Sunday, July 27, 2014

"CALIGRAFÍA CHINA" POR MARCO MARTOS EN LA FERIA DEL LIBRO DE LIMA



"CALIGRAFÍA CHINA"
Poemario  escrito por el Dr. Marco Martos  se presentará en la  Feria del Libro de Lima, en la sala Blanca Varela, el día 28 de julio a las 5.p.m. Dirigirán la palabra Julio Fabián y Saúl Peña.






Nieves eternas
Mientras la muchacha tasca sus penas, ensimismada, 
el caballo mordisquea las riendas y balbucea. 
¿Qué dice el solípedo a su ama? 
Que admira sus dientes de leche, 
sus ojos, puñales rasgados, 
su rostro del color de la aurora. 
Ella responde con una caricia en los lomos, 
al tiempo que sonríe, delicada, 
y el cuadrúpedo mueve los belfos, como si soñara. 
Subiendo por los caminos escarpados, 
el alazán y su dama son una  sola sombra 
que dibuja negros arabescos y parece 
que volara en las nieves eternas. 
A lo lejos, agazapados en el refugio de la montaña, 
los peregrinos sienten el galope acompasado 
que se mezcla con la majestad del crepúsculo 
y encienden las lámparas de aceite 
y candelas en los ojos de la noche.



LABIOS DE ARROZ


En su barcaza bebe Li Po vino tinto gota a gota. 

Las orillas del lago son de légamo azul 

y el cielo fosforescente. 

Graznan los gansos salvajes y se hace lo oscuro. 

Sobre las aguas movedizas riela la luna del verano. 

Blancas las garzas, perfectas, se internan a lo lejos 

en el centro de la noche. 

Li Po se queda dormido y los remos descansan. 

Sueña el poeta con la muchacha de labios de arroz 

que lo besa incansable hasta que amanece.




Tu Fu juega ajedrez con la dama Ping por Marco Martos

Frente a las piezas del ajedrez,
escudriño tu rostro de arroz y de nieve
que urde estrategias, estratagemas, tácticas.
Empleo toda mi inteligencia y astucia
en ganar tus deseos y te voy entregando
una a una mis fichas hasta quedar inerme
en las aguas profundas y amarillas de los desesperados.
Cuando me rindo y me entregas tu sonrisa de jade,
emprendo otra partida y con mis dedos, lentos o veloces,
palpo tus hendiduras, tus altas torres soberbias,
tus hermosos flancos y tus descampados.

Nieves eternas
Mientras la muchacha tasca sus penas, ensimismada, 
el caballo mordisquea las riendas y balbucea. 
¿Qué dice el solípedo a su ama? 
Que admira sus dientes de leche, 
sus ojos, puñales rasgados, 
su rostro del color de la aurora. 
Ella responde con una caricia en los lomos, 
al tiempo que sonríe, delicada, 
y el cuadrúpedo mueve los belfos, como si soñara. 
Subiendo por los caminos escarpados, 
el alazán y su dama son una  sola sombra 
que dibuja negros arabescos y parece 
que volara en las nieves eternas. 
A lo lejos, agazapados en el refugio de la montaña, 
los peregrinos sienten el galope acompasado 
que se mezcla con la majestad del crepúsculo 
y encienden las lámparas de aceite 
y candelas en los ojos de la noche.



LABIOS DE ARROZ


En su barcaza bebe Li Po vino tinto gota a gota. 

Las orillas del lago son de légamo azul 

y el cielo fosforescente. 

Graznan los gansos salvajes y se hace lo oscuro. 

Sobre las aguas movedizas riela la luna del verano. 

Blancas las garzas, perfectas, se internan a lo lejos 

en el centro de la noche. 

Li Po se queda dormido y los remos descansan. 

Sueña el poeta con la muchacha de labios de arroz 
que lo besa incansable hasta que amanece. 
 



Copa de los sueños, Wang Wei, en la taberna del pueblo
por Marco Martos

Cierras las páginas de Confucio
y rompes a cantar.
Tu voz tiene el color
de la vainilla
en la noche de abril.
Elástico tu cuerpo,
es una flor que habla
cuando empieza a bailar.
Límpida fibra de la luz,
tu belleza deja perplejos
a los que beben
la copa de los sueños
en soledad.
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