![]() |
| Ludwig van Beethoven entre las sombras por Marco Martos |
Ludwig van Beethoven entre las sombras por Marco Martos
Bonn es un buen lugar para nacer.
¿Importa que el padre sea despótico?
Es músico también.
Bebe desde anoche hasta mañana,
bebe en la tarde azul.
Tiene a un gran músico entre sus manos
y pronto lo ha podido descubrir.
Amadeus Mozart dio buen dinero
al escuálido bolsillo paterno,
y Ludwig ¿por qué no?
Domina el piano. Tiene dedos ágiles,
conmueve en el concierto,
la música es su país.
No ha nacido para juegos ni amigos,
mira el campo a través de la ventana,
a través del vidrio de la ventana
crece la soledad.
Viena muestra sus luces admirables
pero en Bonn está muriendo mamá.
Padre sigue bebiendo.
Suenan violín y piano,
suena el resentimiento,
suena algo hermoso que nace más allá.
Otra vez Viena abre sus puertas mágicas,
los maestros encuentran un discípulo,
Ludwig aprende, no sabe parar.
¿Oyes esa sonata para piano?
Es el Claro de luna
que no acaba de sonar jamás.
Lo que conmueve y te deja temblando
es la sonata llamada Patética.
Puedes quedarte en una habitación
con lo que Beethoven escribió,
sin abandonar tus propios linderos,
disfrutando de esa música total,
fresca y ligera, súbito,
épica y turbulenta
como el tiempo que corría en Europa.
Tiene una enemiga dentro de sí,
para un músico, adversaria feroz.
Es la sordera que avanza y no deja
que se escuchen acordes ahí fuera,
ni siquiera las voces de la amada.
Quien tiene que sumar
no adiciona las flores y las hojas,
puede agregar abstracciones, números,
así la música no es lo que suena,
es el conjunto de las posiciones
de las notas en cabeza de Ludwig.
Entiende, niño, entiende. Beethoven
juega ajedrez sin ver
ni tablero ni fichas.
Suena, suena el concierto Emperador,
la sonata se escucha: Tempestad,
las sinfonías inundan el mundo.
—Me quedo con la quinta. Para mí
es lo más hermoso hecho por un hombre.
—Prefiero la novena con su coro.
—No, no quiero elegir.
Ludwig van Beethoven
es fuente de alegría,
arriban sus notas al cielo azul,
ardientes de embriaguez.
Alegría para todos los seres
y las fuentes de la naturaleza,
júbilo para quien tenga un amigo,
júbilo para quien se merezca
una hermosa mujer. Sobre la bóveda de las estrellas
habita nuestro Padre celestial.
Nadie sabe de quién hablaba
cuando escribió Beethoven:
—Yo soy todo lo que es.
Lo fui y lo seré siempre,
ningún mortal ha levantado el velo.
—Él solo es el mismo.
Y a él solo deben su origen todas
las cosas. —Hablaba de Dios. Tal vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ