Y todo se vuelve difícil,
cuando tendría que ser sencillo;
llevar en las palabras prendidas,
racimos de besos en flor,
aullar a la Luna, en su canto,
nuestra canción.
Escribir un camino,
una historia sin comienzo, un cielo…
Una ilusión.
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| FANNY JEM WONG POETA PERUANA |

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| FIESTA LUJURIOSA POR FANNY JEM WONG |
Madrugada
silenciosa, de recuerdos y ardientes velas…
El aliento despide uno a uno los años viejos…
No lo olvides, joya mía, desplegándose están los humos
dibujando sobre sábanas dormidas tu dulce sonrisa,
azules puntos de fructíferas e intensas fantasías…
Jugueteando
cabeza abajo ¡Ven, róbame los sueños…!
Resbalándose como pétalos líquidos sobre los bordes…
Hazme vibrar el cráneo, ¡Gózame!
Geometriza el ardoroso punto…
El punto final que todo lo absorbe, marcándome el compás…
Hazte presente sobre el expectante lecho vestido de sedas rojas.
Es tiempo
sagrado, fiesta lujuriosa sobre el manto del poema.
Fuerza y erotismo, principio de todo placer bajo tu peso.
Rito amatorio, energía ilimitada desgarrándome la piel.
Entre pétalos de lotos, sé amor, caudal permanente e inacabable.
Semilla y flor enlazadas, ciclo eterno de horas rotas que se alejan.
No lo
olvides, amor. No lo olvides… Amado ruiseñor de cristal,
dueño de todas las ansias, manantial de miles de versos,
infatigable tallo perfecto, portentoso jade de todos mis espejos,
loca danza cósmica de cada partícula del húmedo portal,
fascinación constante que impulsa el lujurioso ritual del deseo.
No
existirá jamás otro lugar de peregrinaje, otra morada
frente a la cual te postres de rodillas para beber mieles y embrujos.
En progresivo aumento, ¡Gózame!, desesperado amor…
Marca el ritmo de estos cantos, profundizando a cada contacto.
En cada empuje, haz del blanco loto el lago fecundo de tus locos desenfrenos.
Sin
treguas, sin pausas, incrementa las mareas, derrama las esencias.
En seguidilla orgásmica pinta con la humedad de los labios las cajitas chinas.
Dibuja sobre la cimbreante columna de bambú dragones fastuosos,
vigorosos símbolos de todos tus fuegos. Rompe ventanas, puertas…
Expresa sin continencia tu gratitud a la Emperatriz de los deseos.
Fanny Jem Wong
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| FIESTA LUJURIOSA POR FANNY JEM WONG |
Penetraba el corazón el blanco rocío
y el maduro banano se cargaba de mieles.
Un ruido, palmeó libre sobre los duraznos,
llevando el cuerpo de naranja desnuda,
confundiéndola de fresa hasta los pies.
Consumían, él y ella, los dos rojos ciruelos.
Embadurnada su boca de fruta melosa,
ágil, agua le traía para limpiarle la mesa
que había ya levantado su blanco mantel.
Empezaba a molerse la castaña dorada,
llenando el hoyo del batán una y otra vez
hasta hacerse la harina tostada más fina,
moliéndose los cuerpos al derecho y al revés.
Llegó la castaña a orillas del lago aromado,
con los brazos y la espalda doloridos del amor;
se abrió con dulzura la entrada de la canasta.
La cabecita del pájaro silbaba al costado,
abrió el vino de almendras con confianza,
mientras la boca carmesí probaba guayaba,
el maracuyá se vertía en almíbar cocido
sobre el ardiente cuerpo del campo de cebada.
Inspirada, la voz del descanso de la fruta;
con la cara gorda y encendida la banana sonreía,
se adornaba con una corona de mi tupida selva,
como dedos carnosos entre los rubios vellos,
sin preocuparse de las canas de las cejas:
los frutos maduros se incendiaron en llamas.
Y en el silencio consumieron el canasto…
Fanny Jem Wong
*12-06-05*

Rostro de luna de plata en fases violentas,
leona salvaje acosando la entrada de la cueva,
naturaleza emocional destrozando oscuras rocas,
la que derrama leche sobre el pan y despierta la gula,
sangre caliente pintando los muros más altos.
Mirada altiva de un alma rebelde que nunca se esconde,
emoción y palabras que saltan y protestan con tinta de linfa,
descomunal bisonte corriendo por los verdes prados,
movimiento que todo quiebra bajo el pellejo desgarrado,
fuerza que destroza dulcemente cartílagos y huesos.
Explosión que arrasa bosques y enciende la paja,
manos inquietas que arrancan máscaras a su paso,
crepitar de hojas golpeadas por terribles vientos,
uñas desgarrando la piel de una espalda desnuda,
estrella juguetona saltando entre las grises nubes.
Coche de fuego que rueda entre las llamas,
rumor del parpadeo de mis largas pestañas,
sangre que golpea el cofre de los sesos,
lealtad que nunca debiera ponerse a prueba,
canto solitario errante entre oscuros bosques.
Impulso que revienta las grandes olas encrespadas,
instante y eternidad en cada furiosa embestida,
garras de una fiera que recorre el leño ardiente,
caminante entre las redes en donde agonizan cadáveres,
mar incandescente que despierta deseos escondidos.
Placer, llanto, euforia, dolor, angustia y grito,
rumor del río, tormenta, huracán y tornado,
danza de unas caderas desesperadas,
mano certera e implacable que retumba y muele,
fuego que engulle, devora, arrasa y calcina.
Palabras y cuerpo que se muestran desnudos,
cabezas de meteoros que nunca dan tregua,
cantos de calma a las tormentas de la muerte,
niña caprichosa, mujer de fuego que doblega,
acopio de cantos y risas del cisne que envuelve.
Dama de laberintos, espejos y eclipses,
desnudez de auroras, fornicar de estrellas,
verdades y llamados que nunca se tragan,
crepúsculos ardientes, amaneceres calientes,
trino de alboradas, mujer siempre amada.
Bostezo… sueño de Dios, al viento elevando las alas,
sonrisas y carcajadas del demonio quemando las sienes,
vendaval de valles de misterios infinitos,
laguna sagrada en donde se bañan los huesos,
bestia que amamanta con leche caliente.
Alas de orquídeas clavándose en el pecho sangrante,
verdades que se gritan aunque la garganta queme,
locura que arrastra, domina y posee toda vereda,
mirada de frente, sin caretas, ni poses,
claridad en la mente, en las letras y en el vientre.
Verdad que se enfrenta a pesar de condenársele a muerte,
identidad real que siempre marcha de frente,
defensa de utopías, de sueños y quimeras,
suicida en potencia que lucha contra fantasmas,
realidad vestida de piel y huesos que sangran.
Ave herida y mutilada al pie de poderosas columnas,
confusión de sentimientos batiéndose entre escombros,
laberintos oscuros por donde se me corre la vida,
un Rey, un duende, mil príncipes poetas cerca del puente
en donde contemplo cómo van muriendo todas las estrellas.
Certeza de que he de llegar al final del abismo,
verdad, siempre verdad que late, quema y arde,
intolerancia ante la hipocresía y las falsedades,
vómitos de dolor frente a los falsos prejuicios,
asco de ver voluntades quebradas o dominadas.
Impalpables humanos a los que se aman,
sentimientos ocultos afloran desde lo más profundo,
recuerdos que se alejan, te quieros que se pierden,
alondra herida, gorrión cantando versos mientras se muere,
herencia de poemas que se releen y el eco de una voz ausente.
Otoños que llegan y siempre se van sin verme,
lucha desesperada por conservar la identidad
en un mundo lleno de cadáveres intermitentes,
letras que lloran sobre el blanco infinito
en donde perdurarán mis versos como actos
de valor, templanza, señorío y dolor de muerte.
¡Yo soy Fanny Jem Wong!
*09-03-2005*
Solo puedo creer en quien cree en mí…
La gente se arregla todos los días el cabello,
¿Por qué no el corazón?
Proverbio chino
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| BAÑADA EN TUS MIELES POR FANNY JEM WONG |
Permite, amor, cerrar las puertas con cerraduras de oro,
sellarlas todas y encender las lámparas.
Quede esta noche la casa muy iluminada
mientras me despojo de todas mis ropas.
Observa en mí, vida mía, las cinco señales:
el rostro enrojecido y las orejas calientes,
la nariz sudorosa y los pezones erguidos,
la voz dulce, lujuriosa e intensa,
las cuevas rojas y los manantiales ardientes,
los pies del loto levantados hacia los cielos.
Ven aquí, amor gentil, iniciaremos la cópula festiva.
Enciende con la punta de tu jade toda la lujuria de la piel,
a propósito, en la profundidad de los valles,
penetra hasta lo más profundo todos los canales.
Cerraré los ojos y asomará la lengua inquieta
para que mientras me mires avances y retrocedas.
Elévame, amor, al éxtasis insaciable de esta agonía
en donde el tiempo nunca venza tu esplendoroso sable.
La bola roja late bañada en mieles
mientras el gran colmillo se moja de aceite de castaños.
De derecha a izquierda, despacio y de prisa,
libre danza del sexo y del placer inmenso.
Que el tiempo longevo no desgaste al enorme árbol
ni erosione las bases erguidas del templo.
Ven, amor, comienza de nuevo, marca tu paso,
que tus hierros nunca se quiebren en el acto.
Fanny Jem Wong
*24-06-05*

No quiero dejar de cantarte padre mi amor
ni que mis labios no pronuncien tu nombre
eres soplo en el monte y calor de regazo
agita tu luz la llama de mi pecho.
Inmensa es la señal de tus tibias manos
trabajando precioso lince de ojos bellos
y mi dicha hoy crece, hoy se hace grande
en estas letras imitando tu claro reflejo.
Como no clamar tu nombre leal Nicéforo
mi lucero, mi amor, mi padre amado
si eres tú quien siempre estuvo a mi lado
cantando valiente, entonando tu trabajo.
Eres un Ángel venido con luz divina
suave crepúsculo que pasa breve
arropando mi llanto en la almohada de tu seno
apartando de mí los fríos inviernos.
Fecundaste con amor la tierra que pisas
olivo candente de la Madre España
planicie vasta de generosidad de noble raza
señor engendrado en roble de vieja estirpe.
Olivo puro engarzado en brillantes
armonía celestial es el murmullo de tu canto
aire jovial que refresca con su calma
el manantial de la mirada amarga.
Ríe Nicéforo Alberto, quiero sentirte
que dancen tus pies con las guitarras
y las castañas salten en tu día victoriosas
en las calles pintorescas de las almas.
Óyeme Nicéforo cuánto siento este canto
este cáliz de mi amor tierno y sagrado
que le pide a Dios sea tu buen compañero
en la estrecha escalera de los que suben al cielo.
Fanny Jem Wong
*18-06-05*
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| TU VOZ POR FANNY JEM WONG |
Ajetreas,
trueno divino, estremeciendo oídos
con el sordo rumor que quiebra los sentidos,
en cascadas de carcajadas que circundan mi palacio,
cual eco místico despertando mis tempestades.
Ruge,
torrente, penetrando la ensenada,
como el trino del gorrión llamando a su amada,
como el rumor del viento atravesando el follaje,
en surco profundo que enciende y seduce.
Príncipe
de palabras que suavemente convencen
con la majestuosidad de los discursos certeros,
reconoce que bajo tu capa de cantos divinos
se enaltece el clarín de bronce y de cristal.
Tú, verbo
divino, envuelves y embrujas.
Tú, poema adornado de ópalos y rubíes.
Tú, trueno contenido, exhalando vapor en mi espalda.
Tú, no enmudezcas, amor, resuena en tu casa.
Fanny Jem
Wong
*25-05-05*
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