Walter Faila martes, 26 de mayo de 2009 03:06:08 a.m.
Desconcierto
Suena una música lejana sobre los prismas recluidos del horizonte otoñal y pueblerino. El enigma equidistante, irresoluto, me conduce a preguntarme ¿cuánta ironía cabe en tu palabra adversa?, allí donde el testimonio cobra el coraje de un verso y se vuelve corrupta la desidia del razonamiento. He visto amanecer al sol, coqueteando con sus brillos a la cara oscura de la luna, detrás de dos cuartetas cubiertas de rocío. He descubierto la contemplación plena de los ojos cerrados, y la ceguera absoluta de las necias miradas, justo cuando hablaba con los jueces, una mañana de mayo, antes ser arrojado a las hogueras del silencio. He palpado la voluntad tergiversada de un poema roto, en la audaz degeneración de la originalidad contemporánea, imbuido en el mito de un sueño esperanzado de grandeza. Y sin embargo, aun no puedo descubrir cuanta ironía cabe en tu palabra adversa. No he podido aprender a caminar ese territorio de milagros, para des gangrenar los mensajes oscuros de las sucias estrellas. Y de pronto me veo con tribulaciones iracundas, in retóricas, banales, hastiado del hastío y encadenado a la desdicha. Ignorante de la desnudez del alba y de sus senos de sombras, mientras un frío sudor de angustias moja los pies de la ausencia, recordando las horas en que solo esperaba el momento para amarte. Hoy la tarde menstrua su gótica adolescencia de resplandores bizantinos, misceláneas de perversas y prostituidas soledades en los cajones encorvados del tiempo, y es la palabra, esa palabra, todas las palabras, las que sucumben como presas insalvables de Artemisa, en un campo de algodones donde sangran a tus pies, escasos de ilusiones, mis pálidos poemas.
HIJA DE MIS ENTRAÑAS (DUETO HORIZONTES Y JEM WONG)
Cuando los años pasen sin advertirlo Y notes las huellas que me dejaron Respira profundo y quiéreme
Cuando los años pasen avecilla herida Y note tus níveas alas cansadas Déjame ser el tibio sol que te abrace
Si cuando estemos conversando Me olvido de que te estaba hablando No me preguntes de qué se trataba
Cuando las viejas memorias parezcan ya pérdidas Y no veas en tus espejos los recuerdos Yo seré la danza que te cubra de guirnaldas
Pues quizás tan solo sea La necesidad de saberme escuchada Por ti mi adorada hija
Silencios y ausencias serán arrullos Trémula tu boca un dulce canto Porque eres tú mi tierno amor, quien acuno mi primer llanto
Si en nuestra conversación Notas que repito lo mismo a cada rato Escúchame como si fuera un nuevo canto
Canto de jilguero, tiernas cancioncillas Palabras hechas flores que parecen campanillas No tengas miedo temblorosa avecilla
Si observas que no deseo bañarme Y tampoco deseo cambiarme No me riñas hija mía
Recuerdas mi frágil mariposa Cuando lloraba porque los ojos ardían Las espumas tú convertías en esferas... yo reía
Cuando veas que derramo mi comida Que se me caen las cosas de la mano Que ni atarme los zapatos pueda ya
Recuerda quien te daba de comer Quien te enseño a atar tus zapatos Quen con paciencia te guiaba en todo
Narradora de historias fantásticas Guerrera de eternas batallas de papillas Caballito juguetón meciéndome en su espalda
Lazarillo de mi senda por dolorosa que fuera Cochera de caminos por donde guiaste mi destino Danzarina increíble bailando un taconazo
Si notas que mis piernas flaquean al caminar Dame tu mano hija mía, en ella me apoyare Y adelantare el camino que lejos me llevara
Tus fuertes piernas raíces clavadas en mi pecho Tus manos oro y acero fundidas a las mías Tus pasos mis avenidas azules y verdes
Si ya las fuerzas me vencen Y así no deseo vivir más Respeta mi decisión
Las decisiones sobre tu vida mis leyes Tu voluntad mi ardoroso silencio Tu último suspiro llanto sobre mi almohada
Hija mía no debes olvidar Que tan solo espero de ti Cariño y comprensión
Tu cabellera de nieve mi ultimo espejo Te amo madre mía
HORIZONTES - JEM WONG
La vejez no es una etapa de la vida sino parte del desarrollo del hombre y es claro que muchos llegaremos inexorablemente a ella. La O M S considera que la población de edad avanzada se puede dividir en "tercera edad" (recién jubilados) y cuarta edad (viejos jubilados), por lo general con más de 75 años.
Existen ancianos que son abandonados por sus propios familiares y carecen de instituciones que se preocupen por ellos. Por esta razón no es extraño ver entre las sombras de la noche gran cantidad de ancianos que duermen en la calles y se alimentan de migajas y lo peor es que mucos mueren en total abandono por parte de quienes debieran amarles. El adulto mayor merece un futuro diferente, merece ser tratado con respeto y dignidad pero el ejemplo comienza por casa.
El cordón se ha roto otro poeta abandona el vestido… Rebelde, sin ataduras, ni frenos bate las alas Blanca Señora conquista el centro de rueda y mientras escuchas los nobles cantos de las apacibles hierbas colma de letras el tazón celeste y escribe el poema sin pestañear.
¡Así sea!
Fanny Jem Wong 12/03/2009 A la memoria de Blanca Varela
Nacida en el seno de una familia de escritores y artistas . En 1943, ingresa a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación. Allí conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y de quien sería su esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, al tiempo que comienza a asistir a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigido por Alicia y Celia Bustamante. En 1949, los esposos parten rumbo a Francia. . Una vez en París conocen a Octavio Paz. En 1954, viajan a Florencia, para volver al Perú un año más tarde. Entre 1957 y 1960 se instalan en Washington, D.C., donde Varela vivirá de hacer traducciones y eventuales trabajos de periodismo. Es también en 1957 cuando Salazar Bondy y Alejandro Romualdo la incluyen en su Antología general de la poesía peruana. De 1977 a 1979 Varela es secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, y en calidad de tal acude a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). De 1974 a 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Además ha colaborado en numerosas revistas del Perú y el extranjero.
Publicó: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Camino a Babel – Antología (1986), Canto villano – Poesía reunida (1986), Poesía escogida 1949-1991 (1993), Del orden de las cosas (1993), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994) (1986), Como Dios en la nada (Antología 1949-1998) (1999), Concierto animal (1999).
Octavio Paz: “Blanca Varela es una poetisa que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el tiempo, la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia. En sus primeros poemas, demasiado orgullosa (demasiado tímida) para hablar en nombre propio, el yo del poeta es un yo masculino, abstracto. A medida que se interna en sí misma –y, asimismo, a medida que penetra en el mundo exterior- la mujer se revela y se apodera de su ser. Cierto, nada menos "femenino" que la poesía de Blanca Varela; al mismo tiempo, nada más valeroso y mujeril: "Hay algo que nos obliga a llamar mi casa al cubil y mis hijos a los piojos". Poesía contenida pero explosiva, poesía de rebelión: "Los números arden. Cada cifra tiene un penacho de humo, cada número chilla como una rata envenenada…". Y en otro pasaje: "El pueblo está contento porque se le ha prometido que el día durará 25 horas. Esto es la inmortalidad." La pasión arde y se afila una frase que es, a un tiempo, un cuchillo y una herida: "Amo esta flor roja sin inocencia".
A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos, endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz propietario de una boca escarlata que muge. Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar. Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de conmoverte, capaz de rechazarte. Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos. Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el saltito, la imagen que te saca la lengua. No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es ridículo caerse de trasero with music in your soul.
A MEDIA VOZ
la lentitud es belleza copio estas líneas ajenas respiro acepto la luz bajo el aire ralo de noviembre bajo la hierba sin color bajo el cielo cascado y gris acepto el duelo y la fiesta no he llegado no llegaré jamás en el centro de todo esta el poema intacto sol ineludible noche sin volver la cabeza merodeo su luz su sombra animal de palabras husmeo su esplendor su huella sus restos todo para decir que alguna vez estuve atenta desarmada
sola casi en la muerte casi en el fuego
A ROSE IS A ROSE
inmóvil devora luz se abre obscenamente roja es la detestable perfección de lo efímero infesta la poesía con su arcaico perfume
AQUELLA TORTURADA NUBE...
V Aquella torturada nube parecía tan firme, ambulando, desgarrando, chocando con masas de ángeles.
Cóncava, valva de nieve y soledad, de trajín y música constante, de arena, de resplandor y fuga, desierto etiope en un tutti de gemidos y sorpresa.
Tan exacta sobre el laberinto de la pupila, color perdido de vieja misiva, terrible silencio de quien ha sacudido el aire y conoce el vado de los sollozos. Continuaba, migradora, llave del torbellino como una gota pura preñada de su propia existencia.
ASÍ SEA
El día queda atrás, apenas consumido y ya inútil. Comienza la gran luz, todas las puertas ceden ante un hombre dormido, el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.
El tiempo, la gran puerta entreabierta, el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer esa gota de luz que será, que fue un día.
Canta abeja, sin prisa, recorre el laberinto iluminado, de fiesta.
Respira y canta. Donde todo se termina abre las alas. Eres el sol, el aguijón del alba, el mar que besa las montañas, la claridad total, el sueño.
AUVERS-SUR -OISE
Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando. Insiste. Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del teléfono. Te equivocas. Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos, latigazos. No. Es música. No. Alguien llora muy despacio. No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que lame el cielo pálido y vacío. No. Es un incendio.
Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres, todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente. T ú estás solo, al otro lado. No te quieren dejar entrar. Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil. Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante. Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable redondez. Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y de la vida. No puedes entrar. Dicen.
BODAS
Perdidos en la niebla el colibrí y su amante. Dos piedras lanzadas por el deseo se encuentran en el aire. La retama está viva, arde en la niebla, habitada. ( dedicatoria) CANTO VILLANO
y de pronto la vida en mi plato de pobre un magro trozo de celeste cerdo aquí en mi plato
observarme observarte o matar una mosca sin malicia aniquilar la luz o hacerla
hacerla como quien abre los ojos y elige un cielo rebosante en el plato vacío
rubens cebollas lágrimas más rubens más cebollas más lágrimas
tantas historias negros indigeribles milagros y la estrella de oriente
emparedada y el hueso del amor tan roído y tan duro brillando en otro plato
este hambre propio existe es la gana del alma que es el cuerpo
es la rosa de grasa que envejece en su cielo de carne
mea culpa ojo turbio mea culpa negro bocado mea culpa divina náusea
no hay otro aquí en este plato vacío sino yo devorando mis ojos y los tuyos
CASA DE CUERVOS
porque te alimenté con esta realidad mal cocida por tantas y tan pobres flores del mal por este absurdo vuelo a ras de pantano ego te absolvo de mí laberinto hijo mío
no es tuya la culpa ni mía pobre pequeño mío del que hice este impecable retrato forzando la oscuridad del día párpados de miel y la mejilla constelada cerrada a cualquier roce y la hermosísima distancia de tu cuerpo tu náusea es mía la heredaste como heredan los peces la asfixia y el color de tus ojos es también el color de mi ceguera bajo el que sombras tejen sombras y tentaciones y es mía también la huella de tu talón estrecho de arcángel apenas pasado en la entreabierta ventana y nuestra para siempre la música extranjera de los cielos batientes ahora leoncillo encarnación de mi amor juegas con mis huesos y te ocultas entre tu belleza ciego sordo irredento casi saciado y libre con tu sangre que ya no deja lugar para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre dispuesta a la sorpresa de tus pasos a todas las primaveras que inventas y destruyes a tenderme -nada infinita- sobre el mundo hierba ceniza peste fuego a lo que quieras por una mirada tuya que ilumine mis restos porque así es este amor que nada comprende y nada puede bebes el filtro y te duermes en ese abismo lleno de ti música que no ves colores dichos largamente explicados al silencio mezclados como se mezclan los sueños hasta ese torpe gris que es despertar en la gran palma de dios calva vacía sin extremos y allí te encuentras sola y perdida en tu alma sin más obstáculo que tu cuerpo sin más puerta que tu cuerpo así este amor uno solo y el mismo con tantos nombres que a ninguno responde y tú mirándome como si no me conocieras marchándote como se va la luz del mundo sin promesas y otra vez este prado este prado de negro fuego abandonado otra vez esta casa vacía que es mi cuerpo a donde no has de volver
CURRICULUM VITAE
digamos que ganaste la carrera y que el premio era otra carrera que no bebiste el vino de la victoria sino tu propia sal que jamás escuchaste vítores sino ladridos de perros y que tu sombra tu propia sombra fue tu única y desleal competidora.
DESEOS, PIEDRAS, CIELO A JIRONES
IV Deseos, piedras, cielo a jirones, ni un ave. Estoy huyendo. Una nueva montaña, un río joven, sin ira.
Éste es el mundo que amo. Quiero un cielo veloz, la mañana distinta, sin colores, para poner mis ángeles, mis calles donde siempre hay humo y sorpresa.
DESPIERTO
VIII Despierto.
Primera isla de la conciencia:
un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.
Alguien me observa con indiferencia.
DESTIEMPO
I Se fue el día, las escamas del sueño giran.
Todo desciende, la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras, temerosa del amor la ostra llora a solas. Caen las lívidas hojas de tu frente, Te alejas, negra burbuja sin destino.
Se abren súbitamente mil calles, arrecifes en llamas retienen tu cuerpo helado como una lágrima, nada te hiere, el coral clava su garra en tu sombra, tu sangre se desliza, inunda praderas, salta de las ventanas como un rojo sonido y todo esto no es sino el otoño.
EJERCICIOS
I Un poema como una gran batalla me arroja en esta arena sin más enemigo que yo
yo y el gran aire de las palabras
II miente la nube la luz miente los ojos los engañados de siempre no se cansan de tanta fábula
III terco azul ignorancia de estar en la ajena pupila como dios en la nada
IV pienso en alas de fuego en música pero no no es eso lo que temo sino el torvo juicio de la luz
EL AMOR ES COMO LA MÚSICA
IX El amor es como la música, me devuelve con las manos vacías, con el tiempo que se enciende de golpe fuera del paraíso. Conozco una isla, mis recuerdos, y una música futura, la promesa.
Y voy hacia la muerte que no existe, que se llama horizonte en mi pecho. Siempre la eternidad a destiempo.
EL MAR PLIEGA LAS ALAS AL ATARDECER VI El mar pliega las alas al atardecer, tú no eres sino una pálida burbuja navegando al golpe del aliento, un negro trino, el sol que sale en el centro del pecho en mitad de la calle, un silencio en la música dura de la ciudad sin límites.
Para atravesar ese océano, ese golpe de luz en la siesta, no bastaría la eternidad.
EL RAYO HA PERFUMADO FEROZMENTE NUESTRA CASA
II El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa. Tenemos sed, tenemos prisa por golpear con el hueso de una flor en la tiniebla. Hay un árbol talado en esta historia. Contemplamos el cielo. No hay señales. ¿Es de día? ¿Es de noche? Murió la araña que medía el tiempo, sólo hay un viejo muro y una nueva familia de sombras.
EN LO MÁS NEGRO DEL VERANO
El agua de tu rostro en un rincón del jardín, el más oscuro del verano, canta como la luna.
Fantasma. Terrible a mediodía. A la altura de los lirios la muerte sonríe. Sobre una pequeñísima charca, ojo de dios, un insecto flota bocarriba. La miel silba en su vientre abierto al dedo del estío.
Todo canta a la altura de tu rostro suspendido como una luz eterna entre la noche y la noche.
Canta el pantano, arden los árboles, no hay distancia, no hay tiempo.
El verano trae lo perdido, el mundo es esta calle de fuego donde todas las rosas caen y vuelven a nacer, donde los cuerpos se consumen enlazados para siempre en lo más negro del verano.
En un rincón del jardín bajo una piedra canta el verano. En lo más negro, en lo más ciego y blanco, donde todas las rosas caen, allí flota tu rostro, fantasma, terrible a mediodía.
ESA FRÍA LUZ DE LA MEMORIA
Es fría la luz de la memoria lo apenas entrevisto brilla con insistencia gira buscando el casco de botella o el charco de lluvia
tras cualquier puerta que se abre está la luna tan grande y plana tan fuera de lugar como si de un cuadro se tratara óleo sobre papel endurecido por el tiempo
así cayeron en la mente formas y colores casualidades azar que anuda sombras vuelcos en la negra marmita donde a borbotones se cuecen gozo y espanto
crece el yeso de un cielo mil veces lastimado mil veces blanqueado se borra el mundo y se vuelve a escribir hasta el último aliento
sólo esto eternidad aparente mísera astilla de luz en la entraña del animal que apenas estuvo
ESCENA FINAL
he dejado la puerta entreabierta soy un animal que no se resigna a morir
a eternidad es la oscura bisagra que cede un pequeño ruido en la noche de la carne
soy la isla que avanza sostenida por la muerte o una ciudad ferozmente cercada por la vida
o tal vez no soy nada sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros
desierto destino inexorable el sol de los vivos se levanta reconozco esa puerta no hay otra
hielo primaveral y una espina de sangre en el ojo de la rosa.
ESTRÉCHAME LAS MANOS
II Estréchame las manos, la única luz que nos queda, no me dejes olvidada en la cima de una ola.
Aléjate
Aparten ese frío paisaje de cipreses, escombren esos náufragos que ocultan el horizonte.
La vida es una noticia conmovedora.
Atravieso el desierto, la terrible fiesta en el centro de un cielo derribado. Estoy casi olvidando.
FUENTE
Junto al pozo llegué, mi ojo pequeño y triste se hizo hondo, interior.
Estuve junto a mí, llena de mí, ascendente y profunda, mi alma contra mí, golpeando mi piel, hundiéndola en el aire, hasta el fin.
La oscura charca abierta por la luz.
Éramos una sola criatura, perfecta, ilimitada, sin extremos para que el amor pudiera asirse. Sin nidos y sin tierra para el mando
HISTORIA
puedes contarme cualquier cosa creer no es importante lo que importa es que al aire mueva tus labios o que tus labios muevan el aire que fabules tu historia tu cuerpo a toda hora sin tregua como una llama que a nada se parece sino a una llama
HOGUERA DE SILENCIOS...
hoguera de silencios crepitar de lamentos por el camino de la carne sangre en vilo se llega al mundo
así alumbra su blanco la tiniebla así nace la interminable coda así la mosca desova en el hilo de luz
la tierra gira el ojo de dios no se detiene qué haríamos pregunto sin esta enorme oscuridad
MÁSCARA DE ALGÚN DIOS Frente a mí ese rostro lunar. Nariz de plata, pájaros en la frente. ¿Pájaros en la frente? Y luego hay rojo y todo lo que la tierra olvida. Humedad con poderes de fuego floreciendo tras las negras pestañas. Un rostro en la pared. Detrás del muro, más allá de toda voluntad, más lejos todavía que mirar y callar: ¿qué? ¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer? ¿Y al otro lado? ¿Al revés? Vuela la mano, nace la ínea, vibrante destino, negro destino. Por un instante la melodía es clara, parece eterna la tarde, purísima la sombra del cielo. Vuelvo otra vez . Pregunto. Tal vez ese silencio dice algo, es una inmensa letra que nos nombra y contiene en su aire profundo. Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa sea amor, un gigantesco amor en cuyo centro ardemos. Tal vez el otro lado existe y es también la mirada y todo esto es lo otro y aquello esto y somos una forma que cambia con la luz hasta ser sólo luz, sólo sombra
Cae al vacío el negro velo del desconsuelo Cruje, se desenredan los enmarañados hilos que aprisionan Huye así la soledad, montada sobre una vieja barca Llevándose las encendidas tristezas de todas sus ausencias
Gime y ríe el llanto, es sombra en estampida Resistiéndose al olvido, las letras brotan a borbotones Son como lazos que aluden el henchido pecho No existe el miedo, ni pánico a los silencios Todos se evaporan
Se acerca, se aleja, es el delfín azul de los sueños La colosal figura omnipotente que se hace luz y enceguece El corazón es un enloquecido címbalo dentro de su arquilla La espalda, un bambú que se cimbra en perfectos movimientos
El dorso gris y los azules flancos, suave piel excita a la locura Pálido vientre acaricia y arremete la rosa pálida de tus océanos Eres acrobáticos y lujuriosos saltos elevando la blanquecina espuma Potente musculatura que azota y derrota cualquier resistencia
Contemplando estoy desde lejos toda la ciencia humana Mientras las palabras ordeno detrás de un enorme y azul espejo con la certeza de que ninguna alcanzaría para explicar el hecho de por qué, el mar y el firmamento se enjugan sobre el lecho
Saltando estas delfín azul sobre los reflejos de mis pensamientos Despertando toda clase de placeres en el puerto de este tu mundo
FANNY JEM WONG 22.01.07
Cuánto podremos hacer, sí solo nos detenemos a ver, sí solo nos paramos a escuchar, sí apenas estiramos una mano aunque estemos en la oscuridad Autor: Delfín Azul el que invente...
Vuelve caja de resonancia de luz cayendo de piel coloquio, su turno sus poros, avaros de eslabones.
Aprende celosías ocasos mar de infantes dédalo en nuestras alforjas.
Espejo apenas vidente, luna doliente y el beso girando — ¡extrema sus caprichos! Pasaran sus manecillas repleta de hombres —.
Ábaco en los campos jugando noche de gracia cercenan destellos quemando de olor todos los colores, óleo en curso hacia el roble sus aposentos.
Quinta senda: Brea de amor querido, desplome, arco del hombre cuando el hombre es aire, rompe la imagen que rompe la flecha su acento, de nuevo doblando la orilla.
Magister en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que yo tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria.
“De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos”
Mi poesía soy yo
FANNY JEM WONG MIÑÁN