
Madame Blavatsky,

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| Madame Blavatsky, |
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Carrusel por Walter Faila |
Hubiera mirado el horizonte por sus ojos
aquella tarde,
cuando los lapachos lloraban
sus lágrimas violetas,
en un carrusel arremolinado
de verbos silvestres y quejidos etéreos.
Hubiese sembrado
en el jardín de su obligo,
el desparpajo de un pétalo rebelde,
soñando con otoños de hogueras y de tálamos.
Era la primara vez que la paz y la batalla
se liaban en los besos.
Era quizá la última ocasión de observar,
cuando algo parecido al universo,
confundía en dioses vegetales
su sexo de abeja, crisálida y ameba.
Entonces… lo hubiese logrado.
Hubiese podido observar
la piel senil de la aurora,
masticando cardos y margaritas
entre los tules tenues de la vida.
Tal vez lograba que nazca
desde su pezón herido,
el maná para aquél pájaro
que se murió en la nieve,
reclamando su morada a los árboles blancos.
Pero ya ves,
en éste carrusel sigo girando,
sin que nadie me diga que el tiempo es viejo
y que la mañana vomita putrefacta
sus relojes de soles y de nubes.
Nunca me avisaron que la noche no era virgen,
que engendrando fantasmas paría sus saudades
en el hueco oscuro de mi cráneo,
taladrando gestas de infantes,
en los campos ambiguos
de la heredad condicional de mis auroras.
Perdóname, amor mío, de haberlo sabido
no hubiese bebido la sangre del odio,
ni hubiere roto mi palabra en un verso.
Perdóname, vida, de haberlo imaginado,
no habría arrancado los lirios de tu pecho.
Walter Faila
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| Signos de amor ( de espaldas al mar) por Walter Faila |
Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa.
pero su llanto atraviesa las ventanas del aire,
y se mezcla entre los rayos del sol.
Aun yace pegado a su placenta,
pero su cuerpo sucio de sangre
se lava con la lágrima del tiempo no surgido.
Aun no ha llegado la hora en que la brisa
seque sus cantaros vacíos en medio de la tarde prometida
sin embargo es mas veloz que la sombra del águila,
mas notorio que la luz de los espejos,
mas augusto que las huestes supremas del caudillo.
Y mueve el mar como envuelto en un chaleco de fuerzas,
queriendo explorar la osadía de la dicha venidera.-
Pero todos corren, nadie lo mira, nadie lo toca,
huyen de espaldas al faro en busca de sus signos.
Creen que sus pupilas son los ojos de la historia,
que sus aleteos convictos son horizontes de pájaros,
que en la luna amanecen las nimiedades de sus huellas.
Huyen distraídos en medio de la bruma
Sin advertir la desesperación rutinaria de sus pasos
Se cuelgan de una almeja, de un Chandon o de un guiso de lentejas.
Devoran tiempo y precipicio en autobuses de dos pisos
o automóviles importados con energía nuclear.
Ya no hay horas disponibles para decir te quiero
Ni limpiar los mocos de los niños
o las heridas intangibles de las almas.-
Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa
Acorralado de luciérnagas observa pasar la tormenta
entre gritos mutilados de relojes y de ruedas.
El agua vuelve a ser virgen, la noche vuelve a ser casta.
El mar espera con su vientre de espumas,
para parir el sereno esplendor de la paz que esquivan,
los hombres que corren entre sus páginas blancas
esquivando anatemas de sollozos y conjuros.
Mientras tanto, mujer mía,
es el momento de excavar en tu cuerpo
De extraer de tus labios el polen de la aurora,
cerrando con candados las ventanas del cuarto
para que nada perturbe tu gemido de ángel.
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| QUIETUD POR WALTER FAILA |
Tal vez te miré demasiado a los ojos
Quizá no te hacían falta tantos besos.
Tal vez la tristeza de mi alma
te manchó la piel a través de mis dedos.
No lo se y ya no quiero saberlo.
Me quedé sin ver al cóndor
que se llevaba mis ojos en su vuelo.
Me quedé dibujando redondeles
en el recinto encadenado de mis sueños.
¿Quién eres tú?
¿Quién, para ti, he sido yo?
Deja que te devore el viento
que seas solo un fantasma
en la enciclopedia triste de mis tiempos.
Que te mezan mis olvidos
en la insoslayable inquietud de los recuerdos.
¿Quién eres tú?... deja, deja,
que ya no quiero saberlo.
Se me ha caído una luz
que confundí con una estrella.
¡ Que quietas están ahora las cosas,
y que bien, estoy a solas con ellas!.
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| Remembranzas (2) Walter Faila |
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| No sé qué pensar por Walter Faila |
Hay cosas en el mundo que son definitivas
Para algunos, la guerra, el hambre, la fobia
Para otros, el pan, el queso, el vino
El odio que jamás se vence
El amor que nace con fecha de caducidad
No sé qué pensar
ni tampoco si vale la pena hacerlo
hay hábitos en el mundo que son definitivos
cada noche el titilar de las estrellas
(cuando no las llamas del infierno)
El mar, un niño, una patera, la muerte
un buen libro, una botella de ron.
Distancias que no son distancias
solo fronteras de alambre y de bolsillo
de pecado concebido, de razón y sin razón
A veces me cansa mirar amaneceres
Siempre el sol sobre las aguas estancadas
Siempre las huellas sobre el barro desangrado
Purificado el hombre por el hombre
en una cueva costosa de oro y de ladrillo
donde el cuerpo de Cristo se pudriría de dolor
A veces me cansa mirar atardeceres
siempre el sol a medio luto
siempre el lodo sobre las manos de Dios
No sé qué pensar…me duele la vida.
No encuentro el perdón.
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| Posdata por Walter Faila |
Es tiempo muerto en la ciudad,
el sol acaricia las verdes hojas
de los árboles serenos y gozosos.
Una que otra paloma se acerca
buscando las migajas en la vereda de un bar.
Camino sin rumbo por las calles vacías
en un martes extraño de fiesta patria.
Miro las paredes aun húmedas
donde una araña teje su esperanza
y el colibrí ignora los musgos
para darle besos de amor a una margarita.
Todo me sabe a primavera
en éste otoño que niega su presencia.
Esquivo mis escombros y mi sombra
vulnerando los motivos de ésta estancia
que carcome la mente por las noches.
Dejo que la brisa acaricie mi rostro
y los senderos que marcan mis arrugas.
¡No me pregunto!, no quiero preguntarme,
es un día necesario para esconderme
del dolor y la desdicha.
Mirar en la hierba como duermen
las gotas de rocío
extasiadas de placeres y de sueños.
Pensar en tus manos blancas
en tus ojos de luz y de esmeraldas.
Recordar tus gemidos y susurros
tu piel nacarada, tu beso indestructible.
¡No me pregunto!, no quiero preguntarme.
No me detengo ante el paso del mendigo
No miro los pies de los niños de la calle
Dejo que me abrace el ruido de mis pasos
sin otro pensamiento que las hiedras de la nada.
No rezo ni blasfemo, ni me hago cargo
de los burdeles enllamados del infierno.
Hoy es un buen día para pensar en ti
para escapar de los muros de mi cárcel
para escribirle una carta a mi destino
para agregar una posdata a mi existencia.-
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| Estás por Walter Faila |
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| Romance para mi muerte Walter Faila |
.¿Será que tu cuando nazcas,
me traerás rosas frescas?
Petunias lilas y blancas
un gran balcón con adelfas
¿Vendrás con tus ojos pardos
sobre alguna piel morena
con tus fogatas de talas
y con una urna alfarera?
¿Será que me traigas patrias
que carezcan de fronteras
y un pasaporte de lunas
con un visado de estrellas?
Acaso cuando tu nazcas
un día de primavera
pretendas traerme versos
para mirar hacia fuera
por la ventana infinita
donde escapa la tristeza.
¿Será que tu cuando nazcas
muy junto a la luna llena
para mi, traigas en bálsamo
una muerte mas serena
mas razonable y mas justa
que ésta muerte que me apena?
¿Será que cuando tu nazcas
me traerás azucenas?
¿Un campo sin espinillas
y un mundo sin tanta guerra?
Ojos cargados de dicha
Un amor sin tanta espera.
¡Ay, al fin cuando tu nazcas!
Como musgos en la piedra
trepando para taparme
la palidez de la idea
no te olvides de traerme
petunias lilas y blancas
algún balcón con adelfas
Una fogata de talas,
y una urna alfarera.
Una cubierta para mi alma
un umbral y una escalera
Muchos sueños cargando hadas
mi lapicera de pluma
mi manantial de tristeza
¡Ay, si a lo mejor pudieras!
traerme cuando tu nazcas
alivio para mis penas.-
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Duermen los pájaros por Walter Faila |
Los pájaros diurnos duermen en la piel de la noche
Quizá en la cúpula redonda de una sinagoga
o en los bronceados y católicos campanarios
de Luján, de Cáceres, o de Castilla
Lo cierto es que no hay cantos,
más que aquellos que la oscuridad descifra
entre las sombras esquivas de la luna
Frente a mi frente: un buey de pueblo, un poeta de letra chica
un vampiro, un elefante, una doncella, o cualquier loca figura
que a la mente se le antoja en su intransigente tiranía.
Duermen, en la piel de la noche
Quizá sueñan con mis sueños de plebeyo
Quizá callan por no contagiarme el grito
Duele el pecho y no es metáfora,
Duele el ciclo y no es el tiempo
Duele como duelen los silencios cuando callan
y son como ovejas pastoreando en Orihuela
Duermen los pájaros en la noche
En la piel de una mezquita, en un templo Inca
En los tejados del Louvre, en los árboles de Collserola,
en el seno inflamado de “La Atalaya”, allá en Cieza.
Todo es ahora, oscuridad y mutismo
Duele tu palabra ausente, tu gemir sombrío
Duele como duelen los silencios cuando callan
y son como posdata detrás de un sello de reserva.
(Yo prefiero los silencios cuando dicen
Porque ellos saben entender a las voces más desiertas).
Duermen… los pájaros duermen
y esta vida finita, con el tic tac de un reloj,
abrazada a un poema, se acuna y adormece.-
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| Rumbos por Walter Faila |
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| Nívea Pena por Walter Faila |
Es Junio, casi julio,
los árboles se miran solitarios e impávidos,
heridos y desnudos de hojas y de frutos.
La noche se sienta en las faldas de la tarde,
mientras los chispazos del sol
agonizan entre las nubes negras.
Me sabe el aire a triste ausencia,
a piedra fría, a humo y llanto, a greda y polvo.
Nada que me muestre su mirada de espiga
nada que me traiga su palabra yerta.-
Nada que me quite mi ceniza blanca,
mi brasero frío, mi añoranza inquieta.
Nada que me arrastre al circuito
de su lívida sonrisa,
nada que me guarde
los flancos ignorados de su vida.
Augusta y melancólica la noche se sienta
en las faldas opacas de la tenue tarde.
¿Acaso juega en sus hondos nichos
con el espectro mudo que amarra a sus cadenas?
¿Acaso siembra en su piel de luna
la savia agreste de su nívea pena?
¿Por qué me habla sin tener palabras?
¿Por qué se queda en la ansiedad del beso?
¿Por qué se muestra como una sombra mustia?
¿Por qué me sigue sin marcar la huella?
Me sabe el tiempo a colmena antigua,
a baldío infame, a desierto y tierra.
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| La última playa Walter Faila |
Amor, inclaudicable amor, impenetrable, irrevocable
adolescente, pertinaz, desordenado, asesino amor.
Las flores de Frida decoran tu inconsciencia
el vino de Omar, su Rubaiyat, su ajedrez , su borrachera
Amor, incorregible amor, que vienes y que vas,
que paseas entre Cristos y Magdalenas
que te sumerges en imperios y en ambiciones.
Amor que eres de ella, como un hielo bajo el sol
Que eres de él, como una mancha en el cristal
Amor, no me hace falta una espada
ni un cañón, ni una frontera.
No necesito del pan ni del mendrugo
No requiero tus muertes ni tus celos
Amor, hereje amor, que palpitas en la Torath
como en la biblia, como en el hombre sin fe.
Que te mueves sigiloso entre las sombras
y dinamitas corazones y cuerpos y codicias.
Amor, te desprecio, te juzgo, te condeno.
Ve con los niños que levantan sus fusiles
para salvar sus mutiladas ruinas
Ve con los niños que hambrientos mueren
detrás del bobadal de la vida miserable.
Amor, desquiciado amor,
tus labios queman en cada poro del alma,
emborráchate conmigo, con Omar, con Horacio
emborráchate en esta maldita noche,
no me riñas, no te quedes, no te ocultes,
no me conmuevas, no me acorrales,
no me hieras amor, no me mates.
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| Isla invisible por Walter Faila |
Volteas para ver, y el camino
se estrecha allá a lo lejos.
Ya no distingues tus huellas,
el polvo de la vida ha tapado las pisadas
Volteo para ver
y el corazón se estrecha allá a lo lejos
uniendo en una isla invisible
las idioteces absurdas
de los pecados concebidos.
Estas cosas tiene el tiempo,
todo lo muda, todo la cambia
Solo la memoria indeleble se refleja,
como esos tatuajes inservibles
que hoy en día lucen
los muchachos y muchachas.
Volteamos para ver
y sin pensarlo,
vemos que todos los ejemplos eran pocos
cuando una sola realidad bastaba.
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| Ángeles de Papel Maché por Walter Faila (Libro: Naufragios de un hombre sin mar) |
Huyo de las alturas y de la turba,
entre pájaros flautistas, por la senda de los lobos.
Huyo de nadie, por los caminos siniestros,
donde abundan las promesas no cumplidas,
y una niña, arma ángeles de papel maché
a la orilla de una fogata helada.
Busco refugio en las barrancas del tiempo
mientras un excitado sol se mete
bajo las polleras de las tinieblas
para lamer el cálido semen del crepúsculo.
Tú me observas sorprendida, incrédula,
esperado que el ocaso cuestione
las lujurias de la luz y la neblina.
Me observas… a mí,
que te bajé las últimas estrellas
mientras jugabas a borrar con tus dedos
las hojas amarillas de la luna.
¿Quién te dijo, mujer, que la noche no dormía?
¿Quién te contó la fábula del amor eterno,
de la paz inclaudicable,
de la igualdad y de la justicia?
Huyo de ti que no me encuentras
Huyo de mí que no me hallo
Huyo del mundo que me duele más que nunca
que nunca me dolió más que ahora.
Escapo de las várices que sangran en la tierra
por los contornos del caos y la violencia.
Huyo de las aves, que nunca me enseñaron a volar,
y del vuelo que me estrelló tantas veces
en las alcantarillas nauseabundas de la realidad.
Huyo de un dios que se olvidó de decirme que existía
y de la existencia de un dios que no deseo conocer.
Huyo de la voz y de la espina…es decir
de la palabra y de la flor
porque no tengo nada que decir ni a quien amar
Porque ya no quiero decir ni amar
Porque Eros quitó el gemido del Olimpo
y Thánatos beso mi corazón encrucijado.
Huyo de Eros y de Thánatos,
porque se que aún me miras
escondida detrás de todos los relojes
inyectada de vértigo y misterio
oculta en una niña de sangre y seda
armando y desarmando
ángeles de papel maché
a la orilla de una fogata helada.
Libro: Naufragios de un hombre sin mar (2013)
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| Una mala idea por Walter Faila |
Digo, y tal vez suene incoherente:
El amor lleva el rostro del silencio
y la gana de vivir
se acuesta en la memoria
desangrando tulipanes
de un jardín desconocido
Confesarlo, es asesinar el misterio
y quitar la máscara a una historia,
perpleja de caminos enripiados
de vicisitudes y espejismos.
Profanar su irónica belleza
es llenar de incienso
las estaciones de una brisa detenida
en el albor irrefutable del abismo
Digo, y quizá sea, solo una mala idea:
Podríamos apoyarnos
en las ruinas del destino
y reconstruir los sueños
que quedaron fragmentados
por tanta muerte absurda
por tanto hambre incomprensible
por tanto poder inaceptable
Si al fin de cuentas
no hay mejor cimiento
que aquel que se construye
de cenizas y de escombros
¿Me ayudas, mujer de nadie,
a colocar la primera piedra
sobre esta vieja base de dolor
donde murió un día la sonrisa?
digo, no sé…seguramente es mala idea.
Ya puedes irte,
la calle espera y tus pasos retumban
con un eco silencioso en el desánimo.
Digo, y quizá, sea solo un decir.
El estómago quema
como el ácido de una naranja en los ojos
Hay un baldío en el tiempo
y la luna, como tu, como yo,
tiene ojeras de desvelos y tristezas
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| Walking through Life por Walter Faila Del libro "Corazón Silvestre" |
Resulta que a veces me cansa la vida.
que vacila en el aire mi último aliento,
que es piedra y acero mi voz anudada,
y en dejo de angustia se quiebra mi canto.
Sucede que fluye una tensa apatía
y me arde el respiro de cada minuto,
y se vuelve el poema un hierro candente.
¿Por qué no me extiendes un soplo de sueños?
un río que sea
un espejo de granas estrellas,
un beso de luna
cuajando mi llaga de tiempo.
¿No quieres acaso mi niño en la huella
trillando tus campos desnudos de estíos
mirando las chacras detrás de tu senda?
Por qué no me mudas
éste tajo de hacha y cuchilla,
por qué no me sanas
éste corazón de tierra morena.
Deja que el sol me muerda
con sus dientes de cobre,
que se licue en ánfora de nostalgia
el dolor de mi pena.
Sucede que el amor esquiva
mi lánguida marcha de mortal mancebo
que se torna ingenuo mi andar de llanuras,
que se rompe el vaso en el que ya no bebo,
ése licor de espumas que me diste un día,
ése clamor de hombre que se cayó del beso.
Resulta que a veces me cansa la vida.
Ocurre que siento orfandad en mis bríos
y la carne me quema pegada a los huesos,
como un trozo de seda a la luz de una vela
como migas de pan ardiendo en el fuego.
Sucede que a veces soy solo palabra
de un sauce que llora su muerte en los versos.
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