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miércoles, mayo 06, 2026

La muchacha pintada por Ernest Kirchner por Marco Martos

La muchacha pintada por Ernest Kirchner por Marco Martos

 

La muchacha pintada por Ernest Kirchner por Marco Martos

Tiene una pierna pisando el suelo,
Otra doblada sobre el canapé.
Su vestido es de rayas amarillas y negras,
Las medias azules, oscuras, contrastando
Con los zapatos de un rojo intensidad.
Al fondo, en la mesa, una, dos, tres botellas
A medio consumir. A los pies, adormilado,
Un gato blanco. Ella tiene la mano
En el mentón, melancolía en la mirada,
Una profunda tristeza de vivir.

 

miércoles, noviembre 12, 2025

Existir por Marco Martos

Existir por Marco Martos

 

Existir por Marco Martos

Me semejo al cemento de las grandes ciudades,
al árbol solitario en las arenas,
a la estrella que parpadea, allá lejos.
Me arrebujo en la cama, señores, y pierdo el tiempo.
Me parezco a los gatos que van sin rumbo por los techos
y emprenden feroces batallas, para ganar mimos
de sus damas dibujadas, verdaderas esfinges de Egipto.
Me basta entonces lo elemental: la pitanza, el sosiego.
Pero estoy incompleto, voy dando a los demás
lo que tal vez ni siquiera tengo. Vivo porque me das afecto,
bondad que tal vez en mis mejores sueños merezco.


lunes, noviembre 10, 2025

MONÓLOGO TARDÍO POR LEOPOLDO CHARIARSE


 MONÓLOGO TARDÍO POR LEOPOLDO CHARIARSE

 

 
 MONÓLOGO TARDÍO POR LEOPOLDO CHARIARSE

MONÓLOGO TARDÍO POR LEOPOLDO CHARIARSE

Acuérdate
cuando te pregunten por ella
y no sepas qué responder
(hace ya tanto tiempo y han
pasado ya tantas cosas)
si fueras a decir que no sabes
que no te importa saber dónde está
ni qué ha sido de ella
Acuérdate
como se detenía el tiempo
cuando sus brazos
volvían dorado y primaveral el aire
y cómo vibraban
hasta deshacerse en música o llanto
las palabras.

Leopoldo Chariarse (Chiclayo, 1928 - Bremen, 2025) fue un notable poeta, músico y ensayista peruano, parte de la Generación del 50. Su creación se caracteriza por un estilo lírico depurado, con una marcada influencia de la tradición clásica y una intensa musicalidad.

viernes, noviembre 07, 2025

Hacedor Para Julio Calvo por Marco Martos


Hacedor Para Julio Calvo por Marco Martos


Hacedor Para Julio Calvo por Marco Martos

Tú te quedas con todas las palabras
habidas, por haber, las inventadas
por la gente en bares y tabernas,
en los campos del sur de nuestra patria,
en las playas del norte con delfines,
en la Lima del Palma, del Arona.
No te achicas, jamás, nunca jamás
te amilanas o cansas laborando.
te diriges a selvas, a los lagos,
cazando los vocablos con tu pluma.
Faltriquera muy buena, vuelves, tornas
a mesas de trabajo desmedido,
pasas días, las noches con insomnios
y terminas por fin tu diccionario.



viernes, septiembre 12, 2025

La libertad según Rosa de Luxemburgo por Marco Martos

 La libertad según Rosa de Luxemburgo por Marco Martos

 

La libertad según Rosa de Luxemburgo por Marco Martos

La libertad es para todos sin excepción posible.
Si es para algunos es un viento perverso,
un remolino inútil que daña a los diferentes.
La libertad se desvanece en los privilegios.
Hombres y mujeres deben opinar y decidir lo que quieran.
Libertad: sueño de agua fresca enemiga de la muerte,
un camino que no acaba, un sortilegio.

domingo, agosto 10, 2025

Marcel Duchamp por Marco Martos

Marcel Duchamp por Marco Martos


Marcel Duchamp por Marco Martos

No aplaudo a Marcel Duchamp
por el urinario que exhibió en una galería
como obra de arte salida de su mente,
la idea no era suya según se sabe,
era el juguete de una amiga,
una ocurrencia de las muchas
que nacen en el cerebro humano.
Tampoco lo celebro por los hilos
que el azar dejó en sus lienzos.
Lo ensalzo porque amó al ajedrez
y fue campeón de Francia en dura lucha.
La esposa lo llamaba a gritos
mientras él entrenaba en las madrugadas.
Un día Marcel encontró las piezas
pegadas con cemento en el tablero
y pidió el divorcio al instante.
Se fue a tomar un café con Alekhine
que llevó a su gato negro muy oscuro
de gorro rojo, bandera anarquista.
Pasaron horas conversando
Sobre Philidor en el café de la Regence.
No hay azar en el ajedrez, dijo Duchamp,
solo victoria o derrota como la jornada
de los peones, reyes, damas, caballos,
obispos, en los escaques de la vida.

sábado, agosto 02, 2025

Teresa de Ávila por Marco Martos

Teresa de Ávila  por Marco Martos
 

Teresa de Ávila  por Marco Martos

Teresa de Ávila, llamada santa
con paradojas y contradicciones,
deja las recias argumentaciones,
extraña a Dios, lo adora y bien le canta.
Escribe de manera muy directa,
sin egoísmo ni falsa modestia.
Querer al Divino no era molestia
para la monja, sierva muy dilecta.
Santa Teresa alude sin reserva
a su arduo corazón atolondrado,
así alienta bien al desdichado
que ama a Dios en su noche más proterva.
Escritura tan directa y corriente
junta con Dios a numerosa gente.
Blanca escritura de Santa Teresa,
blancura de paredes encaladas,
blancura de mesas fregoteadas,
blancura cegadora en su sorpresa.
Blancura de la tierra del camino,
blancura de la nieve con su manto,
blancura de la noche con su espanto,
blancura de los hombres con destino.
La blancura del niño que se tizna,
blancura de la lava por el aire,
blancura bamboleante al desgaire,
blancura vertical sobre la brizna.
Blanca bendición de Dios a Teresa,
santidad de esa escritura traviesa.

 

viernes, mayo 09, 2025

HÉROE DEL PUEBLO POR WASHINGTON DELGADO

HÉROE DEL PUEBLO POR WASHINGTON DELGADO

 

HÉROE DEL PUEBLO POR WASHINGTON DELGADO

Yo construyo mi país con palabras,
digo cielo cuando miro el cielo
digo luz, agua, corazón y lo demás ignoro.
El silencio es profundo, pero amo las alturas.
Hombres son y mujeres los que alumbran mis ojos
y mi voz está con ellos como el aire en que viven.
No me importa la muerte si es justo mi combate.
Por el amor no por el odio he de sobrevivir.
Yo canto en las matanzas, yo bailo
junto al fuego, yo construyo
mi país con palabras.

 

jueves, diciembre 12, 2024

Un poema de Blaise Cendrars Versión española : Marco Martos.

 
Un poema de Blaise Cendrars Versión española : Marco Martos.

Un poema de Blaise Cendrars Versión española: Marco Martos.

El vientre de mi madre
Mi primer domicilio
Era todo curvo
A menudo me imagino
Aquello que podía ser
Los pies sobre tu corazón mamá
Las rodillas contra tu hígado
Las manos crispadas en el canal
Que desemboca en tu vientre
La espalda torcida en espiral
Las orejas compactas los ojos vacíos
Todo arrugado tendido
La cabeza casi fuera de tu cuerpo
Mi cráneo en tu orificio
Yo gozaba de tu salud
Ese calor de tu sangre
De los abrazos de papá
Con frecuencia un fuego híbrido
Electrizaba mis tinieblas
Un choque en el cráneo me distendía
Y me precipitaba sobre tu corazón
El gran músculo de tu vagina
Se cerraba entonces con claridad
Yo me dejaba dolorosamente hacer
Y me inundabas de tu sangre
Mi frente está todavía abollada
De las burradas de mi padre
¿Por qué actuaba de ese modo
Así, medio extraño?
Si hubiera podido abrir la boca
Te habría mordido
Si hubiera podido hablar
Te habría dicho:
¡Mierda yo no quiero vivir!
 
Versión española: Marco Martos.

 

miércoles, octubre 16, 2024

Bogavante por Marco Martos

Bogavante por Marco Martos



Bogavante por Marco Martos

Sin madre, no he tenido nada, ni pecho malo
ni pecho bueno en mi adolescencia y juventud.
Raro, te parezco raro, y es que estoy
muy acostumbrado a la soledad.
Como un bogavante perdí mi coraza
en la pubertad, y me oculté entre las rocas
y segregué sustancias de nácar, las más lucientes,
para enfrentar con soltura la madurez.
Debajo están las heridas, las cicatrices
con las que te hablo, cuando sueñas con el amor.

 

jueves, septiembre 19, 2024

Del libro “Defensa India del Rey” : Mare Nostrum

Del libro “Defensa India del Rey”  :  Mare Nostrum


Del libro “Defensa India del Rey”  :  Mare Nostrum

I

Los espacios y la gente

Mediterráneo

 
En el Mediterráneo hay tres puertos seguros: Cartagena, junio y julio. Cuando llegue el invierno y se desaten todos los vientos no lleves a tu barca a navegar en el mar color vino. Ponla entre las piedras, guarda tus aparejos. ¡Qué las tormentas pasen a lo lejos! Cuando el plomo del cielo y el plomo de las aguas se abracen, descansa en tierra, arrebújate en tus ansias, deja que los hielos desparezcan en el turbión de los días, espera el añil del verano, los colores pálidos de las flores, lánzate a la aventura, en línea recta, proa a lo desconocido, así conocerás, por fin, como en tus sueños, el mismo paraíso o el infierno.
 
Marco Martos

lunes, septiembre 16, 2024

Juntos por Marco Martos Poema del libro "Lo inaudito que te viene de la Vía Láctea"

Juntos por Marco Martos Poema del  libro "Lo inaudito que te viene de la Vía Láctea"

Juntos por Marco Martos


Tu belleza me deja estupefacto, inerme.
Huye el tiempo fuera, se difumina.
Como un tigre vuelvo a tu lado,
como un cóndor, como el mar
circulando encrespado entre los acantilados,
o como el viento esparciendo rumores
en las ramas de los árboles.
Sabes por fin que te amo fuera del tiempo,
en lo eterno, en lo azul de todos los espacios,
en la profundidad de las estrellas
de las galaxias más distantes.
 
Poema del  libro "Lo inaudito que te viene de la Vía Láctea"

 

viernes, agosto 30, 2024

Elsbeth Pilgrim por Marco Martos

Elsbeth Pilgrim por Marco Martos


Elsbeth Pilgrim por Marco Martos

Una música delicada de Stuttgart
se esparce desde el campanario
por todo el valle. En medio
de los cantos de los pájaros
esas notas
llevan la alabanza de Dios
a todos los rincones de la tierra.
¡Qué fortuna nacer
en la tierra de Hölderlin, Schiller
y Mörike!
y hablar todos los días
el lenguaje con el que ellos
expresaron los sueños
de los hombres.
Elsbeth Pilgrim,
mujer buena,
nacida de la estirpe
de la roca de Stuttgart,
tú que has juntado
en tu trabajo
la lengua de Lutero
con la de Shakespeare
y con la muy antigua de Virgilio,
tan hermosas,
ahora escuchas cantarina
la lengua castellana
de Cervantes
en las infantiles cuerdas vocales
de Thomas Pilgrim
que dicen el nombre
del Perú con alegría
y luego el de Gœthe
en tu propia lengua.

viernes, julio 05, 2024

La pérdida no es un recuerdo... Marco Martos

La pérdida no es un recuerdo... Marco Martos

La pérdida no es un recuerdo... Marco Martos

La pérdida no es un recuerdo, es la sensación de vacío que permanece en el lugar donde solía estar algo. No es una foto o un objeto, es una grieta en la pared de nuestra vida que nos recuerda lo que falta. La pérdida es la ausencia de lo que nos hizo felices, una marca que nunca desaparece, un vacío que no se puede llenar. La pérdida es el precio que pagamos por haber amado y vivido. Una lección de humildad que nos enseña a valorar lo que tenemos.


viernes, diciembre 15, 2023

De la noche a la noche por Marco Martos

De la noche a la noche por Marco Martos


De la noche a la noche por Marco Martos


Salí como un caballo del vientre de mi madre,
dando bufidos, coces, punzantes alaridos.
Adentro todo era oscuridad, pequeños sonidos,
afuera era la luz, las extrañísimas palabras,
gente que se movía, el agua que me bañaba
y los pezones que ofrecían sosiego, rarísimo encanto.
Y luego nada, dormir, la sensación de estar muerto.
Luego, el poder, la sensación de ser el centro del mundo.
Descubrir que un niño puede manejar a los adultos
con la fuerza de sus llantos salvajes bien administrados.
La casa es el segundo reino, con sus juguetes escondidos,
el sabor de las frutas desconocidas, las hormigas rojas
y negras en sus desplazamientos incansables
que parecen eternos con el paso de las horas.
Qué pesar ir a la escuela, ser uno de tantos,
y más tarde un puntito que camina en las ciudades.
Los demás solo lo ven para no tropezarse.
Somos una aguja tratando de hincar a un hipopótamo.
Vamos a todas partes como hojas en el viento errático.
Hacemos muchas cosas. Queremos dejar nuestros nombres
dibujados en el centro del corazón de nuestros hijos
y a veces lo logramos y en otras ni siquiera nos recuerdan.
Cuando desaparecen los que nos conocieron
solo semejamos un viento que fue en la tierra,
una hoja seca que volvió al origen mismo,
una noche que camina en la oscuridad eterna.

miércoles, julio 05, 2023

Poe3ía y Opinión: COLOR Y DANZA por ERNESTO LOBO

Poe3ía y Opinión: COLOR Y DANZA por ERNESTO LOBO:   Dime una vez más que todo quedó atrás la lluvia las luces de colores la blancura del invierno...   no dejes de mirarme m...

Poe3ía y Opinión: COLOR Y DANZA por ERNESTO LOBO

 

Poe3ía y Opinión: COLOR Y DANZA por ERNESTO LOBO


Dime una vez más
que todo quedó atrás
la lluvia
las luces de colores
la blancura del invierno...

no dejes de mirarme
mientras lo dices
quiero que tus ojos
me obturen la razón...

¿recuerdas aquella dulce canción?
¿la que entonaste cien veces?
debes repetirla una vez más...

solo entonces la tarde será azul
el cielo cubrirá la mar

las flores se llenarán de rocío
y los dos bailaremos la dicha de vernos...

domingo, diciembre 18, 2022

POEMAS DE WINSTON ORRILLO.

POEMAS DE WINSTON ORRILLO.

POEMA DE WINSTON ORRILLO.


El canto
        de las aves 
                irredentas.

WINSTON ORRILLO


POEMA DE WINSTON ORRILLO.


Vidente
       yo te leo
             tu espasmos.

WINSTON ORRILLO


POEMA DE WINSTON ORRILLO.


Garganta
       de la luz 
                tu cabellera.

WINSTON ORRILLO


POEMA DE WINSTON ORRILLO.


Corneja 
       me saluda
                sibilina.

WINSTON ORRILLO


POEMA DE WINSTON ORRILLO.


Errático volver 
           al desarraigo.

WINSTON ORRILLO


POEMA DE WINSTON ORRILLO.

Arbustos
        de poemas
                    de berilio

WINSTON ORRILLO

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domingo, noviembre 06, 2022

POEMAS DE WINSTON ORRILLO.

POEMAS DE WINSTON ORRILLO.



Esplendente

    nacer
           de vez en cuando.

WINSTON ORRILLO




¿Cuántos
           somos
                     tú y yo?

WINSTON ORRILLO





Se desangra
     la ausencia
         y ya relampaguea.

WINSTON ORRILLO



Devastado
    el albergue
       para mis
          dos arcanos.

WINSTON ORRILLO



A contramano
    siempre 
         perplejo
            e inexhausto.

WINSTON ORRILLO



miércoles, octubre 12, 2022

Francisco Bendezú (1926-2004) vuelva a las librerías ; LA INESPERADA TRAVESÍA DE FRANCISCO BENDEZÚ POR MARCO MARTOS

Francisco Bendezú (1926-2004) vuelva a las librerías

Francisco Bendezú (1926-2004) vuelva a las librerías


Estoy preparando la poesía de Francisco Bendezú que llevará el título de "El piano del deseo" y que publicará la Academia Peruana de la Lengua en el mes de julio. Agradezco a Jesús Bendezú Prieto, hermano del poeta que ha autorizado la edición. Se publicarán los libros "Los años" (1961) (que incluye su opúsculo anterior "Arte menor"), "Cantos" (1971), el conjunto breve "El piano del deseo" que apareció en la revista "Socialismo y participación" de 1983. También verán la luz algunos inéditos que el propio poeta me proporcionó en vida o los dejó en manos de Alberto Valencia Cárdenas. Hay algunos poemas aparecidos en diarios en la década del 90 del pasado siglo, y unos dos encontrados, escritos a máquina, en las revistas de farándula que coleccionaba el bardo. He dejado de lado , versos sueltos que no llegan a ser poemas, parecen ser apuntes desordenados que no llegó a utilizar. Bendezú era la persona que a mi juicio, después de González Prada. que más conocía de versificación en el Perú. Solo ocasionalmente medía sus versos, pues al mismo tiempo fue un apasionado de la vanguardia y en especial de Apollinaire. Pocos saben que dio pequeñas clases de versificación a César Calvo, dueño después de un ritmo clásico inimitable. La ocasión es propicia para aclarar algo que se dijo cuando murió Paco, como lo conocíamos. No es verdad que falleciera abandonado. Tuvo el apoyo de su familia y de sus amigos cercanos.


LA INESPERADA TRAVESÍA DE FRANCISCO BENDEZÚ POR MARCO MARTOS


A mí, Hasan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.

Mis muñecas han sabido de las caricias de seda y a veces de las injurias de la lana, del oro de los príncipes y de las cadenas de los esclavos. Mis dedos han levantado mil velos, mis labios han sonrojado a mil vírgenes, mis ojos han visto agonizar ciudades y caer imperios.

Por boca mía oirás el árabe, el turco, el castellano, el bereber, el hebreo, el latín y el italiano vulgar, pues todas las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra y a ellos retornaré en un día no lejano.

Este texto abra la novela León el africano de Amín Maalouf, el fino estilista libanés, reconocido en su país y en Europa como un notable escritor, aunque menos difundido en América a pesar de que sus textos pueden encontrarse en las más serias librerías. Si se ha escogido esta cita es porque tiene vasos comunicantes con la vida y la escritura de Francisco Bendezú, uno de los poetas que enciende los más elaborados elogios de los lectores peruanos de hogaño.

Aparentemente nada más alejado del modo de vida de un aventurero que la supuesta existencia apacible de los poetas del fin del segundo milenio. En el sentido más estricto, el periplo de los vates de hoy se diferencia bastante del transcurrir tumultuoso de un Byron, un Espronceda o un Keats. Los poetas del siglo XX –dícese- se asemejan más a un Mallarmé que a un Rimbaud. Poco falta para que se sostenga que fingen sus tormentos interiores, aunque ciertamente los hay algunos como Pessoa, justamente expertos en identidades inventadas, quienes expresan alegrías y sufrimientos en los que se mezclan en proporciones desconocidas lo ficticio y lo verdadero.

Francisco Bendezú, bautizado por Roberto Paoli, con mucha razón, como albatros surrealista, resume en su vida y en su poesía, tanto el periplo aventurero de los poetas de todos los tiempos como el sereno discurrir de un apacible profesor de literatura provenzal e italiana. Seguramente es un azar que su apellido no solo tenga un origen árabe, sino que señale también el nombre del barrio moro de Ceuta. Sin embargo, los aficionados a las correspondencias y la alquimia secreta de los nombres tienen tela que cortar pensando en un poeta que maneja un diestro castellano del Perú, que es fastuoso y barroco como un Góngora con sus mejores galas, y que al mismo tiempo, como un poeta árabe, de Córdoba, de Granada, de Jaén o de Murcia, pone a los pies de la mujer amada un enjambre de palabras, como oro, incienso y mirra en su homenaje.

Las damas han sido, desde la adolescencia del poeta, el imán poderoso que despertaba sus sentidos y que daba pábulo para su creación literaria; casi podría decirse que sin la mujer como tema, como norte, como aspiración, como secreto perfume, es inimaginable un Francisco Bendezú poeta. Sin los textos amorosos su poesía sería inexistente o, en el mejor de los casos, magra. No en vano en uno de sus poemas primigenios, que se titula Eternidad, escribió:

“Solamente una mujer./ Solamente una ciudad./ Y la espesura del amor, del mediodía como un vasto / palacio de flores y de miel./ Mi juventud en las plazas, eterna. / Las horas, amada –desnudas”.

En estos versos, que seguramente habría celebrado Leo Spitzer de haberlos conocido, son una especie de programa, de aseveración apodíctica que Bendezú ha desarrollado puntualmente a lo largo de cinco décadas de exigente producción literaria.

Al lado de la preocupación obsesiva por el enigma femenino que nutre y baña toda su obra poética, Bendezú ha sido y es un hombre de su circunstancia histórica, un ciudadano de una conducta moral ejemplar, un defensor insobornable de la libertad y la paz. Sabido es que en los turbulentos años de la historia del siglo XX de nuestro país, uno de los tramos más sombríos es el que va de 1948 a 1956, cuya naturaleza perversa no puede ocultarse ni con las carreteras ni con las escuelas ni con los hospitales que entonces se construyeron; el gobierno de aquel momento ejerció una despiadada y ciega represión contra quienes no comulgaban con sus ideas. A Bendezú, estudiante de San Marcos en aquella época, le tocó una áspera porción de esa torpeza. Conoció entonces la cárcel y luego el destierro. El paso del tiempo atempera la visión del poeta y no tiene sino palabras amables, recordando los momentos más humanísimos o inclusive más hilarantes de su paso por los calabozos y los patios de la penitenciaría de Lima. Ahí fue donde pergeñó veinte líneas infaltables en toda antología de la poesía peruana que tituló Melancolía:

“Los días pasan / como tranvías./ El amor muere./ Melancolía. // Sal, cabelleras. / Sangre que mana / de mis heridas: / sangre perdida...// Las tardes rielan / en mi memoria / tal amarillas / fotografías. // ¡Noches de palmas / y colgaduras! / ¡Ay! Con las nubes / se va mi vida... // Los días pasan / como tranvías./ El amor muere./ Melancolía”.

Obviamente no necesitamos saber que este texto fue escrito en una mazmorra, ni tampoco que el poeta en cierto sentido medía el tiempo con el lento paso de los tranvías que iban espaciando su paso conforme se entronizaba la noche y que escuchaba regularmente con su fino oído en una duermevela tensa, donde la ignorancia del destino inmediato ponía una nota dramática en su ánimo de prisionero. Nos basta percibir que estos magníficos cuartetos pentasílabos poco frecuentes en la tradición poética hispanoamericana y española, traducen la imagen de la soledad de quien ha perdido un amor, y habiendo sufrido ese menoscabo, añora ese bien y permanece desorientado en la vida.

Haciéndole un daño a Francisco Bendezú Prieto, la dictadura de Manuel Odría, al expulsarlo del Perú, indirectamente benefició a la poesía. En Santiago de Chile, el joven pero antiguo sedentario que sólo había hecho rápidos viajes al interior del Perú y que conocía países y civilizaciones antiguos preferentemente gracias a los libros y los sueños, sintió el hormigueo del viajero, la gana ubérrima de conocer lo diferente, el placer de entrar en lo desconocido. Valparaíso, Viña del Mar, Iquique, Puerto Montt y tantos otros lugares, fueron ciudades familiares para el poeta, pero su ciudad, una de las más afincadas en su corazón, como más tarde lo serían Roma y París, y como lo es Lima, sin duda, fue Santiago. Alamedas, avenidas, plazas, jardines, teatros, bibliotecas y cinemas de aquellos años fueron disfrutados por el poeta, atesorados para siempre en su selectiva y exigente memoria. La ciudad, toda la ciudad de Santiago, fue su casa. Dos amores célebres lo ataron de por vida a la capital chilena, Mercedes Ramos-Olivencia, de nacionalidad española y después la chilena Gloria Elgueta. Desde entonces Chile fue, como el Perú, su bandería. Con su práctica y no sólo con su palabra, Bendezú es uno de los intelectuales peruanos que más ha contribuido al acercamiento entre los dos países y los poemas que ha dedicado a las muchachas de Santiago están entre los mas intensos salidos de su pluma.

Particularmente conmovedor es el poema “Twilight” dedicado a Mercedes, que muchos consideran el mejor de la sólo aparentemente escasa producción de Bendezú. Ese comienzo: “Yo soy el granizo / que entra aullando / por tu pecho desquiciado. // Soy tu boca.//” tiene la virtud de introducirnos de golpe de una imagen de violencia amorosa pocas veces vista en la poesía castellana. De lo real-real, de lo más palpable, el poeta eleva su dicción hasta el plano más hondo y trascendente. Demasiado se ha usado entre nosotros las referencias a Dante, pero es justamente al gran poeta florentino, al que hay que remitirnos al pensar en la capacidad metafísica, en esa ponderación del amor en sus más puras esencias que es una constante en la lírica bendezuana. El poema aludido ha sido ensalzado muchas veces y goza de un prestigio múltiple que sólo las grandes páginas tienen. Gusta al letrado mandarín universitario que lo escoge para señalar imágenes y figuras retóricas, deleita a los enamorados que quisieran detener como en una fotografía su pasión amorosa, ofrece disfrute al cuidadoso lector y deslumbra sin duda al que por primera vez conoce la lírica. Leyendo las estrofas finales en una ocasión escuchamos decir a una bellísima muchacha: “¡Cuánto ama ese hombre!”, y en efecto, eso es lo que conmueve. Si bien la literatura es inventada y todo la literatura es ficción en la medida que hay una distancia real entre el ser que escribe con su biografía, sus alegrías y pesares, y el texto que se puede y debe leer con exclusión de su autor, hay un lado verdadero, conmovedor, auténtico, en ese texto que destila un conocimiento profundo de los sentimientos humanos, que nos deja como temblando ante una verdad universal: el amor profundísimo que puede sentir un hombre por una mujer:

“¡Aspersiones de ceniza para tu boca cerrada! / Otra vez tengo veinte años y sonámbulo y en llanto / a la puerta de tu casa estoy llamando,/ al pie de tu reja, como antaño,/ bajo la lluvia sin telón ni máscaras ni agua./ ¡Oh zumbantes calendarios / que en vano el cierzo,/ como a encinas,/ deshojara! // ¡No me digas que te quise! Te quiero./ Te debía este lamento, y aunque un grito / mi sangre apenas sea,/ también te lo debía: un solo interminable / de un corazón en las tinieblas”.

“Twilight” permite acercarnos a una de las constantes de la poesía de Bendezú que tanto señala sus raíces románticas como su entronque con la tradición clásica. Una comparación con Pedro Salinas puede sernos útil. El lírico español en 1934 publicó su poemario más célebre. La voz a ti debida página a página desarrollaba todas las situaciones posibles del amor. Se describe la belleza de la amada, su entorno misterioso para quien lo adivina, el sentimiento que despierta, luego se alude al amor logrado, a la separación y finalmente al olvido, última forma de amar. Bendezú no hace nada de eso, ni en “Twilight” ni en otros textos. Hay una especie de furor eléctrico en su pasión, el amante es el granizo que entra aullando por el pecho desquiciado de la mujer amada. Y después es el que se queda detenido en el momento de la ruptura. Su poesía está hecha de desmesura, en el afecto y en el sufrimiento. En otros poemas, como en “Retrato autógeno de Cristine”, dedicado a Cristine Lhotte, una francesa que lo desquició de amor en Lima, en la década del setenta, el poeta envuelve de palabras a la mujer amada y pareciera, metafóricamente en el poema, darle uno de esos abrazos que, según se dice, quitan la respiración:

“Lo que me transporta a ti son tus enigmas / legendarios, tu nitor de sillar arequipeño / o piedra de Huamanga, tu ahogada voz / de retreta en lontananza, tu calmosa tez / esquiva, la lucífera represa de tus dientes; / tu mohín misterioso y reluctante, tu cuello / salvaje de torcaza, tus amplias faldas / atigradas de mujer de las cavernas, tus / arcaicos trazos de bañista de Campagli, / tu lábil singladura, tu exhaladora estela; / tus cónicos tobillos minúsculos y diáfanos, la / tórrida blancura de tus corvas, tus muslos / duros y pesantes, tus muslos como almenas o molinos / desde los cuales arrojar piedras, plomo ardiendo,/ dementes o palomas, ¡tus muslos!, pleamar en / los espejos, derribados blandones de / magnesio y carboncillo, bocanadas de armiño, / níveos pétalos untuosos y distantes”.

El carácter romántico de la poesía de Bendezú no necesita probanza, tampoco su riqueza proveniente tanto de la tradición surrealista, como de una verbosidad aprendida de un lado en la vida y de otro en los diccionarios que el escritor frecuenta como quien lee novelas o artículos de los diarios. Lo que resulta más difícil de percibir es su estirpe clásica que está en la gramática de la fantasía, frase acuñada por Gianni Rodari, el teórico italiano, de cada uno de sus poemas. Bendezú se sitúa en los comienzos y en los finales de la pasión amorosa. La mujer es lo más hermoso que el hombre puede encontrar sobre el redondo lomo de la tierra. Nada se le compara. Todo cuanto puede hacer el poeta es rendirle homenaje y procurar unirse a ella, ser su servidor, como un poeta árabe de tradición sufí. Lo que menos aparece, tal vez por lo que en frase paradójica podemos llamar el pudor de un exhibicionista, es el amor logrado. Y es que para Bendezú no hay palabra adecuada que pueda acercarse siquiera a expresar la pasión lograda. La sexualidad monda está en la entrelínea de la poesía. Después queda la separación, el solo interminable de un corazón en las tinieblas. 

En Roma, a mediados de los años cincuenta, Bendezú volvió a ser el deslumbrado tanto por la belleza de la ciudad eterna como por el relumbre escandaloso de las mujeres romanas: 

“Muchachas intensas como vitrina./ Precarias como lápidas de nieve. / Muchachas como los árboles inmobles del otoño./ Pálidas como espigas./ Delgadas como llaves./ (...) // Muchachas ignotas como vitrinas./ ¡Inminentes como la aurora!”.

Y así es toda la poesía de Bendezú, poblada de mujeres inminentes, sus textos anuncian el fuego del amor o encuentran sus cenizas. Com se ha dicho del inconsciente, el poeta y su escritura viven un eterno presente. Allí están Mercedes Ramos-Olivencia, Gloria Elgueta, Rosa Boldori, la única que alcanzó a ser novia, Cristine Lhotte, Lucy Raaijen y la para el poeta inolvidable Pinuccia, que serán jóvenes y bellas que todo lo que dure la poesía de Bendezú, porque están en el principio del principio, son de origen y la finalidad del estro del poeta y están unidas a él, quiéranlo o no, por lustros, décadas o siglos. Y he aquí una verdad de a puño: la poesía de Bendezú logra desprenderse de la biografía de su creador y ser una Vox, de las más representativas de la poesía escrita en español. Algunos lo sabemos ya y nos parece mentira poder ser amigos de tan conspicuo lírico que honraría a las letras de cualquier idioma y que le tocó nacer en el Perú. Como Hasan, que vio la luz en Granada, y decía pertenecer a Dios y a la tierra, Bendezú, natural de Lima, es de la lengua castellana y de todo lector de cualquier punto del globo terráqueo.

AGENDA BIBLIOGRÁFICA

BENDEZÚ, Francisco
1960: Arte menor. Lima: Edición de la Escuela Nacional de Bellas Artes.
1961: Los años. Lima: Edición de la Rama Florida. Ilustraciones y viñetas de Fernando de Szyszlo.
1971: Cantos. Lima. Ediciones de la Rama Florida. Viñeta de Fernando de Szyszlo y cinco reproducciones de Giorgio de Chirico.
1983: El piano del deseo. (Jazz & Poesía). Lima: Separata de la revista Socialismo y participación. N° 21.
MAALOUF, Amin
1992: León el Africano. Madrid. Alianza Editorial
PAOLI, Roberto
1985: Estudios sobre literatura peruana comparada. Florencia: Universitá degli Studi di Firenze.
Publicado en la Revista La Casa de Cartón de Oxy N° 12. Lima, 1997.

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RICARDO GONZÁLEZ VIGIL , PILAR GONZÁLES VIGIL Y FANNY JEM WONG

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La fiesta de KIKÍN, EL SALTARÍN , se celebró en el Club Social Miraflores , con CUENTACUENTOS , canciones , ricos bocaditos y mucha alegría. Una historia en rima que fomenta los valores de la alegría, la amistad y el compromiso.

Alfonsina Storni

“Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?”

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla.” G García M.

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“Los recuerdos son los tesoros que se mantienen atrapados en el almacén de nuestras almas, para mantener el corazón caliente cuando estamos solos.” Becky Aligada

HAIKU DE FANNY JEM WONG

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entre bocados / al final se escucha / gochisousama

CON MI FAMILIA

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Confucio veía la familia como el cimiento de la sociedad y sostenía que el respeto y la armonía dentro de ella eran esenciales para el bienestar de todos sus miembros. Consideraba que la familia era el lugar donde se debían aprender los valores morales y éticos, y donde se debían forjar los lazos familiares fuertes y duraderos. Además, destacaba la importancia de los roles y las responsabilidades dentro de la familia, así como la educación como herramienta para mejorar la sociedad. En definitiva, Confucio nos dejó un legado que enfatiza la importancia de la familia como pilar fundamental en nuestras vidas. FUENTE : https://filosofiaoriental.info/que-dice-confucio-de-la-familia/

INQUEBRANTABLES

INQUEBRANTABLES
"Uno pertenece a dónde se le quiere, se le ama, se le desea, se le siente.... y en repetidas ocasiones se le extraña, pero sobretodo dónde se le demuestra"