Sunday, January 29, 2017

CATHERINE DENEUVE POR MARCO MARTOS·


 


CATHERINE DENEUVE POR MARCO MARTOS·
Bella de día, en la incierta luz de los atardeceres
y en las largas noches del invierno de París,
Catherine Deneuve es hermosa como la muerte,
seductora como el pecado, fría como la virtud,
según palabras de quien bien la quiso, Luis Buñuel.
Envuelta en un abrigo en el tórrido verano,
dejaba de pronto caer las pieles en el centro de la habitación,
y solo quedaba a la vista del espectador, su tersura,
sus pechos prodigiosos, sus montes y colinas, sus valles amenos,
y sus ojos, semejantes a los lagos de la pureza, al amanecer.
Sus parlamentos cortos, precisos, dichos con calculada lentitud,
dan pábulo a pensar en la esencia del lenguaje,
en las palabras que hay detrás de las palabras,
de cómo el ser humano construye su realidad.
Y todo como si nada pasase, como si fuera normal
que una mujer de formas perfectas resumiese
en unas cuantas frases, la historia de la evolución de la humanidad.
Tú que viste tantas veces a Catherine Deneuve
en el vestíbulo de un magnífico edificio de la ciudad luz,
y que atesoras esos instantes como algo de lo mejor de tu vida,
puedes tranquilamente contarme otra vez tu historia
como si fuese la primera vez.

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