Tuesday, November 23, 2010

Amor a la realeza.

 
El rey Enrique VIII no dudó con romper con la Iglesia Católica para casarse con Ana Bolena. La Iglesia no cedió en anular su matrimonio con Catalina de Aragón y Bolena no estaba dispuesta a “entregar” nada sin antes casarse. «Cuanto más lejos se encuentran los polos del sol, más abrasador es el calor. Lo mismo ocurre con nuestro amor: la ausencia ha puesto distancia entre nosotros; sin embargo el fervor aumenta», le escribió el rey a su futura esposa.


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