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| MOMENTOS POR FANNY JEM WONG |
MOMENTOS
Por Fanny Jem Wong
I. EL
NACIMIENTO
Llegas Indefenso
Pequeño
milagro que vienes al mundo, maravilla de vida.
Eres arrojado como el navegante a las encrespadas olas.
Llegas indefenso, débil, totalmente despojado y desnudo,
incapacitado para defenderte ni tan solo por un segundo.
Llegas a
una tierra de luces que aterran con gestos de pesar.
Desprovisto de toda defensa, solo tienes por espada tu llanto.
Naces sin garantías de supervivencia, mucho menos de felicidad.
Llegas pequeño, necesitando el abrazo de una dulce mamá,
de un tierno pecho cargado de mieles y leche caliente.
Llegas
subordinado a la suerte que te arroja a la luz y grita.
Atraviesas corredores estrechos mientras tu corazón revienta
con dolor, con el intenso dolor de quien te pare entre quejidos.
Naces sin
saber qué te depara la incertidumbre del destino:
si la cuna mullida y tibia, el beso amoroso en la frente,
o si de repente serás la presa que destroce una jauría de fieras.
Quién fuera entonces solo un animal que nace, crece y crece.
Ese no
sabe de ambrosías ni caricias, mucho menos de juguetes.
No sabe de palabras colmadas de ternura, no necesita un ¡Te amo!,
ni del calor de unos fuertes brazos, ni de la cobija que envuelve,
ni de casonas bonitas, ni de panes dulces o chocolate caliente.
"Una vida digna acompañada de felicidad es lo que esperan de nosotros."
II. LA
MUERTE
Ráfagas de Sufrimientos
Si tan
solo pudiera el veneno aliviar el intenso dolor del alma,
si el espanto fuese capaz de ahuyentar los pensamientos,
si la muerte alcanzara esta noche a ser la fortuna esperada,
si las tristes miradas en tropeles todas fuesen congeladas,
quizás, solo quizás los espejos dejarían de reflejar mi imagen.
Si tan
solo el cuerpo pudiera caer de golpe en el profundo abismo,
si las enfermedades se comieran el tuétano de los huesos,
si tan solo por un segundo las endiabladas esferas pudieran detenerse,
si las desgraciadas penas no fueran terriblemente ácidas,
quizás, solo quizás el alma no recibiría el castigo de la angustia.
Si tan
solo pudiera detener el ingrato tiempo entre las manos,
si las olas furiosas no tuvieran esa fuerza descomunalmente vigorosa,
si la vanidad no fuera parte de la insensata y humana razón,
si las ráfagas de miles de sufrimientos no produjeran este frío que quiebra,
quizás, solo quizás allí mi dorada alma se liberaría complacida
para alcanzar su ansiada ¡LIBERTAD!
"Cada día que vivimos es una constante lucha por tratar de ser quienes debemos ser."
III. LA
VIDA
Bailemos
Diosa
blanca, enciende los cantos antes que la noche acabe.
Danza sobre los lienzos, agítate rítmicamente a los vientos.
Sé la invitación de Eros, vístete de tules, cúbrete de estrellas.
Perfúmate de incienso de sándalo, canela y dulces almendros.
Píntate
en los ojos dos grandes luceros, tan azules como el cielo.
Esculpe en tu rostro con perlas de nácar la más dulce sonrisa.
Borda en tus labios de rojos rubíes besos ardientes e inmortales.
Suéltate los dorados rizos, téjelos de pasionarias y fragantes amapolas.
Diosa de
pasiones que enceguecen, luce tus mejores galas.
Sé huracán, tempestad y tormenta, pero también sé siempre humana.
Desborda la copa de plata, rebásala con tu tibia y fiera sangre.
Levántala muy alto y brinda por ellos, anuncia por fin el primer baile.
Fanny Jem
Wong
*31-12-05*
