sonoridad rítmica, el aroma del lenguaje, el placer del apetito y la textura del misterio. A su vez, la selección de Susana Benet y Frutos Soriano funciona como un escaparate en el que comparecen 135 autores del orbe panhispánico, algunos representados con profusión de ejemplos y otros con un botón de muestra, pues el haiku puede ser una dedicación exclusiva o un trabajo a tiempo parcial. Aunque convendría una organización en núcleos temáticos y una información bibliográfica más detallada —con la procedencia de los textos—, esta amplia selección ofrece numerosos alicientes para el fiel comensal y para el ocasional degustador de haikus.



Se aprecia el interés suscitado por esta estructura en abundantes trabajos críticos, desde El jaiku en España (1984), de Pedro Aullón de Haro, hasta las recientes aportaciones de Fernando Rodríguez-Izquierdo, Vicente Haya, Teresa Herrero o Josep M. Rodríguez. Asimismo, en el nuevo milenio han prosperado las antologías (Alfileres.El haiku en la poesía española última), las páginas web (El Rincón del Haiku) y los libros consagrados en exclusiva a dicho género o a algún primo hermano, como el tanka. En los anaqueles de la literatura española se dan cita los haikus ornitológicos de Antonio Cabrera, los haikus urbanos de Andrés Neuman y los títulos de consumados haijinescomo Susana Benet, José Cereijo, Rafael Fombellida, Juan Antonio González Fuentes, Ricardo Virtanen, Martín López-Vega o Verónica Aranda. En suma, un libro de haikus ha dejado de concebirse como un pintoresco exotismo para incorporarse a la poesía sin aditivos ni denominación de origen.



Sin embargo, ni es haiku todo lo que reluce ni todo el Parnaso es orégano. El haiku se identifica con un esquema métrico, con una manera de estar en el mundo o con ambas cosas. Los puristas exigen que su receta incluya determinados ingredientes: presencia de la naturaleza o de los ciclos estacionales, exaltación del instante y plasmación objetivada de una vivencia. Los heterodoxos asumen, en cambio, que han de vérselas con un cajón de sastre en el que cabe todo. Así, hay haikus químicamente puros en la forma y nerudianamente impuros en el contenido, y haikus que pulsan las cuerdas temáticas originales, pero que comprimen o expanden sus diecisiete sílabas ad libitum. En el aderezo no deben faltar dos condimentos: la sal de la descripción y la pimienta del pensamiento. Por lo demás, el lector habrá de ponerle puertas al haiku y decidir si en su templo solo se admite a los discípulos de Basho o si tienen cabida aquellos iconoclastas dispuestos a torcerles el cuello a los tres cisnes. Con respecto a la relatividad del arte, ya Campoamor se había puesto la venda antes de la pedrada en un protohaiku disfrazado de dolora: “Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira”. No creo que a nadie se le ocurra rasgarse el quimono si otorgamos al haiku pleno derecho dentro de la constelación de lo breve, al lado de cantares y seguidillas. No en vano, uno de los mejores haikus de Antonio Machado es la siguiente soleá: “El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas; / es ojo porque te ve”. Y, puestos a buscarle las cosquillas al género, podríamos emparentarlo con la fórmula maestra de la greguería (humorismo + metáfora), con los aerolitos de Carlos Edmundo de Ory, con los antipoemas de Nicanor Parra y con los gecos de Rafael Sánchez Ferlosio. Al fin y al cabo, como cantaba Pau Donés, “en lo puro no hay futuro: / la pureza está en la mezcla”.



Si hay una estética y hasta una cosmética del haiku, no es de extrañar que también se reivindique su alcance geopoético. En la tradición hispanoamericana, que sintetiza dos orillas en un idioma, esta estrofa disfruta de una envidiable vitalidad. Al mexicano José Juan Tablada se le atribuye su importación a través de unos poemas sintéticos que combinan la pedrería modernista y la adivinanza lírica: “Parece la sombrilla / este hongo policromo / de un sapo japonista”. Abierta la veda, la preceptiva perdió fuelle y la creación ganó adeptos. Octavio Paz se atrevió a introducir dosis homeopáticas de metapoesía en sus composiciones: “Hecho de aire / entre pinos y rocas / brota el poema”. Borges agitó en la misma coctelera la filosofía zen y la escatología barroca: “El hombre ha muerto. / La barba no lo sabe. / Crecen las uñas”. Y Mario Benedetti cultivó un heterogéneo Rincón de haikusdonde uno puede encontrarse con un epigrama de paisano y con un piropo a lo Baudelaire: “óyeme oye / muchacha transeúnte / bésame el alma”. Más allá del caso de Machado, dicen los que saben que algún que otro haiku se les cayó de entre las manos a Juan Ramón Jiménez,Luis Cernuda y Federico García Lorca. Aunque probablemente los haikus más impuros fueron los de los imaginistas y beatsnorteamericanos. Ezra Pound, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg o Jack Kerouac se sentían tan cómodos en la elasticidad del verso largo como en el metrismo enjuto de las formas mínimas. Pound fue el primer hombre capaz de meter una estación de metro en un haiku, como atestigua un texto publicado en 1913, en la revista Poetry:“La aparición de estos rostros en la masa, / pétalos sobre mojada y negra rama” (traducción de Antonio Rivero Taravillo). Por su parte, los haikus delLibro de jaikus de Jack Kerouac están llenos de gatos, huelen a gasolina y circulan por carreteras secundarias. En ellos, el autor no vacila en rociar los emblemas del american way of life con unas gotas de sake: “Campo de béisbol vacío / —un petirrojo, / a saltitos por el banquillo” (traducción de Marcos Canteli). En los últimos años un Nobel venido del frío, Tomas Tranströmer, ha confeccionado haikus con vistas al Báltico. En sus paisajes fragmentarios y en sus cielos a medio hacer —como los muebles de Ikea— se advierte la evolución desde lo descriptivo hasta lo asociativo. Si al comienzo de ‘Boceto en octubre’(Senderos, 1973) surcaba las aguas un remolcador “pecoso de herrumbre”, treinta años después esa imagen se refleja distorsionada en uno de sus 29 haikus (2003): “Ya el sol parte. / Mira el remolcador, / cara de bulldog” (traducción de Roberto Mascaró). La ironía del sueco remite a la trascendente bufonería de los primeros haikus. Finalmente, en este cauce discursivo confluyen las huellas de diversos mestizajes culturales: los haikus hindúes de Jesús Aguado y de Verónica Aranda ejemplifican ese desplazamiento por el tablero de la aldea global.




La retórica del haiku propicia los juegos de contrastes y las oposiciones binarias. En sus contadas sílabas combaten el paraje ameno y el capitalismo industrial, la incitación de la belleza y el lamento por la caducidad, la llamada en espera y la llamada urgente (“Un móvil suena / y nadie en la avenida. / Un móvil suena”, escribe Andrés Neuman). A veces, el choque entre los marcos semánticos desplegados se resuelve en una colisión frontal, como ocurre en ‘F1 Haiku’, de Jorge Gimeno: “Alonso entra en el box. // Las hormigas se echan / encima / del grano de trigo”. Otras veces, las nuevas tecnologías constituyen un excepcional laboratorio en el que ensayar la equivalencia entre los tres versos y las tres uves dobles del ciberespacio. Así, Jesús Jiménez Domínguez ha compuesto un haiku en código binario, y Javier Moreno ha adaptado una secuencia de haikus al formato de los comandos web: “www.¿Acaso_tú /has_ pensado_lo_mismo / que_ese_gato? jk”.




Sin saltarse las bardas de lo estipulado, los haikus de Erika Martínez y de Ana Gorría exhiben la recreación icónica de ciertos mitos o se aproximan al arte de la pausa y a la estética de la suspensión: “Pez y mosquito / frente a frente en el aire. / Se quiebra el río” (‘Espejo’, de Erika Martínez); “Cielo cerrado. / El yunque del insomnio / sobre los párpados” (Ana Gorría). Tanto si transitan por la senda del haiku como si prefieren dar un rodeo por sus aledaños, varios integrantes de este entorno generacional se adhieren al fragmento como hilo conductor de la escritura, de la reflexión y de la mirada. Es el caso de Carlos Pardo, Josep M. Rodríguez, Mariano Peyrou, Juan Carlos Abril o Julieta Valero. La visión atomizada de la realidad se erige ahora en la alternativa a la antigua fiesta de la percepción. Con todo, preguntarse si en la poesía española fue antes el fragmento o el haiku conduciría a un bizantinismo semejante a la polémica ontológica acerca del huevo y la gallina. Ni el fragmentarismo actual deriva sin filtraciones de los de Schlegel ni los haikus contemporáneos son herederos directos de los de Matsuo Basho o Kobayashi Issa. Del igual modo, un sonetista solo procede deGarcilaso en la medida en que pertenece a un tronco genealógico común.



La onda expansiva del haiku ha llegado también a otras artes. Buena muestra de ello es la sintaxis del cine, desde la cadencia estacional dePrimavera, verano, otoño, invierno… y primavera, de Kim Ki-duk, hasta las imágenes cristalizadas de Andréi Tarkovski, los embelesos oníricos de Akira Kurosawa y las sabrosas cerezas de Abbas Kiarostami. El poso de lo cotidiano y la levedad de lo pasajero explican la extraña fascinación que provoca el haiku en el lector occidental. La aparición deUn viejo estanque es un estupendo pretexto para repasar la prueba del tres.




Un viejo estanque. Antología del haiku contemporáneo en español. Edición de Susana Benet y Frutos Soriano. Comares-La Veleta. Granada, 2014. 192 páginas. 19 euros.



Sendas de Oku. Matsuo Basho. Edición de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya. Atalanta. Girona, 2014. 196 páginas. 18 euros.









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La fiesta de KIKÍN, EL SALTARÍN , se celebró en el Club Social Miraflores , con CUENTACUENTOS , canciones , ricos bocaditos y mucha alegría. Una historia en rima que fomenta los valores de la alegría, la amistad y el compromiso.

Alfonsina Storni

“Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?”

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.
“Los recuerdos son los tesoros que se mantienen atrapados en el almacén de nuestras almas, para mantener el corazón caliente cuando estamos solos.” Becky Aligada

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
entre bocados / al final se escucha / gochisousama

CON MI FAMILIA

CON MI FAMILIA
Confucio veía la familia como el cimiento de la sociedad y sostenía que el respeto y la armonía dentro de ella eran esenciales para el bienestar de todos sus miembros. Consideraba que la familia era el lugar donde se debían aprender los valores morales y éticos, y donde se debían forjar los lazos familiares fuertes y duraderos. Además, destacaba la importancia de los roles y las responsabilidades dentro de la familia, así como la educación como herramienta para mejorar la sociedad. En definitiva, Confucio nos dejó un legado que enfatiza la importancia de la familia como pilar fundamental en nuestras vidas. FUENTE : https://filosofiaoriental.info/que-dice-confucio-de-la-familia/

INQUEBRANTABLES

INQUEBRANTABLES
"Uno pertenece a dónde se le quiere, se le ama, se le desea, se le siente.... y en repetidas ocasiones se le extraña, pero sobretodo dónde se le demuestra"